El complejo agroexportador argentino liquidó US$ 2.918 millones durante julio de 2026, según CIARA-CEC, y acumuló US$ 16.297 millones en los primeros siete meses del año. Aunque el ingreso se mantiene por debajo de 2025, un informe de la Fundación Mediterránea sostiene que la soja todavía pendiente de comercialización podría acelerar el flujo de dólares, las exportaciones y la actividad económica durante el segundo semestre.
La liquidación del agro alcanzó casi US$ 3.000 millones en julio
Las empresas del sector cerealero y oleaginoso ingresaron US$ 2.918 millones en concepto de exportaciones de granos y subproductos durante julio.
El resultado representa una caída del 29% frente a los más de US$ 4.000 millones registrados en el mismo mes de 2025. Sin embargo, el monto se mantiene en línea con el promedio histórico nominal correspondiente a esta época del año.
Con el resultado de julio, la liquidación acumulada entre enero y julio de 2026 alcanzó los US$ 16.297 millones, un 16% menos que durante el mismo período del año pasado, de acuerdo con el informe mensual de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales.
La evolución de los próximos meses estará condicionada, entre otros factores, por el ritmo de comercialización de los granos que todavía permanecen en manos de los productores.
La soja pendiente puede cambiar el escenario
Un análisis elaborado por los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana de la Fundación Mediterránea, señala que el agro llega al segundo semestre con una oportunidad todavía abierta.
La menor comercialización de soja redujo los ingresos de los productores durante la primera mitad del año. No obstante, el importante volumen todavía disponible podría traducirse en una mayor actividad comercial, más exportaciones y un incremento en el ingreso de divisas si las ventas se aceleran.
Al 15 de julio se había comercializado solamente el 29% de la cosecha de soja, frente a un promedio histórico del 41% para esa altura del año.
En cambio, las ventas de maíz y trigo se encontraban por encima de sus respectivos registros habituales.
Tres factores que pueden impulsar al agro
El informe identifica tres variables centrales para determinar el desempeño sectorial durante la segunda mitad de 2026.
La primera es la comercialización de soja. El retraso acumulado deja una cantidad considerable de mercadería disponible para ingresar al circuito comercial durante los próximos meses.
La segunda está relacionada con los ingresos brutos de los productores. Según el ritmo de ventas, estos podrían ubicarse entre US$ 11.592 millones y US$ 15.313 millones durante el segundo semestre, entre un 9% y un 44% por encima del mismo período de 2025.
La tercera variable es el efecto de una mayor comercialización sobre el resto de la economía. Más operaciones podrían fortalecer la actividad del transporte, el acopio, la industria, los servicios y las economías de las regiones productivas.
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La comercialización de soja se encuentra demorada
Hasta mediados de julio, las ventas con precio cerrado de soja, maíz y trigo de la campaña 2025/26 totalizaban 58,2 millones de toneladas, un volumen 20% superior a la mediana histórica.
Sin embargo, la evolución no fue uniforme entre los cultivos.
Mientras el maíz y el trigo mostraban una comercialización superior a los niveles habituales, las ventas de soja alcanzaban solamente 14,6 millones de toneladas, un 27% menos que la mediana histórica.
Sobre una cosecha sojera estimada en 49,5 millones de toneladas, se había vendido el 29%, casi 12 puntos porcentuales menos que el promedio para esa fecha.
El retraso se profundizó durante el transcurso del año. En enero, el volumen comercializado de soja se ubicaba un 81% por encima de la mediana histórica, pero esa trayectoria se revirtió progresivamente.
Durante las ocho semanas previas al informe se vendió semanalmente el equivalente al 1,6% de la cosecha, por debajo del ritmo histórico del 2%. Como resultado, la brecha continuó ampliándose.
Los ingresos de los productores cayeron durante la primera mitad del año
Las operaciones con precio cerrado de los tres principales granos generaron hasta mediados de julio un ingreso bruto estimado de US$ 11.881 millones, valuado con precios FAS Rosario.
La cifra representa una disminución del 14% frente al mismo período de 2025.
La caída se explica por el comportamiento de la soja, cuyos ingresos retrocedieron US$ 2.374 millones, equivalentes a una baja interanual del 31%. En sentido contrario, el maíz y el trigo incrementaron su aporte respecto del año anterior.
Este comportamiento dejó una mayor proporción de soja disponible para comercializar durante la segunda parte del año, por lo que el resultado final dependerá principalmente de las decisiones de venta de los productores.
Los tres escenarios para el segundo semestre
El IERAL planteó tres posibles escenarios de comercialización: continuidad, convergencia y adelantamiento.
En el escenario de continuidad, las ventas de soja, maíz y trigo alcanzarían 44,7 millones de toneladas durante el segundo semestre y generarían ingresos brutos por US$ 11.592 millones.
En una situación de convergencia hacia el patrón histórico, los ingresos superarían en un 30% los obtenidos durante el mismo período de 2025.
El escenario de adelantamiento llevaría las ventas a 57,9 millones de toneladas y los ingresos de los productores a US$ 15.313 millones, un 44% más que en la segunda mitad del año pasado.
Como referencia, entre julio y diciembre de 2025 los ingresos brutos habían alcanzado los US$ 10.657 millones.
La diferencia entre los escenarios extremos asciende a 13,2 millones de toneladas comercializadas y US$ 3.721 millones de ingresos para los productores.
Las exportaciones podrían superar los US$ 18.000 millones
El valor potencial de las exportaciones asociado con las ventas del segundo semestre se ubicaría entre US$ 14.252 millones y US$ 18.380 millones, dependiendo de la velocidad con la que avance la comercialización.
Entre el escenario de continuidad y el de adelantamiento existe una diferencia superior a US$ 4.100 millones en valor exportable.
El comportamiento de la soja ya cosechada será decisivo para determinar cuál de estos escenarios se aproxima más al resultado final.
Pasar del escenario de continuidad al de convergencia incorporaría 6,6 millones de toneladas adicionales al circuito comercial, US$ 2.289 millones más de ingresos brutos para los productores y cerca de US$ 3.000 millones adicionales de valor potencial de exportación.
El impacto puede extenderse al resto de la economía
El sector agropecuario creció un 11% interanual durante los primeros cinco meses de 2026, impulsado principalmente por el aumento de la producción física, según el Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC.
Una aceleración de las ventas podría reforzar esa expansión durante el cierre del año, al generar más movimiento de mercadería y una mayor demanda de servicios logísticos, industriales y comerciales.
“Ese mayor flujo podría fortalecer la actividad del transporte, el acopio, la industria y los servicios, además de incrementar la liquidez en las regiones productivas y mejorar el desempeño económico respecto del segundo semestre de 2025”, concluyeron Garzón y Artusso.







































