El maíz lidera la comercialización mientras la soja retrasa sus ventas

Primer plano de una espiga de maíz madura y plantas de soja listas para cosecha, iluminadas por la luz dorada del atardecer en un campo agrícola argentino.
La comercialización de los principales cultivos de la campaña 2025/26 muestra comportamientos opuestos. Mientras el maíz acelera su ritmo de ventas y supera el desempeño del ciclo anterior, la soja registra una menor proporción de operaciones y fijaciones de precio, impulsada por mejores expectativas de valor y cambios en el escenario de los derechos de exportación.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) señala que el mercado de la soja y el maíz transita realidades muy diferentes durante el actual ciclo comercial.

En el caso de la soja, al 24 de junio se habían comercializado 20,4 millones de toneladas, equivalentes al 40% de la producción estimada de 51,5 millones de toneladas.

El ritmo de ventas se ubica ocho puntos porcentuales por debajo del registrado a igual fecha de la campaña 2024/25 (48%) y seis puntos por debajo del promedio de las últimas cinco campañas (46%).

La diferencia también se refleja en las fijaciones de precio. Hasta fines de junio, unas 12,6 millones de toneladas tenían precio cerrado, lo que representa el 62% del volumen vendido, frente al 76% registrado en igual período del ciclo anterior.

Medido sobre la producción total, apenas el 24% de la cosecha cuenta con precio fijado, doce puntos porcentuales menos que el año pasado.

Menor presión compradora en soja

El informe explica que la industria ya adquirió cerca de 17,9 millones de toneladas de soja, un volumen suficiente para abastecer las declaraciones juradas de ventas al exterior (DJVE) actualmente registradas.

En total, las DJVE del complejo sojero alcanzan 9,3 millones de toneladas entre poroto, aceite y subproductos, muy por debajo de los 22,8 millones declarados en igual período de 2025, cuando la finalización de una rebaja temporal de retenciones aceleró las registraciones de exportación.

En este contexto, tanto la industria como los exportadores cuentan con mercadería suficiente, por lo que no se espera una demanda agresiva en el mercado interno durante el corto plazo.

El maíz muestra mayor dinamismo

La situación es diferente para el maíz.

Con una producción estimada por la BCR de 68 millones de toneladas, un récord histórico para el cultivo, al 24 de junio ya se habían comercializado 29,9 millones de toneladas.

Si se incorporan las compras más recientes de la industria, el volumen negociado asciende a 30,9 millones de toneladas, equivalente al 46% de la producción nacional.

Este nivel supera en tres puntos porcentuales al observado durante la campaña anterior, aunque permanece cinco puntos por debajo del promedio de los últimos cinco ciclos.


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Las fijaciones de precio también mantienen un buen ritmo. Cerca de 23,3 millones de toneladas ya tienen precio, es decir, el 75% del volumen comercializado, una proporción similar a la registrada un año atrás.

En cuanto a las exportaciones, las DJVE alcanzan 18,8 millones de toneladas, por encima de los 17,8 millones declarados en igual período de la campaña anterior.

Si bien los exportadores ya compraron 27,7 millones de toneladas, el maíz mantiene una demanda sostenida gracias al consumo interno, especialmente por parte de la ganadería y otras industrias vinculadas al cereal.

El precio explica parte de la estrategia comercial

La Bolsa de Comercio de Rosario sostiene que el comportamiento de los productores responde, en buena medida, al escenario de precios.

Pese a la cosecha récord, el maíz mostró firmeza en el mercado doméstico y cotiza en niveles similares a los contratos negociados en Chicago, un dato destacado considerando que Argentina mantiene derechos de exportación.

En paralelo, la soja atravesó un año de elevada volatilidad por cambios en la política comercial.

Uno de los principales factores fue la eliminación temporal de los derechos de exportación mediante el Decreto 682/2025, que provocó una suba cercana a 60 dólares por tonelada en el precio de la oleaginosa antes del ingreso de la nueva cosecha.

Aunque posteriormente los valores retrocedieron, desde fines de abril la soja volvió a recuperar terreno frente al maíz.

Según la BCR, la mejora en el precio relativo de la oleaginosa, junto con la expectativa de una reducción gradual de las retenciones durante los próximos años, podría reforzar nuevamente su papel como reserva de valor, llevando a los productores a comercializarla con mayor cautela.

El actual ciclo comercial refleja dos estrategias claramente diferenciadas. Mientras el maíz mantiene un mercado activo impulsado por una sólida demanda interna y externa, la soja exhibe un ritmo de ventas más moderado, respaldado por mejores expectativas de precios y cambios en el escenario tributario. La evolución de las retenciones y de las cotizaciones internacionales será determinante para definir el comportamiento comercial del complejo agrícola durante el segundo semestre.

Fuente: Bolsa Cereales de Bahía Blanca

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