Crisis en el arroz entrerriano: el gasoil pasó del 32% al 54% del costo y los números no cierran

Vista aérea de un arrozal inundado en Entre Ríos al atardecer, con hileras de arroz reflejadas en el agua y un tanque de gasoil antiguo junto al cultivo, representando los costos de producción agrícola.

El fuerte aumento del gasoil durante la campaña 2025/26 dejó los números del arroz en rojo en Entre Ríos, principal provincia productora del país. Sin financiamiento disponible y con precios del grano prácticamente sin variación respecto al año anterior, productores de la zona de San Salvador advierten que muchos establecimientos podrían no volver a sembrar. El escenario se agrava en un contexto de caída del 19% en las exportaciones del complejo arrocero entre enero y mayo de 2026.


Luciano Challio, productor arrocero y presidente de la filial San Salvador de la Federación Agraria Argentina, resumió en pocas palabras la situación que atraviesa el sector: “Es un año bastante complejo”. Cuando planificaron la campaña, los productores calcularon sus costos con un gasoil cercano a los $1.600 por litro. Al momento de cosechar y afrontar los pagos, el combustible había trepado hasta alrededor de $2.400.

“Nos cambió totalmente la ecuación. Eso nos dejó fuera de contexto para poder afrontar la próxima campaña”, señaló.

El cultivo más dependiente del gasoil

El impacto es especialmente severo porque el arroz es uno de los cultivos con mayor demanda de combustible. En la zona de San Salvador, la producción se realiza bajo riego con pozos profundos y los lotes permanecen inundados durante aproximadamente 100 días. El consumo oscila entre 400 y 600 litros de gasoil por hectárea.

“El combustible normalmente representaba alrededor del 32% del costo de producción y este año pasó a representar cerca del 54%”, explicó Challio.

A ese incremento se sumó la parálisis en el precio del grano. Los productores reciben entre $250 y $270 por kilo de arroz cáscara, prácticamente el mismo valor que el año anterior, mientras los costos crecieron de manera pronunciada.

Los números no cierran

La brecha entre costos y resultados es contundente. Para cubrir los gastos de producción, los productores necesitan obtener entre 12.000 y 12.500 kilos por hectárea, cuando el rendimiento promedio de la zona ronda los 8.500 kilos. “Estamos 4.000 kilos abajo”, sintetizó Challio.

Implantar una hectárea de arroz demanda actualmente alrededor de US$2.300 y, sin acceso a crédito, encarar una nueva campaña resulta inviable para buena parte del sector. Desde la FAA gestionaron financiamiento ante Economías Regionales de la Nación y el Banco Nación, sin obtener respuesta hasta el momento.

“Si tuviéramos algún crédito para capital de trabajo podríamos sembrar. Nosotros creemos que el año que viene el mercado va a mejorar”, afirmó el dirigente.


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Las exportaciones también retroceden

El escenario interno se combina con un deterioro en el frente externo. Según un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires elaborado para el Consejo Agroindustrial Argentino, el complejo arrocero exportó US$98,3 millones entre enero y mayo de 2026, un 19% menos que en igual período del año pasado. Solo en mayo, las ventas externas cayeron un 27% interanual y el valor promedio de exportación bajó de US$515 a US$481 por tonelada.

Una cadena que se achica y ya genera despidos

La crisis no afecta solo a los productores. En San Salvador, alrededor del 70% de toda la cadena arrocera —desde la producción hasta la industrialización— se desarrolla en la región, y el impacto ya comenzó a trasladarse al empleo. “Ya hay despidos en los molinos arroceros porque los números no cierran”, advirtió Challio.

La estructura productiva viene achicándose desde hace años. En Entre Ríos había alrededor de 900 productores arroceros hace poco más de dos décadas; hoy quedan apenas 135. Frente al escenario actual, algunos analizan reemplazar el arroz por soja o maíz, aunque el propio Challio advirtió que esas tierras tienen un potencial menor para otros cultivos y que el arroz genera un encadenamiento de valor que ningún otro cereal reemplaza.

Sin embargo, el sector mantiene expectativas para la campaña siguiente. India, principal exportador mundial, tendría una producción menor por razones climáticas, Estados Unidos reduciría el área sembrada y compradores de Centroamérica continúan mostrando interés por la calidad del arroz argentino.

“El problema no es producir; el problema es que hoy no tenemos capital para seguir produciendo”, concluyó Challio.

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