Desde mediados de mayo, los fondos especulativos que operan en Chicago desarmaron posiciones equivalentes a 12 millones de toneladas de soja y 26 millones de toneladas de maíz, generando una ola bajista que impacta directamente en el mercado local: la soja con precio fijado en Argentina representa apenas el 20,9% de la producción estimada, contra un promedio histórico del 29,1%, según un análisis de la consultora fyo.
El movimiento de los fondos no responde a una cuestión puntual de oferta y demanda agrícola sino a un cambio en la estrategia de cartera a nivel global: un dólar más fuerte en un contexto de mayor preferencia por la liquidez llevó a los fondos a desarmar posiciones en activos considerados resguardo de valor, como los commodities, para trasladarlas hacia acciones y deuda estadounidense.
El impacto en el mercado local fue inmediato. El ritmo de comercialización aflojó de manera atípica para este momento de la campaña, en el que el avance de la cosecha y la necesidad de los productores de generar liquidez para afrontar sus costos suele activar un mayor flujo de negocios.
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Parte de las necesidades de abastecimiento de la industria estaría siendo cubierta por la buena producción paraguaya, estimada en 12 millones de toneladas en la presente campaña, lo que impulsó importaciones que ya acumulan 4 millones de toneladas en lo que va del año.
Sin embargo, desde la perspectiva del productor argentino el panorama tiene matices. El nivel estimado de ventas medido en dólares se ubica un 12% por encima del promedio de las últimas cinco campañas para esta época del año, lo que sugiere que no existe una necesidad significativa de vender en el contexto actual, caracterizado por mayores costos de producción medidos en dólares.
En maíz, los negocios se fueron desacelerando a medida que los precios internos descendieron de la zona de los USD 190 la tonelada a la de los USD 180, en un contexto de cosecha incipiente de maíz tardío. Es probable que esta caída de precios retrase las ventas de los productores, especialmente considerando que el diferencial respecto del precio para entrega en diciembre es de unos USD 8, equivalente a una tasa implícita en dólares cercana al 11% anual.
La demanda china sigue siendo la gran incógnita. Para esta época del año ya se observarían normalmente operaciones de compra de soja estadounidense por parte de China; sin embargo, hasta el momento el USDA informó únicamente ventas a destinos desconocidos por aproximadamente 132.000 y 120.000 toneladas en dos jornadas consecutivas, mientras que las compras de soja brasileña tuvieron embarques programados para febrero de 2027. Mientras China no confirme compras relevantes de origen estadounidense, la presión bajista sobre los precios tiene margen para continuar.










































