Diez empresas quieren quedarse con SanCor: el 20 de julio se abren los sobres y se define el futuro de la marca

Operarios supervisan la línea de envasado de leche en una planta láctea industrial con equipos de acero inoxidable y procesos automatizados.
Diez empresas compraron los pliegos para participar en la licitación de los activos de SanCor, según un informe presentado por la sindicatura al juez Marcelo Gelcich. El 20 de julio se abrirán los sobres con las ofertas formales, en lo que será el paso decisivo para definir qué empresas se quedarán con las seis plantas industriales, las marcas y otros bienes de la ex cooperativa, valuados en alrededor de USD 55 millones, contra un pasivo estimado de USD 185 millones.

Los diez interesados en la licitación son Elcor —comercializadora de “La Tonadita”—, Alimentos Fransro, Failar —productora de “La Tarantela”—, Fidulac —del empresario Gustavo Scaglione, socio de José Luis Manzano en Telefe y propietario de medios del interior como los diarios La Capital de Rosario y UNO de Entre Ríos y Santa Fe—, L3n —Adecoagro—, Jewell Especialidades, Finanzas y Gestión, Milkaut, Sancor Seguros y PDA —Punta del Agua—.

La compra de los pliegos habilitó a estos actores a presentar sus ofertas formales. Tras la apertura de sobres del 20 de julio, habrá un plazo de tres días hábiles para que la sindicatura y el juzgado verifiquen el cumplimiento de las formalidades y analicen la documentación, luego de lo cual el juez quedará en condiciones de resolver la adjudicación de los distintos lotes.


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En paralelo al proceso de licitación, SanCor desvinculó formalmente a 736 de sus 914 empleados. Solo 178 trabajadores continuarán ligados al proceso judicial y a las tareas operativas que todavía se desarrollan en algunas plantas. Los desvinculados comenzaron a recibir las notificaciones de indemnizaciones y muchos ya iniciaron trámites para acceder a prestaciones por desempleo. El personal afectado está distribuido entre las plantas de Sunchales, Gálvez, Devoto, Balnearia, La Carlota y San Guillermo.

Los trabajadores, junto a sus asesores legales y a las entidades vinculadas —Atilra, Ospil y Ampil— respaldaron el proceso licitatorio y valoraron el interés demostrado por las empresas que compraron los pliegos.

La brecha entre la valuación de los activos —alrededor de USD 55 millones— y el pasivo estimado de la empresa —cerca de USD 185 millones— abrió una fuerte discusión entre acreedores, trabajadores y representantes del proceso judicial. Esa diferencia será uno de los ejes del debate que se instale a partir del 20 de julio, cuando el proceso de licitación entre en su etapa decisiva y el futuro de una de las marcas más emblemáticas de la industria láctea argentina empiece a tomar forma concreta.

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