INTA La Rioja desarrolló una máquina picadora de tuna para mejorar la alimentación ganadera en zonas áridas

Máquina picadora procesando material vegetal en un establecimiento rural argentino durante una jornada de trabajo en el campo.
Un equipo del INTA La Rioja desarrolló una máquina picadora de cladodios de tuna que estandariza el corte en trozos de 4×4 centímetros, reduce los tiempos operativos y permite obtener raciones homogéneas para bovinos, caprinos y ovinos. La herramienta fue diseñada por el Área de Producción Animal en rumiantes menores de la Estación Experimental de La Rioja y apunta a mejorar la eficiencia del manejo forrajero en los sistemas ganaderos de zonas áridas y semiáridas, especialmente durante sequías y períodos críticos de escasez de forraje.

Por qué la tuna es un recurso estratégico en Los Llanos

La Opuntia ficus-indica es una especie siempre verde con alta eficiencia en el uso del agua y gran adaptación a condiciones de aridez. Sus cladodios —también llamados paletas o raquetas— contienen entre el 88 y el 93% de agua, lo que la convierte en una fuente simultánea de energía e hidratación para el ganado, especialmente valiosa en una región donde la escasez hídrica es estructural.

Además, aporta vitamina C y minerales como calcio, magnesio y sodio, está disponible cuando otros forrajes escasean, tiene bajo costo de producción y genera alta biomasa en ambientes marginales donde otras especies forrajeras rinden poco.

Sin embargo, su morfología dificulta el consumo directo por parte de los rumiantes: los obliga a destinar más tiempo al forrajeo y compromete la integridad de la planta. Ese fue el punto de partida para el desarrollo de la picadora.


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Del prototipo manual a la máquina eléctrica

El equipo del INTA diseñó una máquina mecanizada con motor eléctrico que estandariza el tamaño del picado en 4×4 centímetros, facilitando la elaboración de mezclas forrajeras balanceadas para distintas categorías de animales según los objetivos del productor.

Raúl Díaz, investigador de la EEA La Rioja, explicó que “la evolución de un prototipo manual a un equipo mecanizado con motor eléctrico marca un hito tecnológico: reduce los tiempos operativos y permite obtener raciones homogéneas, facilitando la creación de mezclas forrajeras balanceadas para diferentes categorías según los objetivos del productor”.

Un recurso al alcance de muchos productores

Díaz destacó que la tuna ya está ampliamente difundida en la región y que muchos productores cuentan con plantas en sus campos o podrían incorporarlas fácilmente en pequeñas parcelas. “Una herramienta que facilite el picado podría ser utilizada potencialmente por un amplio número de productores ganaderos del árido riojano, especialmente por aquellos que enfrentan limitaciones de agua y escasez de forraje en períodos críticos o en años secos”, afirmó.

“Esta innovación no solo eleva la eficiencia productiva de los sistemas ganaderos locales, sino que promueve la sostenibilidad en zonas áridas mediante el uso estratégico de recursos forrajeros adaptados”, concluyó Díaz. El desarrollo del INTA La Rioja se suma a la creciente apuesta institucional por soluciones tecnológicas adaptadas a las condiciones de los sistemas ganaderos del árido argentino.

Fuente: INTA Informa

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