¿Qué sucedería con la recaudación tributaria en caso de que se permitiese deducir el 100% del monto invertido en fertilizantes?

Un trabajo de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

¿Qué sucedería con la recaudación tributaria en caso de que se permitiese deducir el 100% del monto invertido en fertilizantes en la liquidación anual del impuesto a las Ganancias?

Un trabajo elaborado por la Gerencia de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires simuló dos escenarios para intentar responder esa pregunta: uno

En el escenario “A” se asume que, ante la posibilidad de deducir de Ganancias la inversión en fertilización, la mitad de los productores argentinos de maíz, trigo y soja dan un salto tecnológico, mientras que el escenario “B” proyecta que eso sucedería con el 100% de los empresarios agrícolas.

La simulación, realizada en base a datos del Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada (ReTAA), el modelo Peatsim-Ar de la Fundación INAI y (el modelo de Producto Bruto Agrícola, muestra que la fertilización en los tres cultivos podría incrementarse en un 16% y 32%, mientras que la producción de cereales y oleaginosas podría crecer entre 7% y 13%.

Eso permitiría –en condiciones climáticas normales– generar un valor agregado adicional de 1342 (escenario “A”) y 2883 (escenario “B”) millones de dólares, lo que implica un mayor volumen de fletes y generación de divisas, entre otros beneficios.

En lo inmediato, ambos escenarios implicarían resignar 493 y 459 millones de dólares de recaudación en concepto de impuesto a las Ganancias por la deducción. Sin embargo, al considerar el impacto tributario integral –generado por el aumento de la producción agrícola promovido por las mejoras en la nutrición de los cultivos– el modelo muestra que en el escenario “A” el Estado resignaría 163 millones de dólares, mientras que en el escenario “B” aumentaría en un 335 millones de dólares.

La “compensación tributaria” generada en ambos escenarios se origina fundamentalmente en el hecho de que una mayor producción agrícola produce un incremento de la recaudación por derechos de exportación –en primera instancia– y del impuesto a las Ganancias de las empresas integrantes de la cadena de valor agrícola.

La posibilidad de deducir la inversión de la fertilización en el impuesto a las Ganancias es uno de los aspectos que integran el anteproyecto de ley que está elaborando el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA).

A fines de 2015 la Cámara de Diputados aprobó una iniciativa –generada a partir de una propuesta conjunta elaborada por Juan Casañas y Luis Basterra– que contemplaba subsidiar el costo de los fertilizantes para intentar promover la recomposición del balance de nutrientes.

Pero en 2016, a pesar de que el empresario agropecuario Alfredo de Angeli ocupaba la presidencia de la Comisión de Agricultura del Senado, el proyecto no fue tratado y perdió estado parlamentario.

La iniciativa determinaba que los empresarios agrícolas podrían deducir en la liquidación anual del impuesto a las Ganancias el 100% del costo de los fertilizantes en el ejercicio fiscal en el que se comercializase la primera producción a la que fueron aplicados los nutrientes.

En 2017 el formoseño Basterra –quien actualmente es ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación– presentó un proyecto similar denominado de “conservación y mejoramiento de la fertilidad de los suelos de uso agropecuario a través de la promoción del uso de fertilizantes”. Pero la iniciativa tampoco prosperó.

A fines de 2019 Basterra volvió a presentar el mismo proyecto –reproduciendo el expediente del 2017– para que el mismo pueda ser tratado en el ámbito de las comisiones de Agricultura y Ganadería y de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados.

 

Fuente: Valorsoja

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