El mercado argentino de bioinsumos crece al 14% anual y ya vale USD 150 millones, pero los profesionales que los recetan no los estudian en la carrera de grado. La cámara del sector busca cambiar eso.
El mercado argentino de bioinsumos crece a lo que desde la industria llaman “tasas chinas”: 14% anual, con un valor actual de USD 150 millones y proyecciones globales que apuntan a duplicarse hacia 2030. Sin embargo, hay un problema que frena la adopción desde adentro del sistema: los profesionales del agro tienen solo una idea bastante vaga de qué es, cómo se usa o para qué sirve un biológico, según advirtió la Cámara Argentina de Bioinsumos (CABIO) en una reunión realizada en la sede porteña del IICA.
Una brecha que empieza en las aulas
Natalia Curcio, directora técnica de CABIO, explicó que desde un inicio intentaron que la currícula que forma a los profesionales de grado incluya una materia vinculada a los insumos biológicos, porque hasta ahora no está incluida en la carrera de grado.
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El camino para lograrlo no es sencillo. La CONEAU —organismo que acredita las carreras universitarias— exige generar antecedentes que justifiquen la incorporación de nuevos contenidos al plan de estudios. La respuesta de la cámara fue pragmática: impulsar diplomaturas, especializaciones y cursos de posgrado en distintas universidades del país para construir esos antecedentes desde abajo. Hoy hay diplomaturas en la Universidad de Río Cuarto y una especialización en la Universidad de Catamarca, entre otras iniciativas.
“Los biológicos no son aptos para ansiosos”
Uno de los mensajes más contundentes de la reunión vino de Juan Pablo Brichta, tesorero de la cámara, que resumió el desafío pedagógico del sector en una frase: los biológicos no son aptos para ansiosos. La idea apunta tanto a quienes los venden como a quienes los compran: la adopción requiere comprensión del modo de acción, las condiciones de uso y los tiempos de respuesta, que difieren notablemente de los insumos de síntesis química.
Desde CABIO también reconocieron que el sector tiene trabajo pendiente en ambas puntas de la cadena: no se saben vender, pero tampoco se saben comprar, sintetizaron.
Un sector que creció de 8 a 27 empresas
La CABIO fue conformada en 2017 por ocho empresas y hoy la integran 27 firmas puramente biológicas, diferenciándose de cámaras como CASAFE y CIAFA donde también están representados los insumos de síntesis química. Su objetivo principal para 2026 es posicionarse como el interlocutor natural del segmento ante la Secretaría de Agricultura de la Nación.
El contexto global que le da urgencia al pedido
El mercado mundial de bioinsumos se estima actualmente en USD 15.000 millones y podría alcanzar los USD 32.000 millones en 2030. En contraste, la síntesis química tradicional sigue siendo dominante con USD 7.000 millones solo en Argentina. La brecha entre ambos segmentos marca el desafío de largo plazo, pero también el potencial de crecimiento de quien llegue primero con la formación adecuada.












































