El Niño obliga a preparar el rodeo antes de la primavera

Vaca y ternero sobre un potrero alto y seco, con reservas forrajeras protegidas y sectores bajos anegados al fondo.
El INTA Cuenca del Salado recomendó a los productores ganaderos de las zonas expuestas a anegamientos preparar antes de la primavera accesos firmes, potreros altos, reservas forrajeras y medidas sanitarias preventivas. Las pautas buscan reducir los riesgos productivos y sanitarios frente a un escenario de abundante humedad y precipitaciones asociado con El Niño, cuya influencia podría prolongarse hasta el otoño de 2027.

Lucas Vagnoni, veterinario y técnico del INTA Cuenca del Salado, advirtió que durante el próximo trimestre será necesario revisar la infraestructura de los establecimientos y ajustar el manejo de las distintas categorías según sus requerimientos nutricionales, fisiológicos y sanitarios.

Los principales riesgos están relacionados con el anegamiento de los campos, las crecidas de ríos y arroyos, la pérdida de superficie útil para pastoreo y las dificultades para trasladar o alimentar al ganado.

Mejorar los accesos y preparar zonas altas

Una de las primeras medidas recomendadas consiste en mejorar los callejones internos para asegurar el ingreso a los potreros y permitir la circulación del ganado aun cuando aumente la humedad del suelo.

Los accesos en buenas condiciones resultan determinantes para trasladar animales, distribuir alimento, realizar recorridas sanitarias y evitar que el barro afecte el bienestar de la hacienda.

El INTA también aconsejó identificar y acondicionar sectores altos que puedan utilizarse ante una emergencia. Esos lugares deberán permitir la concentración temporal del rodeo y el almacenamiento de rollos, silajes, granos u otras reservas forrajeras.

La planificación debe contemplar qué animales serán trasladados primero, qué caminos permanecerán transitables y cómo se garantizará el suministro de agua y alimento si algunos potreros quedan aislados.

Entre 10 y 15 metros cuadrados por vaca y ternero

La preparación de espacios secos cobra especial importancia durante la temporada de parición. Vagnoni explicó que este período se encuentra aproximadamente en su primera mitad, por lo que todavía quedan numerosos nacimientos por delante.

Para las vacas próximas a parir y los terneros recién nacidos se necesitan ambientes bien empastados, altos, secos, libres de barro y con buen drenaje.

Cuando sea necesario concentrar temporalmente la hacienda, los especialistas recomiendan disponer de entre 10 y 15 metros cuadrados por cada binomio vaca-ternero.

El objetivo es evitar una acumulación excesiva de animales, disminuir el contacto permanente con el barro y reducir las condiciones que favorecen la aparición y propagación de enfermedades.


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Qué recursos forrajeros conviene utilizar primero

El manejo del forraje deberá ajustarse a la ubicación de cada recurso dentro del establecimiento. La recomendación es aprovechar primero las pasturas y pastizales situados en los sectores con mayor riesgo de quedar anegados.

Las medias lomas y las lomas con praderas deberían preservarse, siempre que sea posible, para utilizarlas posteriormente mediante pastoreo diferido. De esa manera, el productor conservará una fuente de alimento en terrenos altos si el agua impide acceder a los bajos.

También será necesario trasladar con anticipación las reservas almacenadas en sitios vulnerables. Esperar hasta que el agua dificulte la circulación puede impedir el movimiento de rollos, maquinaria o animales.

Más recorridas durante la segunda mitad de las pariciones

El exceso de barro y humedad incrementa los riesgos sanitarios durante los nacimientos. Por ese motivo, el INTA recomendó aumentar la frecuencia de las recorridas y observar especialmente el estado de las vacas próximas a parir y de los terneros recién nacidos.

Entre los problemas que requieren mayor vigilancia aparecen las infecciones umbilicales y las diarreas neonatales. Los corrales o potreros utilizados para la parición deben conservar una buena cobertura de pasto, drenaje y baja acumulación de barro.

La detección temprana de animales débiles, terneros con dificultades para mamar o signos de diarrea permite actuar antes de que el cuadro se agrave o se extienda dentro del rodeo.

Carbunclo, leptospirosis y parásitos

El plan preventivo también debe incluir el cumplimiento de la vacunación obligatoria contra el carbunclo bacteridiano. El INTA remarcó que la aplicación debe realizarse en tiempo y forma, sin postergarla por las dificultades operativas que pueda generar la humedad.

Además, recomendó incorporar la vacunación contra la leptospirosis en el plan sanitario previo al servicio y aplicar el refuerzo durante el tacto de las vacas preñadas. Los ambientes húmedos favorecen la supervivencia y transmisión de la bacteria, que puede provocar abortos en hembras no protegidas.

En las categorías de recría, el seguimiento deberá concentrarse también en los parásitos gastrointestinales. La decisión de desparasitar debe basarse en los resultados del análisis de HPG, que determina la cantidad de huevos de parásitos presentes por gramo de materia fecal.

La recomendación general es no esperar a que los potreros queden aislados o aparezcan los primeros problemas sanitarios. Preparar los accesos, ordenar el uso del forraje, disponer de sectores altos y actualizar el plan sanitario permitirá reducir el impacto del exceso hídrico sobre la producción y el bienestar animal.

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