La producción agropecuaria en la costa noreste bonaerense frente a la pandemia de Covid-19

En los primeros días de la cuarentena por la pandemia de la Covid 19 se creó el “Observatorio territorial de la costa noreste bonaerense para el desarrollo y la sostenibilidad del sistema agroalimentario” como un espacio de convergencia de la situación tecnológica, productiva y social de la región para abordar y actuar los problemas y oportunidades vigentes del territorio que aporte a la toma de decisiones en políticas públicas a nivel territorial.

La discusión sobre el tema Covid 19 se aborda desde distintas dimensiones, que van desde el origen del virus hasta sus impactos en la salud, economía y política de los países (Delprino,2020). Si bien a nivel nacional y especialmente desde INTA, se estuvo trabajando desde distintas perspectivas en relación a la evaluación de la pandemia, este observatorio decidió avanzar en una primera encuesta como parte de su consolidación y para conocer situadamente las características propias y el impacto de las medidas de cuarentena aplicadas en el corredor San Nicolás-Zárate.

Si bien las tendencias detectadas en relación al sector hortícola y florícola para la zona del AMBA fueron significativas (Matías y Soteras, 2020; Villanova, 2020; Viteri, 2020), el objetivo fue relevar posibles cambios ocurridos en las prácticas y perspectivas de productores del territorio, durante el tránsito de la pandemia de Covid 19. La encuesta se realizó en el período denominado “de reapertura progresiva” entre el 8 de mayo y el 10 de junio, cuando ya había pasado la etapa de aislamiento estricto, aislamiento administrado y segmentación geográfica (Perrino, 2020). Sin embargo, desde entonces se acrecentaron los casos de contagio del área metropolitana de Buenos Aires, con un efecto importante en los diversos municipios que la rodean.

El territorio conformado por los cinco partidos del noreste del Paraná en el CRBAN (San Nicolás, Ramallo, San Pedro, Baradero, Zárate) es un mosaico complejo que combina diversidad de sectores y actividades productivas (Figura 1). Se trata de un espacio diversificado, altamente subdividido, con áreas periurbanas productivas y numerosas interfaces críticas, que registra un aumento de la concentración de la tierra en los últimos 16 años. Según Pagliaricci et.al, 2017, las actividades intensivas ocupan el 3,3% de la superficie productiva y el 83% de la mano de obra. En la franja comprendida entre la Ruta 9 y la costa del Río Paraná se concentran producciones frutícolas, hortícolas extensivas e intensivas, viveros y apicultura. Existen además importantes áreas de agricultura extensiva y zonas industriales, así como un periurbano de gran extensión donde lo rural compite con el avance inmobiliario y turístico (Hansen y Piola, 2020). Incluso, si bien no es tradición incluir estos partidos como parte del Cinturón Hortícola del Gran Buenos Aires, en los últimos años la producción de hortalizas tomó relevancia (García et al, 2016).

Metodología

Se realizó una encuesta que releva datos cuantitativos y cualitativos, destinada a productores de las principales actividades agropecuarias de la zona comprendida en los partidos de San Nicolás, Ramallo, San Pedro, Baradero y Zárate.

Éstas fueron:

  • Producciones intensivas: batata, hortalizas bajo cubierta o a campo, frutilla (se distinguió de la anterior para incluirla), frutales (durazneros y cítricos), pecanes, arándanos, flores de corte, plantas de vivero y miel
  • Producciones extensivas: cereales y oleaginosas, ganadería de carne. La encuesta se realizó sobre un formulario digital (Google Drive), con preguntas abiertas y cerradas, que podía completar directamente el entrevistado, o cuando fuera necesario, un encuestador del equipo del observatorio podía realizar las preguntas y proceder a su rellenado. El formulario incluyó 14 campos para responder o completar, distribuidos en:
  • Dos para identificar la encuesta (y corroborar que se cumple el muestreo)
  • Tres para clasificar el productor según producción, tamaño y lugar
  • Tres tipos multiple choice
  • Dos de valorización por gradiente
  • Tres abiertas para ampliar

Se realizó un muestreo no probabilístico por conveniencia, combinando la posibilidad concreta de realizar el muestreo con la necesidad de tener datos de las distintas producciones en distintas dimensiones y reconociendo las diferencias que pudieran tener en cada uno (principalmente, si comercializaba directamente o no, en las actividades que correspondía).

Resultados

Entre el 8 de mayo y 10 de junio se realizaron 75 encuestas a productores del territorio comprendido por los partidos de San Nicolás, Ramallo, San Pedro, Baradero y Zárate, distribuidas según muestra la Figura 2.

En la Tabla 1 se detalla cómo se compuso la muestra por producciones y partido, correspondiendo el 33% a producciones intensivas y el 66% a extensivas. Cada actividad, según sus características contempló productores chicos, medianos y grandes, según la propia percepción considerando superficie relativa en el territorio, existencia y cantidad de empleados, sin que éste sea un dato exacto que corresponda a categorías socioeconómicas determinadas.

En la tabla 2 se señalan una serie de modificaciones identificadas por los productores durante el período de aislamiento físico, distinguiendo los que contestaron por producciones intensivas de los que lo hicieron por extensivas.

Valores arriba del 40% para la pregunta sobre “qué se modificó en este período de aislamiento físico”, hubo 3 elecciones para las producciones intensivas (La demanda del producto 62%, el acceso a algunos insumos 56% y la colocación de productos el 44%), mientras que para las producciones extensivas sólo fueron “El acceso a algunos insumos” con el 40%. Se visualiza que, en las producciones extensivas, el 24% señaló no haber cambiado nada, mientras que las producciones intensivas sólo el 2%. El ítem “otro” fue elegido principalmente por los productores intensivos (26%), dando cuenta de la complejidad de la producción y señalando argumentos no predeterminados en la encuesta, que especifican o agregan información.

Entre ellos contrapuestos como más demanda e incorporación de nuevo punto de venta, versus que no hubo más demanda ni se pudo mejorar la colocación de productos y el precio se mantuvo. Referencias a aumento de costos y de insumos, ajustes necesarios a las medidas que supuso el aislamiento: horarios, restricción por edad y habilitación para circular Ajustes que debieron hacer con los clientes para que le llegue la mercadería o mantenerla hasta que la puedan venir a buscar.

El 42% de todos los encuestados amplió esta respuesta en un campo abierto, principalmente los vinculados a las producciones intensivas. En la profundización de lo anterior, se destacan: los cambios en el ritmo de producciones según el momento y también el ciclo de cultivo; los cambios en la modalidad de capacitarse (menos presenciales más virtuales); el aumento de la demanda y el crecimiento de venta; las limitaciones para el traslado por rutas; la implementación de protocolos de higiene, las adecuaciones a actividades sin cortes y los acuerdos con el personal y el crecimiento de los precios en algunos rubros como los insumos.

Además se coincide con lo señalado por las producciones extensivas, como la dificultad para concretar algunas reparaciones por falta de repuestos. En la Tabla 3, se señalan las acciones concretadas durante la etapa de la pandemia. Si bien la dispersión es grande, en ambos casos se destaca la incorporación de tecnologías asociadas al uso de internet, señaladas en el 50% de los casos de las producciones intensivas y el 44% de las extensivas. En éstas, también resulta significativo que el 40% de los productores eligió la opción referida a no haber tenido que hacer nada.

Las respuestas ampliadas en Otro son recurrentes: ajustes en el personal para adaptarse a la situación y medidas sanitarias, utilización de insumos diferentes o cambios en los planes productivos, ajustes en las ventas y limitaciones en cuanto a las decisiones financieras.

Dado el amplio rango de producciones, se consultó para saber si siendo época de comercialización de productos, se vendió más o menos. Los resultados se exponen en la figura 3, distinguiendo los totales (a), de las producciones intensivas (b) y extensivas (c).

Sobre el total de encuestados, si bien un 16% de los encuestados reconoce que no era época de comercialización, se presentan dos escenarios distintos para cada tipo de producción. Se puede destacar que el 25 % vendió menos o no pudo vender por las medidas sanitarias y el 59 % de los productores vendieron más o igual (Figura 3.a).

En la figura 3.b se puede observar que sucedió con la comercialización en las producciones intensivas, donde el 32% de los encuestados vendió igual e incluso el 24% vendió más. Sin embargo, un 28 % debió vender menos o no vendió por las medidas sanitarias. Por otra parte, el impacto en las producciones extensivas fue menor (Figura 3.c), el 60% de los productores logró comercializar sin dificultades y no se detectaron productores que no lograron vender por las medidas sanitarias.

La figura 4 (a, b y c) señala los cambios que hubo que hacer en cuanto a la forma de trabajar en la organización, en las labores, etc), distinguiendo los totales, de los por producciones.

El 63 % de los encuestados manifiesta haber realizado cambios en la forma de trabajar, mientras que un 21%, expresa haber modificado algo y un 16% indica no haber realizado cambios en sus labores. (Figura 4.a). Con respecto a los cambios en su forma de trabajar en la figura 4.b. se observa que en las producciones intensivas el 62% de los productores debieron implementar cambios en su forma de trabajar.

Esta tendencia se mantuvo en las producciones extensivas donde el 64% necesitó hacer cambios en este sentido (Figura 4.c). La figura 5 (a, b y c) da cuenta de los cambios decididos en la producción, distinguiendo los totales, de los por producciones.

Los resultados totales para ambas producciones indican que el 65% no realizaron cambios, mientras que el 35 % necesitó realizar algún cambio en su actividad. (Figura 5.a.). En el caso de los cambios en su forma de producir se observa en la figura 5.b. que el 62 % no realizó cambios en las producciones intensivas mientras que en el caso de las producciones extensivas este porcentaje representa el 72% (Figura 5.c). La figura 6 (a, b y c) muestra la valoración que se hace de los cambios decididos en el contexto de pandemia por Covid 19, distinguiendo los totales, de los por producciones.

En ambas producciones se observa que el 33 % considera los cambios positivos, mientras que el 28%
expresa que los cambios fueron algo positivos; por el contrario para el 39%, o no fueron positivos o no
respondieron a la consulta (Figura 6.a.).
En las producciones intensivas un 40% de los productores consideraron positivos los cambios, un 22%
algo y un 38% no considera positivos los cambios o no respondió (Figura 6.b.). En las producciones
extensivas solo un 20% de los productores consideraron positivos los cambios, un 40% algo y un 40% no o
no respondieron (Figura 6.c).

Discusión y conclusiones

Con sólo un 16% para el total de los encuestados no era época de venta de su producción, en general esta se mantuvo constante, pero para cada producción se presenta un escenario diferente. Mientras que en ambas producciones (intensivas y extensivas) se observa la implementación de cambios para continuar con la actividad, en las primeras éstas fueron importantes más en esta etapa que en la comercialización.

Más de un 50% en ambas producciones, manifestaron no decidir cambios en su forma de producir. El 33,3% de los productores encuestados consideraron que los cambios realizados y/o adoptados en su explotación han sido positivos. A continuación, se organizan las principales consideraciones según producción:

Producciones intensivas

Aunque no identificaron cambios en la producción, manifestaron extremar las medidas de seguridad, tanto propias como de los clientes, activando protocolos de sanidad (utilización de barbijos, guantes, alcohol) y organizando el trabajo con los empleados (cambios en los horarios y días de trabajo) para respetar el distanciamiento físico preventivo. Los productores hortícolas señalaron extremar las medidas de higiene en el lavado de verduras, como el doble lavado.

En cuanto a comercialización, algunos productores del sector viveros consideraron que sus ventas experimentaron una caída y tuvieron que dejar de comercializar algunos productos. Además, señalaron la intención de cambiar la forma de vender y de comercializar. Particularmente, productores viveristas de plantines florales, cactus y arbustos bajo cubierta, en esta etapa relevada, sufrieron una significativa reducción de las ventas como consecuencia de las restricciones de circulación, pertenecen a un rubro en el cual la gente consume para disfrute personal y anímico. En el rubro frutas y hortalizas, se observó una mayor demanda, especialmente en los mercados mayoristas, por ejemplo, en la localidad de Zárate.

Además, remarcaron que la entrega de hortalizas a domicilio implica un trabajo adicional de preparación de los pedidos e incrementa la exposición con otras personas. Sin embargo, en relación al traslado de los productores a los mercados mayoristas, principalmente de hortalizas y compra de semillas, se vio disminuido por las restricciones y controles impuestos en las entradas y salidas de las ciudades. Problemas con las habilitaciones de circulación como productores de alimentos. Algunos horticultores expresaron intenciones de producir en mayor cantidad y conseguir más superficie de tierra para ampliar las huertas. La incorporación de tecnologías de la información y comunicación fue uno de los aspectos con más coincidencias.

Algunos productores manifestaron incorporar las redes sociales como estrategia positiva para la comercialización de sus productos. También se las señaló entre las necesidades de capacitación, junto a aspectos vinculados a lo técnico, comercial y organizacional según las actividades. En cuanto a modalidades de trabajo, se incrementó la carga laboral de los empleados y medieros que ya trabajaban en el campo a partir de que varios empleados no podían concurrir a trabajar. Varios de los productores tuvieron que realizar cambios adaptados a la falta de personal, insumos y recursos. En el sector apícola se expresó el retraso en las extracciones de miel y en tratamientos sanitarios.

 

Producciones extensivas

Los productores manifestaron que en esta actividad se tiene poco contacto fìsico, sin embargo, los cambios se limitaron a un protocolo simple, para cumplir con el aislamiento físico y distanciamiento. Se aprovechan las ventajas de trabajar al aire libre, con poco contacto entre las personas y los ambientes amplios. En lo referente a la comercialización los cambios fueron muy pocos, y se continuó trabajando de la misma manera en que se venìa haciendo.

Algunos productores demostraron descontento del sector frente a las políticas agropecuarias implementadas por el gobierno. Productores demostraron inconvenientes para la venta de la producción, fundamentalmente en lo que se refiere al documento unico de transferencia (DUT) que en varios municipios no se encuentra aùn implementado. Específicamente sobre la comercialización de los cereales, hubo otros factores limitantes: la bajante del río Paraná, la sequía, el precio y el tipo de cambio desfavorable para su venta. En cuanto a modalidades de trabajo, algunos productores manifestaron visualizar beneficio en realizar las guías de venta por internet, también productores ganaderos vieron beneficioso la prórroga en el régimen de vacunación de los animales.

Algunos productores se organizaron para conseguir repuestos en otras localidades y manifestaron turnarse para salir a realizar esta actividad. En relación a los traslados, lo más comentado por los productores fueron los inconvenientes sufridos con el transporte para trasladar la producción desde los campos a los puertos y para conseguir repuestos e insumos.

Consideraciones finales

La consulta arrojó algunos resultados interesantes sobre consecuencias de esta etapa, como la incorporación de nuevas modalidades de trabajo (principalmente entorno a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación) y la incorporación de medidas vinculadas a la higiene, que podrían instalarse en lo que llaman la “nueva normalidad”. Si bien los trabajos localizados en las producciones del área metropolitana de Buenos Aires destacan la ampliación de la demanda del consumo de frutas y hortalizas, y la necesidad de diversificarse en los casos orientados a lo ornamental y floricultura, la diversidad productiva de este territorio y también de los establecimientos, no marca esta situación como una tendencia.

En todo caso, lo que es coincidente que la producción siguió en marcha, e incluso en actividades extensivas continuando su plan de inversiones, con algún aumento de demanda al principio de la pandemia para las producciones intensivas. Esto alienta a pensar en la sustentabilidad de los sistemas agropecuarios del territorio, que en tiempos de un gran desorden mundial de la producción mostraron cierta estabilidad. También alerta sobre la especial atención que tienen las producciones intensivas donde la concentración de individuos requiere un cuidado especial en cuanto a la utilización de protocolos de higiene y seguridad.

 

Fuente: INTA por Mariana Piola, María Rosa Delprino, Patricio Guillermo Ros, Paula Marcozzi, Leonardo Martín García, Oscar Juan José Glaria, Danila Beatriz Ibern, Fedra Susana Albarracin

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