Vassalli Fabril volvió a registrar actividad en su histórica planta de Firmat, Santa Fe, donde durante los últimos días fue terminada una cosechadora V-570 E, la primera unidad ensamblada después de meses de parálisis. La salida de la máquina renovó las expectativas sobre una posible reactivación, aunque la empresa todavía enfrenta deudas salariales, restricciones bancarias y negociaciones por el control de la compañía.
La cosechadora fue colocada frente al establecimiento, debajo de las letras identificatorias de la firma, en una imagen que rápidamente llamó la atención de los trabajadores, la comunidad local y el sector de la maquinaria agrícola.
El movimiento contrastó con el deterioro visible del predio, donde la falta de mantenimiento y el avance de la vegetación habían reflejado durante los últimos meses la interrupción casi total de las actividades.
Aunque la finalización del equipo fue interpretada como una señal positiva, la producción todavía se encuentra lejos de una normalización plena y su continuidad dependerá del cumplimiento de los compromisos asumidos con el personal.
La primera máquina después de meses de inactividad
La unidad terminada corresponde al modelo V-570 E y sería la primera cosechadora completada en la planta después de un prolongado período de parálisis operativa.
Su aparición en el acceso principal de la fábrica generó expectativa por el valor simbólico que tiene Vassalli para Firmat y para la industria nacional de maquinaria agrícola.
La empresa fue durante décadas una de las marcas emblemáticas de la fabricación argentina de cosechadoras. Por eso, cada señal de actividad repercute especialmente en una ciudad cuya economía y vida laboral mantienen una estrecha relación con el establecimiento.
Te puede interesar
Pronóstico de lluvias hasta el 10 de agosto
La suba de los insumos mantiene bajo presión la rentabilidad del agro
Productores deberán actualizar el RENSPA: quiénes deberán hacerlo
Apoyo con reparos: qué dijeron las entidades rurales sobre Milei
El ánimo de los productores sigue firme, pero cayó 2,7 %
UATRE rechaza la oferta salarial y endurece la paritaria rural
Google ahora te deja elegir qué medio ver primero: activá Ruralnet en un click y cambiá tu forma de informarte
Sin embargo, el ensamblado de una unidad no implica por sí solo la recuperación definitiva de la fábrica. El desafío será sostener un ritmo productivo, asegurar insumos, concretar ventas y generar los recursos necesarios para afrontar las obligaciones pendientes.
Los trabajadores retomaron tareas con salarios adeudados
La reactivación parcial se desarrolla en medio de una deuda salarial que la compañía mantiene con toda su plantilla desde 2025.
De acuerdo con lo informado por los empleados, durante las últimas semanas se efectuaron algunos pagos parciales. Uno de ellos fue de aproximadamente $100.000 por trabajador y se habría financiado con recursos obtenidos mediante la venta de repuestos.
Antes de ese desembolso, los operarios habían recibido otra suma similar entregada por Roberto Chinelli, quien se presentó ante el personal como el CEO designado por el grupo inversor que negocia la adquisición y el control de Vassalli.
En los encuentros con delegados y trabajadores, el ejecutivo atribuyó las dificultades para regularizar los haberes a un embargo judicial que afecta las cuentas bancarias de la compañía.
Según esa explicación, la medida impide desarrollar con normalidad las operaciones financieras y limita la disponibilidad de fondos para cancelar la deuda.
La producción como vía para recuperar ingresos
Frente a las restricciones bancarias, el grupo inversor planteó la necesidad de reactivar el ensamblado de maquinaria para generar flujo de fondos, demostrar continuidad productiva y recuperar la confianza de proveedores y compradores.
Bajo ese esquema, los empleados aceptaron retomar algunas tareas después de recibir los pagos parciales y ante el compromiso de un nuevo desembolso de $1.200.000 por operario.
La suma debía abonarse al finalizar julio y sería considerada un pago a cuenta de la deuda salarial acumulada. Con la información disponible no fue posible confirmar si ese compromiso se concretó dentro del plazo previsto.
El cumplimiento de ese acuerdo será determinante para sostener la participación de los trabajadores y avanzar hacia una recuperación más estable de la fábrica.
La reactivación todavía depende de varios acuerdos
Además de regularizar los salarios, la empresa deberá resolver el embargo sobre sus cuentas, garantizar el abastecimiento de componentes y consolidar el ingreso del grupo inversor.
También será necesario reconstruir la relación con la red comercial y con los clientes de una marca que atravesó un extenso período de incertidumbre financiera y productiva.
La cosechadora terminada representa una señal concreta después de meses sin novedades positivas, pero la continuidad de la planta todavía está sujeta a la disponibilidad de capital y al cumplimiento de las obligaciones con el personal.
Para Firmat, la expectativa no pasa solamente por la salida de una nueva máquina, sino por la posibilidad de recuperar empleo, actividad industrial y previsibilidad alrededor de uno de sus establecimientos más emblemáticos.








































