La cosecha de soja va 15% atrasada y los productores guardan el grano: la comercialización, en mínimos históricos

Cosechadora trabajando sobre un lote de soja madura en la región agrícola argentina, con tractor y tolva autodescargable en plena cosecha bajo cielo despejado.
Recién en mayo empezaron a verse ingresos acordes a un pico de cosecha. La venta de soja sigue muy por debajo de los niveles habituales y el conflicto en Medio Oriente sostiene los precios de los granos y el petróleo.

La cosecha de soja arrancó el año con demoras y todavía no terminó de compensarlas. Según el análisis de Javier Treboux en el programa de streaming La Posta de Agrofy, la recolección de la oleaginosa lleva un atraso de entre el 10 y el 15% respecto de lo que debería haberse avanzado a esta altura del calendario. Recién en los primeros días de mayo comenzaron a verse ingresos de camiones acordes a un pico de cosecha, con alrededor de 8.000 unidades diarias llegando a los puertos.

Guardar antes que vender

El atraso en la cosecha tiene una consecuencia directa en el mercado: la comercialización de soja sigue muy por debajo de los niveles habituales para esta época. Los productores, ante la incertidumbre y con precios que se sostienen por el conflicto internacional, están optando mayoritariamente por guardar el grano en silobolsas antes que volcarlo al mercado.


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La lógica es conocida: con el conflicto en Medio Oriente sosteniendo los precios del petróleo y por arrastre también de los granos, el productor prefiere esperar mejores condiciones de precio o tipo de cambio antes de liquidar. El resultado es una cadena que funciona con más mercadería física que papel, y una comercialización que tensiona a los operadores que necesitan abastecerse.

Un contexto que explica la decisión

El comportamiento no es ajeno al panorama general del sector. La comercialización sigue muy por debajo de los niveles habituales, con tensiones en la cadena, mientras el conflicto internacional sostiene los precios de los granos y el petróleo.

Para los exportadores y la industria aceitera, la escasez de oferta disponible en un momento de alta demanda genera presión sobre los precios locales y complica la planificación de embarques. Para el productor, en cambio, es una ventana para defender el valor de lo producido en una campaña donde los márgenes ya llegaron ajustados.

La cosecha récord que llega tarde

El dato de fondo no cambia: Argentina cosechará un volumen histórico entre soja, maíz y trigo. Pero que llegue tarde tiene costos concretos: más días de espera para los camiones, más presión sobre la infraestructura logística y una liquidación de divisas que se corre hacia adelante en el calendario.

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