Apenas conocido el texto del Presupuesto 2027 que el Poder Ejecutivo envió al Congreso, el consultor en agronegocios y ex subsecretario de Mercados Agropecuarios Javier Preciado Patiño analizó, en una columna especial para Infocampo, si la meta de recaudación por retenciones prevista por el Gobierno —un incremento del 41,3% respecto de este año, pese a la baja de alícuotas— resulta razonable o exagerada. Para responder esa pregunta, el especialista repasó los cuatro factores que determinan los ingresos por derechos de exportación: la alícuota, el tipo de cambio, el volumen exportado y el precio internacional de los commodities, de los cuales solo los dos primeros están bajo control directo del Gobierno.
El primer punto que aborda el análisis es cuánto recaudará realmente el fisco durante este año, dato clave para proyectar 2027. El Presupuesto sostiene que en 2026 se recaudarán $8,5 billones por retenciones, cifra que subiría a $12,4 billones en 2027. Sin embargo, hasta agosto el fisco había recaudado $5,6 billones, con un arranque de año muy bajo por el efecto de las retenciones cero de septiembre —el segundo esquema de “dólar soja”— y una recuperación fuerte a partir de junio, que llevó el ingreso mensual a un billón de pesos. Según el cálculo de Preciado Patiño, si se sostuviera ese ritmo mensual entre septiembre y diciembre, el año cerraría en $9,6 billones, por encima de la meta oficial; incluso con un escenario más conservador de $800.000 millones mensuales, el total llegaría a $8,6 billones, en línea con lo presupuestado. La conclusión que extrae de este ejercicio es que, si el año termina más cerca de los $10 billones, el incremento proyectado para 2027 se reduciría a un 20% aproximadamente, y que la sola evolución del tipo de cambio —con una devaluación del 15%— acercaría bastante a cumplir la meta, sin necesidad de exportar más volumen ni a mejores precios.
El segundo eje del análisis pasa por los dos factores que el Gobierno no controla: el clima y los precios internacionales. Sobre el primero, el informe recuerda que se espera un año Niño, incluso catalogado como “súper Niño” por los expertos, un fenómeno históricamente beneficioso para la producción agrícola. Sin embargo, advierte que la comparación de base es exigente: la campaña 2025/26 dejó cosechas récord de 70 millones de toneladas de maíz y casi 30 millones de toneladas de trigo, números que difícilmente se repitan. El resultado final dependerá, además, del momento en que caigan las lluvias más intensas, algo que todavía es imposible de anticipar. En cuanto a los precios, el análisis señala que el conflicto en el Mar Negro disparó el valor del trigo y ayudó al del maíz, una situación que podría variar, pero que en líneas generales permite avizorar precios sostenidos para el año próximo: no necesariamente al alza, pero tampoco con caídas previsibles.
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El tercer eje se centra en el esquema de reducción gradual de alícuotas y su verdadero impacto fiscal. Según el análisis, el plan de baja de retenciones diseñado por el Gobierno fue “muy cuidadoso” para no afectar demasiado la recaudación: apenas tres puntos porcentuales menos para el complejo soja hacia fin de año, y un punto para el maíz, con una aceleración prevista recién más adelante. Esto implica que la variable alícuota no tendría un impacto significativo en los ingresos totales durante el período analizado. A esto se suma que el agro aporta alrededor del 80% de los ingresos totales por retenciones, por lo que un eventual aumento en la recaudación proveniente de minerales y petróleo convencional ayudaría a sostener la meta global sin necesidad de una mayor presión sobre el sector agropecuario.
Como dato de contexto adicional, Preciado Patiño analiza la relación entre los ingresos por derechos de exportación y la masa fiscal total: según su seguimiento, esa proporción representó el 3,7% hasta agosto de este año, con tendencia a incrementarse, frente al 4,2% de 2024 (excluyendo 2025 por el efecto de las retenciones cero, año en el que el ratio bajó a 3,9%). En el caso del Presupuesto 2027, ese porcentaje proyectado sería del 3,9%, es decir, en línea con lo que viene ocurriendo en los últimos años.
A partir del cruce de estos cuatro factores, la conclusión del análisis es que la meta de recaudación por retenciones planteada por el Poder Ejecutivo para 2027 no resulta descabellada: se apoya, sobre todo, en el efecto de la evolución cambiaria más que en supuestos extraordinarios de cosecha o precios. El interrogante que queda abierto, de todos modos, sigue vinculado a los dos factores que ni el Gobierno ni el propio análisis pueden controlar: cómo se comportará finalmente el clima durante la campaña que se avecina, y qué rumbo tomarán los precios internacionales de los granos en un contexto geopolítico que continúa siendo incierto.









































