Mercosoja 2019: nuevas herramientas para verificar la identidad genética en soja y asegurar semillas de calidad

Desde una guía práctica para la producción de semillas con calidad superior hasta el uso de marcadores moleculares para mejorar el registro de variedades vegetales y la propiedad, entre las iniciativas que se expusieron.

En el último tramo de la primera jornada de Mercosoja 2019, tuvo lugar el panel sobre calidad de semillas y registro de identificación varietal, donde se expusieron distintas iniciativas que promueven un mejor control y calidad semillera. César Olsina, subgerente Operativo del Laboratorio de la Bolsa de Comercio de Rosario fue el moderador de este panel que contó con representantes de diversas instituciones y laboratorios.

Para hablar sobre reingeniería en el control de calidad de semillas, estuvo presente Claudia Carracedo, de la Asociación de Laboratorios de Alta Complejidad (ALAC). La disertante habló de dos aspectos del control de calidad: “Por un lado, la presentación de resultados a través del uso de distintos tipos de análisis; y por otro lado, la aplicación de estos distintos análisis a lo largo de la post cosecha y almacenamiento de granos de manera de optimizar el almacenaje, mantener la calidad de la semilla y lograr un diagnóstico que permita categorizar cada lote por sus diferencias potenciales”.

Según subrayó Carracedo, esto permitiría entregarle al productor calidades diferenciadas. “Que la calidad del producto que esté en una bolsa rotulada, sea mejor respecto a la bolsa de uso propio”, dijo.

A modo de cierre, puso foco en la información y la comunicación entre las distintas partes de la cadena, ya que, según entiende, “es lo que va a permitir mejorar la eficiencia de las inversiones que se hacen en ese proceso”.

Del panel también participaron los ingenieros agrónomos Luis Carrancio del INTA Oliveros y Rafael Abrate, de Acopio Arequito, quienes presentaron una guía práctica para la producción de semillas de calidad superior, que realizaron desde el INTA Oliveros a partir de una iniciativa que les acercó CASEM. “Se comunicaron para ver de qué forma se podía generar una herramienta para asegurar la calidad de semilla. A partir de varias charlas, se llegó a la conclusión de que hacía falta un protocolo y por eso se generó esta guía que tiene todas las pautas necesarias para la producción de semillas de especies autógamas, de calidad, dentro de las BPAs”, explicó Carrancio. Al equipo técnico del INTA, se sumaron especialistas de CASEM, el INASE y también cuenta con apoyo del Gobierno de la provincia de Santa Fe.

El protocolo aborda desde la siembra del lote hasta la salida de producción de la bolsa de semillas, y toca todos los aspectos involucrados. Si bien actualmente existen otros protocolos similares, el ingeniero del INTA valoró el nivel minucioso e integral de esta guía.

El ingeniero Abrate fue uno de los implementadores de la guía y lo hizo en el marco de su tesis en producción de semillas, en la Fac. de Ciencias Agrarias de la UNR. Abrate compartió con los presentes su experiencia y se explayó en aquello que pudieron hacer, hasta donde llegaron, cuáles son los puntos y mejoras que detectaron, entre otros aspectos.

“Nosotros tenemos un sistema de gestión de calidad desde la recepción hasta el despacho. Pero la diferencia es que esta guía comienza desde la planificación y termina contemplando aspectos regulatorios y complementarias como medioambiente, bienestar laboral, etc. Tiene una visión global del negocio”, valoró.

 

Al mismo tiempo, también mencionó algunos puntos a mejorar y que tienen que ver con el tiempo que demandan los sistemas de gestión. “Como todo, requiere más tiempo, hay que acostumbrarse a la documentación y también tenemos que cargar la misma información en los sistemas de gestión de INASE, y a su vez en los portales de cada uno de los obtentores. En empresas como la nuestra, que somos un semillero multiplicador con personal acotado, esto implica una sobrecarga de gestión”, señaló. Al respecto, valoró como positiva la posibilidad de articular con otros organismos para optimizar la carga en las distintas plataformas.

A su turno, el  Ing. Agr. Raimundo Lavignolle, presidente del Instituto Nacional de Semillas (INASE) compartió algunos avances en el uso de marcadores moleculares para dos objetivos bien enfocados: “Uno es mejorar el registro de variedades vegetales, el catálogo de vegetales y la propiedad; y otro es mejorar el control de comercio”.

Para el registro de variedades, donde hay un número grande de variedades ya inscriptas, y hay que comparar las nuevas con las que ya están, además de que se suma un número importante de solicitudes cada año, se pretende hacer más eficiente, rápido y económico el examen de las variedades para su inscripción, ya sea para la propiedad o para el catálogo de cultivares.

“Respecto al uso para control de comercio, lo que se pretende es tener un set de marcadores más pequeños con el objetivo de poder identificar la identidad de las variedades a partir de material vegetal, ya sea hojas, planta o parte de planta, o granos mismos”, explicó.  Esto permitiría tomar muestras de granos de los productores para identificar el perfil de las variedades que están entregando y ver si corresponden con las compras legales de semilla, y poder identificar el mercado ilegal de semillas.

Del panel también participaron Alfredo Paseyro, presidente de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), y Edgardo Bresso, de la División de Genómica del Dpto. de Mejoramiento Molecular de Nidera.

 

Fuente: Prensa Mercosoja

 

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