El riego gana terreno en Santa Fe: ensayos muestran subas de hasta 115% en los rindes

Sistema de riego por pivot central aplicando agua sobre un cultivo agrícola al atardecer en un campo del norte argentino.

El riego suplementario volvió a posicionarse como una herramienta estratégica para el agro del norte santafesino luego de que ensayos realizados por el INTA Reconquista confirmaran mejoras significativas en productividad, estabilidad y eficiencia del uso del agua. Los resultados serán uno de los ejes de Tecno Riego Litoral, la muestra tecnológica que se realizará el 14 de mayo en Avellaneda, Santa Fe, con participación de productores, empresas y especialistas del sector.

La creciente variabilidad climática y las lluvias cada vez más irregulares impulsan el interés por sistemas que permitan sostener los rindes aun en campañas complejas. Según explicó Diego Szwarc, investigador del INTA Reconquista, el problema no siempre es la cantidad total de precipitaciones, sino cómo se distribuyen durante el ciclo de los cultivos.

“Muchas veces las precipitaciones totales son suficientes, pero su distribución no acompaña las necesidades del cultivo”, señaló el especialista, quien remarcó que en el norte de Santa Fe “el riego es estratégico y suplementario, y permite reducir brechas de rendimiento”.

Los datos obtenidos en los ensayos reflejan el fuerte impacto productivo de esta tecnología. En determinadas situaciones, el riego suplementario permitió incluso duplicar los rindes, con incrementos que llegaron hasta el 115 % cuando el agua se aplicó en etapas críticas del desarrollo de los cultivos.


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La diferencia también queda reflejada en los registros históricos de producción en secano de la región. En trigo, los rindes pueden variar entre 1.780 y más de 3.500 kilos por hectárea; en soja, desde menos de 900 hasta más de 2.000 kg/ha; mientras que en girasol oscilan entre 1.500 y 2.200 kg/ha. En maíz, los planteos favorables pueden superar los 5.000 kg/ha.

Frente a esa variabilidad, el riego aparece como una herramienta para aportar previsibilidad y estabilizar los sistemas agrícolas. “El agua es un factor que muchas veces limita la producción agrícola, especialmente en contextos de alta variabilidad climática”, explicó Szwarc.

El INTA Reconquista también avanzó en la incorporación de nuevas tecnologías orientadas a mejorar la eficiencia del uso del recurso hídrico. Entre ellas, se destaca la ampliación de un sistema de riego que pasó de cubrir 240 metros de radio a 348 metros, lo que permitió duplicar la superficie irrigada hasta alcanzar unas 114 hectáreas.

Además, se incorporaron sensores de humedad y herramientas de monitoreo que permiten avanzar hacia esquemas de riego de precisión, ajustando el volumen de agua según las necesidades específicas de cada sector del lote.

“Hoy contamos con herramientas que permiten medir con precisión la humedad del suelo y definir con mayor exactitud cuándo y cuánto regar”, sostuvo el técnico.

En un escenario de márgenes ajustados y mayor incertidumbre climática, el riego suplementario empieza a consolidarse como una alternativa para mejorar la eficiencia productiva sin necesidad de ampliar la superficie sembrada.

“El riego permite asegurar no solo los rendimientos, sino también el retorno de las inversiones, desde la elección del híbrido hasta la fertilización o el manejo sanitario”, concluyó Szwarc.

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