Ensayos de maíz: los híbridos que lideraron en Córdoba y Santa Fe

Mazorcas de maíz en un lote durante la cosecha, representativas de los ensayos de rendimiento de híbridos en distintos ambientes.
Investigadores del INTA Marcos Juárez e INTA Oliveros, junto con CREA Sur de Santa Fe, compararon durante la campaña 2025/26 el rendimiento, la estabilidad y la adaptación de híbridos de maíz temprano en distintos ambientes de Córdoba y Santa Fe. Los ensayos, realizados bajo condiciones reales de producción, mostraron rindes elevados pero también diferencias entre materiales y zonas, y confirmaron que no existe un híbrido que sea superior en todos los ambientes.

La información fue presentada durante una jornada de actualización técnica organizada por la Estación Experimental Agropecuaria Marcos Juárez del INTA y CREA Sur de Santa Fe.

El trabajo reunió tres redes independientes de evaluación: INTA Marcos Juárez, CREA Sur de Santa Fe e INTA Oliveros, con decenas de híbridos y sitios experimentales distribuidos en buena parte de la región maicera central.

Marcos Juárez: promedio de 12.683 kg/ha y un híbrido arriba de 13.400 kg/ha

La red coordinada desde INTA Marcos Juárez evaluó 30 híbridos de 18 empresas en nueve localidades: Bell Ville, Marcos Juárez, Inriville, Justiniano Posse, Camilo Aldao, Arias, Canals, Mattaldi y Río Cuarto.

Federico Pagnan, jefe de la AER INTA Justiniano Posse, explicó que la red lleva siete campañas midiendo potencial de rendimiento, estabilidad y comportamiento sanitario.

“Fue una campaña excelente para el maíz temprano”, señaló el especialista. La buena recarga inicial y las lluvias de primavera permitieron atravesar posteriormente un período con menor oferta hídrica, especialmente en los ambientes con mayor capacidad de almacenamiento de agua.

El rendimiento promedio de la red alcanzó 12.683 kg/ha.

Marcos Juárez encabezó los ambientes con 15.866 kg/ha, seguido por Bell Ville con 14.147 kg/ha, Inriville con 13.528 kg/ha y Justiniano Posse con 13.163 kg/ha. En el extremo inferior quedaron Río Cuarto con 10.830 kg/ha y Mattaldi con 8.878 kg/ha.

Los cinco híbridos de mayor promedio en la red

Dentro de los 30 materiales evaluados, NS 7765 VIP3, de Nidera, obtuvo el mayor rendimiento promedio, con 13.428 kg/ha.

Le siguieron:

  • BASF 5575 VT3P: 13.377 kg/ha
  • NK 825 VIP3 CL, de Syngenta: 13.337 kg/ha
  • DK73-73TRE, de Bayer: 13.273 kg/ha
  • ACA 471 VIP3: 13.060 kg/ha

Pero los investigadores remarcaron que el promedio no es el único dato que debe considerarse.

Pagnan señaló que algunos híbridos de Bayer mostraron una elevada tolerancia a densidades altas, mientras que NS 7765 se destacó por una fuerte producción por planta y una espiga flexible.

NK 825, por su parte, mostró buen comportamiento con densidades moderadas y altas y capacidad para generar macollos fértiles cuando disminuye la población de plantas.

CREA Sur de Santa Fe: rindes récord y otro ranking

La red de CREA Sur de Santa Fe evaluó 18 híbridos de 13 empresas en 12 sitios durante la campaña 2025/26.

El rendimiento medio fue todavía mayor: 13.882 kg/ha.

La Subregión 3, integrada por General Arenales, Eduardo, Teodelina y Villa Mugueta, encabezó los registros con un promedio de 14.365 kg/ha.

Muy cerca quedó la Subregión 2 —Camilo Aldao, Monte Buey, La Cesira y Escalante— con 14.320 kg/ha, mientras que la Subregión 1 —Los Cardos, Colonia Medici, Clucellas y Chilibroste— alcanzó 12.571 kg/ha.

En esta red, ACA 471 VIP3 ocupó el primer lugar, con 14.562 kg/ha.

El ranking continuó con:

  • BASF 5575 VT3P: 14.470 kg/ha
  • DK73-73TRE: 14.403 kg/ha
  • AFA 32-06 VT3P: 14.354 kg/ha
  • LT3-02 TRE: 14.125 kg/ha

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Un híbrido mantuvo el rinde con 60.000 y 80.000 plantas

Entre los comportamientos analizados, los técnicos destacaron la plasticidad reproductiva de ST 9939 VIPTERA3, desarrollado por Stine en la zona de Venado Tuerto.

Pagnan explicó que el material mostró un elevado índice de prolificidad y capacidad para sostener el rendimiento aun frente a diferencias importantes de densidad.

En ambientes de aproximadamente 13.000 kg/ha, obtuvo resultados similares con 80.000 y 60.000 plantas logradas, una respuesta que reflejó una elevada capacidad de compensación.

INTA Oliveros: el déficit hídrico marcó fuertes diferencias entre ambientes

La tercera red analizada fue la de INTA Oliveros, integrada por 22 híbridos evaluados en 11 sitios, con dos repeticiones y bajo condiciones reales de producción.

Los ensayos se distribuyeron en Runciman, Venado Tuerto, Rufino, Totoras, Las Rosas, Oliveros, Casilda, Gálvez, Cañada de Gómez, Pago de los Arroyos y Arroyo Seco.

El rendimiento promedio alcanzó 12.525 kg/ha, aunque con una marcada dispersión.

Runciman lideró con 15.788 kg/ha, seguido por Venado Tuerto con 15.467 kg/ha, Rufino con 14.930 kg/ha y Totoras con 12.737 kg/ha.

En cambio, los ambientes más afectados por la falta de lluvias durante diciembre y enero registraron valores considerablemente menores: Arroyo Seco promedió 6.471 kg/ha, Pago de los Arroyos 7.571 kg/ha y Cañada de Gómez 9.505 kg/ha.

En esta red, BASF 5575 VT3 Pro alcanzó el mayor rendimiento promedio, con 12.526 kg/ha.

Detrás se ubicaron NS 7765 VIP3 con 12.246 kg/ha, LT 3-02 Trecepta con 12.229 kg/ha, DK73-73 Trecepta con 12.192 kg/ha y DK69-62 Trecepta con 12.014 kg/ha.

Pese a algunos cambios de posiciones, los investigadores encontraron una elevada coincidencia entre los materiales que se destacaron en las tres redes.

“Se repiten los materiales y eso genera buena información”, resumió Pagnan.

El mejor híbrido depende del ambiente

El análisis no terminó en los rankings de rendimiento.

Los investigadores integraron resultados provenientes de INTA, CREA, Aapresid, universidades y otros sitios experimentales independientes para estudiar cómo responde cada híbrido cuando cambia el potencial productivo del ambiente.

La metodología relaciona el rendimiento individual de cada material con el promedio del ambiente.

Una pendiente cercana a uno indica estabilidad; una pendiente superior a uno caracteriza materiales que responden con mayor intensidad cuando mejora el ambiente; y valores inferiores a uno pueden reflejar una mejor adaptación relativa a ambientes de productividad media o baja.

La principal conclusión es clara: no existe un híbrido que sea el mejor en todos los ambientes.

BASF 5575 mostró estabilidad y NS 7765 respondió mejor en ambientes de mayor potencial

Entre los materiales con mayor cantidad de información acumulada, BASF 5575 produjo un 7,2 % por encima de la media de los ensayos en los que participó y presentó una pendiente prácticamente igual a uno, característica asociada a un comportamiento estable.

ACA 471 mostró un rendimiento relativo 3,7 % superior al promedio y DK73-73 se ubicó 4,5 % por encima de la media, también con respuestas consistentes frente a cambios de productividad.

NS 7765 tuvo otra dinámica: se mantuvo por encima de la media, pero con una pendiente superior a uno, lo que lo posiciona principalmente en ambientes de productividad media a alta.

DK69-62, en cambio, combinó un rendimiento relativo cercano al 4 % sobre la media con una pendiente de 0,86, indicando una mejor adaptación relativa a ambientes de menor potencial.

Pagnan agregó que DK69-62 superó a DK7220 y DK7272 en ambientes de media a baja productividad, aunque resignó parte de su potencial cuando los rindes ambientales superaron los 14.000 kg/ha.

Información independiente para elegir mejor

Para los especialistas, la principal utilidad de estas redes está en acumular datos durante diferentes campañas y ambientes, evitando tomar decisiones únicamente a partir del rendimiento promedio de un año.

“Estos datos provienen de redes de INTA, CREA y Aapresid, realizadas en campos de productores y sin influencia de ninguna empresa semillera. Por eso creemos que generan información de mucho valor para la toma de decisiones”, sostuvo Pagnan.

La base disponible incluye además un número mayor de híbridos que los presentados durante la jornada y quedó a disposición de productores y asesores interesados en analizar materiales específicos.

El resultado de la campaña 2025/26 refuerza así una premisa para la planificación del próximo maíz: más que buscar un único híbrido ganador, la elección debe considerar el potencial de cada ambiente, la densidad, la estabilidad y la capacidad del material para responder ante cambios en la disponibilidad de recursos.

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