“El trigo va por escalera y la urea por ascensor”: la siembra 2026/27 pierde 300.000 hectáreas en la zona núcleo

Bolsa de urea en lote agrícola con tractor fertilizando un cultivo de trigo en implantación en la región pampeana argentina.
La BCR confirmó una nueva caída en las intenciones de siembra para la campaña fina. La urea superó los USD 1.000 por tonelada y la ecuación económica no cierra para muchos productores.

La frase lo resume todo: “El trigo va por escalera y la urea por ascensor”, dijeron ingenieros agrónomos consultados por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) para describir el momento que atraviesa el cultivo. Y los números no dejan lugar a dudas: las intenciones de siembra para la campaña 2026/27 volvieron a recortarse, con una caída estimada de 300.000 hectáreas en la zona núcleo respecto a la campaña anterior.


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El problema: la urea pasó los USD 1.000 por tonelada

El principal insumo del trigo —la urea— supera actualmente los USD 1.000 por tonelada, una cifra que genera una tensión directa con los márgenes del cultivo. Mientras el precio del cereal avanza a paso lento y con volatilidad, el fertilizante más utilizado en trigo escaló por el conflicto en Medio Oriente, que encareció el gas natural —materia prima clave para su producción— y disparó los costos logísticos globales.

Un cultivo que ya venía ajustado

La caída en las intenciones de siembra no es un dato aislado. Viene a confirmar una tendencia que varios informes del sector venían anticipando. El Ag Barometer Austral de la Universidad Austral había mostrado que el 61% de los productores considera desfavorable el contexto para sembrar trigo, y que el 41% planea reducir el área implantada. Por su parte, Coninagro estimó que producir trigo implica un costo adicional de USD 110 por hectárea frente a campañas anteriores y reclamó la eliminación de las retenciones del 7,5% como medida de compensación.

El escenario que complica la campaña fina

Para la zona núcleo, perder 300.000 hectáreas de trigo implica menos rotación, mayor presión sobre los lotes que quedan y menor aprovechamiento de los perfiles de humedad cargados que dejaron las abundantes lluvias del primer cuatrimestre. Un comienzo de campaña que prometía por el lado climático empieza a complicarse por el lado económico.

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