Santa Fe defiende el fideicomiso portuario: “A nadie le gusta pagar, pero las rutas no aguantan más

Fila de camiones cerealeros avanzando hacia una terminal portuaria argentina junto al río, con barcos, grúas y plantas industriales visibles en el puerto.
El secretario de Coordinación de Gobierno respondió al enojo de productores y acopiadores y convocó al sector a reunirse la semana que viene. La SRA rechazó el esquema de US$ 1,5 por tonelada.

El gobierno de Santa Fe salió a defender su propuesta de fideicomiso vial para financiar obras en los accesos a los puertos del Gran Rosario, después de que la iniciativa generara el enojo de productores, acopiadores y entidades del agro.

El secretario de Coordinación de Gobierno, Cristian Cunha, reconoció que a nadie le gusta pagar, pero aclaró que lo importante es entender que la provincia no quiere recaudar nada. Según explicó, el fideicomiso estará administrado por el propio sector privado, que será quien decida qué obras se hacen y se contratan.

El esquema que irritó al campo

La propuesta prevé un aporte de US$ 1,5 por tonelada por parte de los exportadores, a partir de 2027, para financiar obras en rutas y accesos que hoy están al límite de su capacidad. El argumento oficial es que sin una solución de fondo no hay forma de que la infraestructura soporte el creciente volumen de camiones que generan las exportaciones agroindustriales.

Ante el reclamo del campo, Cunha confirmó que se reunirán con el sector productivo la semana que viene, y remarcó que deben trabajar todos juntos como cadena.


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La SRA no cede

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) fue contundente: desde la producción no están dispuestos a soportar una carga más a las tantas que ya tienen.

El rechazo del campo es comprensible en el contexto actual: la campaña récord convive con márgenes ajustados, costos de insumos en alza y una presión tributaria que, según el Ieral, captura hasta el 76% del excedente económico en zonas extrapampeanas. En ese marco, cualquier nueva carga, aunque sea pequeña en términos absolutos, choca con una capacidad de absorción que ya está al límite.

El debate de fondo

El debate tiene dos caras legítimas. Por un lado, la infraestructura portuaria del Gran Rosario está demostrando que no puede absorber el crecimiento de la producción sin inversión: los cortes de ruta, las colas de camiones y el deterioro de los accesos son el síntoma. Por otro lado, que esa inversión recaiga sobre la cadena agroindustrial en un momento de máxima presión tributaria es una decisión que el sector no está dispuesto a aceptar sin debate.

La reunión prevista para la semana que viene será la primera prueba de si el diálogo puede encontrar una salida que no sea ni ignorar el problema ni cargárselo al productor.

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