De cara a la campaña de soja 2026/27 en Argentina, un análisis técnico de NEOGEN identifica una brecha productiva cercana al 34% a nivel nacional entre los rendimientos obtenidos y aquellos que podrían alcanzarse bajo mejores combinaciones de ambiente y manejo. Con perfiles que llegan con buenas reservas hídricas en numerosas regiones y un escenario climático inicialmente favorable, el planteo pone el foco en cuatro variables —ambiente, genética, manejo y tecnología— para elevar los pisos productivos y aprovechar mejor el potencial de cada sector del lote.
La superficie se estabiliza y el desafío pasa por producir más
Durante los últimos años, la superficie destinada a soja en la Argentina no mostró grandes variaciones, mientras que la producción se mantuvo relativamente estabilizada en torno de los 47 millones de toneladas.
Este escenario modifica el eje de la discusión productiva. Ante una superficie que difícilmente pueda expandirse de manera significativa, buena parte de las posibilidades de crecimiento pasan por obtener más rendimiento sobre las hectáreas que ya se cultivan.
La campaña que se aproxima encuentra además condiciones de partida favorables en numerosos ambientes, con buenas reservas de agua en el perfil, recuperación de sectores con influencia de napa y perspectivas climáticas que podrían favorecer una mayor disponibilidad hídrica durante el verano.
El desafío, por lo tanto, no consiste únicamente en elevar los máximos de rendimiento. También implica reducir la variabilidad entre ambientes y mejorar los pisos productivos de los sectores menos eficientes del lote.

Una brecha productiva del 34%
El análisis de las diferencias entre los rindes efectivamente obtenidos y aquellos explorados bajo mejores condiciones muestra una brecha productiva del orden del 34% a escala nacional.
Esa diferencia representa uno de los principales márgenes disponibles para incrementar la producción sin necesidad de incorporar nuevas superficies.
El concepto de brecha productiva contempla la distancia existente entre lo que actualmente logra un productor y el rendimiento que podría conseguirse cuando se combinan de manera más eficiente las condiciones del sitio, la genética y las decisiones agronómicas.
La magnitud de esa diferencia no es uniforme y cambia entre regiones, tipos de suelo y condiciones ambientales.

El ambiente explica casi la mitad de las diferencias
Uno de los datos que surge del análisis es el peso que tiene el ambiente sobre el resultado final del cultivo.
El denominado efecto sitio explica aproximadamente el 46% de la variabilidad de los rendimientos.
Dentro de esta categoría aparecen variables como la disponibilidad de agua útil, presencia y profundidad de la napa, compactación, cultivo antecesor y fertilidad física y química del suelo.
La campaña, por su parte, representa alrededor del 26% de las variaciones, principalmente a partir de diferencias en precipitaciones, temperaturas y radiación.
Otro 26% aproximadamente corresponde a la interacción entre genética y decisiones agronómicas.
En este último grupo entran la elección de la variedad y el grupo de madurez, fecha y densidad de siembra, distancia entre hileras, nutrición y estrategias de protección del cultivo.
Los datos muestran así que una parte importante del rendimiento depende de factores que el productor no controla, pero también existe un margen considerable sobre el que sí puede intervenir mediante decisiones de manejo.

La napa puede funcionar como un seguro de agua
Dentro de las variables ambientales, la presencia de una napa a una profundidad accesible para las raíces puede convertirse en un factor estabilizador del rendimiento.
Su disponibilidad permite complementar el agua almacenada en el perfil y las precipitaciones recibidas durante el ciclo.
Este aporte cobra especial importancia durante períodos con lluvias insuficientes, porque puede amortiguar los déficits de agua durante etapas críticas del cultivo.
Sin embargo, su efecto depende de la profundidad, el tipo de suelo y las condiciones particulares de cada campaña. Una napa ubicada adecuadamente puede resultar beneficiosa, mientras que niveles excesivamente cercanos a la superficie pueden generar otro tipo de limitaciones.

La compactación puede costar hasta 500 kilos de soja
No todas las diferencias dentro del lote responden exclusivamente al clima.
La compactación del suelo aparece como otra de las variables capaces de reducir la capacidad del cultivo para aprovechar agua y nutrientes.
Según los datos presentados, en situaciones con niveles de compactación superiores a 1,9 kPa, las pérdidas de rendimiento pueden rondar los 200 kilos por hectárea cuando existe una buena disponibilidad hídrica.
El impacto aumenta en campañas con restricciones de agua y puede alcanzar aproximadamente 500 kilos por hectárea.
Una menor exploración radical limita la capacidad de las plantas para acceder a recursos disponibles en profundidad y aumenta su vulnerabilidad frente a períodos secos.

Fósforo: entre 5% y 10% más rendimiento en ambientes deficientes
La nutrición constituye otro componente relevante a la hora de reducir las brechas.
Los datos muestran que la probabilidad de obtener respuesta a la fertilización aumenta cuando los niveles de fósforo disponible se encuentran por debajo de 20 partes por millón (ppm).
En ese tipo de ambientes, las mejoras de rendimiento asociadas a un manejo adecuado de la nutrición pueden ubicarse aproximadamente entre 5% y 10%.
El diagnóstico previo vuelve a ser determinante.
No se trata simplemente de incrementar las dosis de fertilizantes, sino de medir la disponibilidad de nutrientes, conocer el potencial del ambiente y ajustar la estrategia a cada situación particular.

Cuando manejar todo el lote igual deja rendimiento en el camino
La variabilidad dentro de un mismo lote abre otra oportunidad para mejorar la productividad.
El manejo sitio-específico busca dejar atrás las decisiones uniformes y adaptar determinadas prácticas a las características de cada ambiente.
El proceso comienza identificando las diferencias de productividad dentro del lote. A partir de allí se delimitan zonas de manejo, se analizan las causas de esas variaciones y posteriormente pueden ajustarse variables como densidad de siembra, genética y nutrición.
Los resultados presentados indican que, cuando la variabilidad intralote supera los 600 kilos por hectárea, el manejo diferencial puede generar respuestas productivas.
En esas condiciones se observaron mejoras de aproximadamente 65 kilos por hectárea mediante cambios variables de densidad y de hasta 116 kilos por hectárea a partir de una combinación diferencial de genética.
Aunque se trata de respuestas que dependen de cada ambiente, los datos muestran que la heterogeneidad del lote puede transformarse en información para definir el manejo.

Las malezas también ensanchan la brecha
La posibilidad de capturar mayor rendimiento no depende únicamente de las tecnologías destinadas a aumentar el potencial.
También resulta necesario controlar aquellos factores que directamente lo reducen.
Entre ellos aparecen las malezas, una problemática extendida en buena parte de las regiones sojeras argentinas.
La competencia por agua, luz y nutrientes puede generar pérdidas significativas, especialmente cuando las infestaciones se establecen durante las primeras etapas del cultivo.
Dentro de esta problemática, Amaranthus representa uno de los géneros de mayor importancia por su capacidad competitiva y por las dificultades crecientes que plantean determinadas poblaciones resistentes a herbicidas.

Te puede interesar
Pronóstico de lluvias hasta el 14 de septiembre
Crece el rechazo al proyecto de ecocidio: el agro advierte por inseguridad jurídica y penas severas
Pronóstico septiembre-octubre-noviembre: aumentan las chances de lluvia en zonas agrícolas clave
Trabajo rural: venció la compatibilidad con beneficios sociales y crece la preocupación por 120.000 puestos
Las camionetas resisten la crisis del mercado automotor y marcan el pulso del agro
Se desploma el traslado de terneros: cayó 29% en el año
Google ahora te deja elegir qué medio ver primero: activá Ruralnet en un click y cambiá tu forma de informarte
La genética completa la estrategia
Sobre una base ambiental correctamente caracterizada, la elección de la variedad constituye otro componente para ajustar el potencial productivo.
NEOGEN planteó para la nueva campaña un portfolio orientado a diferentes regiones, niveles de productividad y grupos de madurez.
Para los ambientes de alta productividad del centro-sur de Buenos Aires y sectores de la región núcleo, la compañía posiciona NEO 35S23 SE, una variedad orientada a combinar potencial de rendimiento con la posibilidad de anticipar la cosecha.
Dentro del grupo de madurez IV medio, la propuesta incluye NEO 46S25 SE y NEO 47S25 SE, destinadas principalmente a la región núcleo y con tecnologías Enlist y STS.
Para sectores de productividad media y baja del centro del país y de la propia región núcleo, la compañía propone NEO 50S22 SE.
En tanto, para los ambientes del centro-norte argentino, aparecen NEO 64S25 SCE y NEO 70S25 CE, ambas dentro de la tecnología Conkesta.
El portfolio se comercializa bajo el sistema Sembrá Evolución, modelo utilizado en semillas autógamas para el reconocimiento de la propiedad intelectual mediante acuerdos privados.
La próxima frontera de la soja puede estar dentro del mismo campo
El escenario que plantea la campaña 2026/27 vuelve a poner en primer plano una cuestión que excede la elección de una variedad o una fecha de siembra.
Con una superficie nacional relativamente estabilizada y una brecha productiva estimada en 34%, la posibilidad de aumentar la producción depende cada vez más de comprender qué ocurre dentro de cada lote.
El ambiente aparece como el factor de mayor peso, pero genética, nutrición, protección y manejo sitio-específico ofrecen herramientas para intervenir sobre una parte relevante de esa diferencia.
En ese escenario, conocer mejor la variabilidad y asignar tecnologías de acuerdo con el potencial de cada ambiente puede convertirse en una de las principales vías para elevar los rendimientos sin ampliar la superficie sembrada.





































