El maíz podría rendir 11,5 t/ha pero promedia 7,5: la brecha no es solo agronomía, es economía

Cosechadora trabajando en un lote de maíz mientras monitorea el rendimiento y la productividad mediante agricultura de precisión en un campo argentino al atardecer.
En la previa del Congreso Aapresid 2026, especialistas revelan que el 80% del potencial es el techo real del productor eficiente. Superar ese umbral implica un riesgo que los márgenes actuales no permiten asumir.

El agro argentino tiene una deuda estructural que el Congreso Aapresid 2026 —que se realizará del 4 al 6 de agosto en Rosario— pondrá sobre la mesa con números concretos: la brecha entre lo que los cultivos producen y lo que podrían producir con la tecnología disponible sigue siendo enorme, y la explicación principal ya no está en la agronomía sino en la economía.

Los números de la brecha

El caso del maíz lo ilustra con claridad. Según datos presentados por especialistas de la FAUBA en el marco de los debates previos al congreso, el rendimiento promedio argentino del maíz se ubica en 7,5 toneladas por hectárea, cuando el valor alcanzable con buenas prácticas es de 11,5 toneladas, y el máximo potencial —si todos los factores fueran favorables— llegaría a las 14,4 toneladas por hectárea.

Es decir, se aprovecha apenas el 52% del potencial máximo y el 65% del techo alcanzable. Un productor eficiente debería apuntar a alrededor del 80% del rendimiento potencial, que es donde se logra un equilibrio costo-beneficio, según explicó el investigador Andrade. Superar ese umbral implica asumir niveles de riesgo y de inversión difíciles de sostener en el contexto actual.


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La brecha no es técnica: es económica

El potencial productivo está definido y es alcanzable desde lo agronómico, pero no necesariamente desde lo económico. Factores como la volatilidad climática, los márgenes ajustados y las limitaciones de financiamiento condicionan las decisiones en el lote y explican por qué muchas veces no se apunta al techo de rendimiento disponible.

Para el trigo, el enfoque es aún más conservador. El manejo está apuntado a un ambiente promedio porque el riesgo es alto. Ese criterio permite sostener resultados en campañas normales, pero recorta la capacidad de capitalizar años favorables como el actual, que arranca con perfiles de humedad óptimos en gran parte del país.

Por qué es una oportunidad, no solo un problema

Lejos de ser solo una limitante, la brecha de rendimiento es una de las principales oportunidades de crecimiento para la producción argentina. En un contexto donde expandir la superficie no siempre es viable, mejorar la eficiencia dentro del lote aparece como el camino más directo para aumentar la producción sin abrir nuevas áreas. Si Argentina cerrara la brecha del maíz al 80% del potencial alcanzable, el salto productivo sería equivalente a sumar millones de toneladas sin agregar una sola hectárea.

El Congreso Aapresid 2026 se perfila como el espacio donde esa discusión tomará forma concreta, con estrategias que buscan acercar al productor a los techos de rendimiento que la tecnología actual ya pone a disposición.

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