NOAA ve 95% de probabilidad de un El Niño muy fuerte: qué puede pasar con las lluvias

Vista aérea de campos agrícolas inundados tras fuertes lluvias en la región pampeana argentina, con cultivos parcialmente cubiertos por agua, cielo de tormenta y un relámpago en el horizonte.
El Niño continúa fortaleciéndose en el Pacífico ecuatorial y la última actualización de la NOAA elevó a más del 90% la probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte durante la primavera y comienzos del verano austral de 2026/27. El organismo estima además un 69% de posibilidades de que entre octubre y diciembre alcance una magnitud histórica, mientras el fenómeno podría mantenerse activo hasta el otoño de 2027. Para el agro argentino, el escenario incrementa la atención sobre las lluvias y el riesgo de excesos hídricos, especialmente en sectores de la Cuenca del Plata.

El calentamiento del Pacífico sigue acelerándose

La actualización publicada el 13 de agosto por el Climate Prediction Center de NOAA confirmó que el sistema océano-atmósfera continúa evolucionando hacia un episodio de El Niño de elevada intensidad.

Durante julio, el índice Niño 3.4 registró una anomalía de +1,4 °C, mientras Niño 3 llegó a +1,7 °C y Niño 1+2 alcanzó +2,9 °C. Más significativo todavía es lo que ocurre debajo de la superficie: NOAA detectó anomalías térmicas de hasta +10 °C en profundidad, asociadas a una fuerte acumulación de calor en el Pacífico ecuatorial.

Al mismo tiempo, la circulación atmosférica comenzó a responder de forma cada vez más clara al calentamiento oceánico, con cambios en los vientos y en la distribución de las lluvias tropicales compatibles con un fortalecimiento de El Niño.

Ese acoplamiento entre océano y atmósfera es uno de los factores utilizados por los especialistas para determinar que el fenómeno no solo está presente, sino que continúa intensificándose.


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NOAA calcula 95% de probabilidad de un El Niño muy fuerte

La nueva proyección muestra un salto importante en las probabilidades de intensidad.

Para el trimestre octubre-noviembre-diciembre de 2026, NOAA asigna un 95% de probabilidad de que El Niño alcance la categoría “muy fuerte”, definida en su actual sistema mediante un índice relativo Niño 3.4 igual o superior a +2 °C.

Pero hay un dato todavía más llamativo.

El organismo calcula un 69% de probabilidad de que durante ese mismo trimestre el evento alcance +2,5 °C o más en el índice RONI, una magnitud que superaría los episodios anteriores de la serie que comienza en 1950 y que, por lo tanto, sería considerada histórica.

La diferencia es importante: El Niño todavía no puede definirse oficialmente como histórico, pero las probabilidades de que llegue a ese nivel hacia finales de 2026 son elevadas.

¿Hasta cuándo podría continuar El Niño?

La persistencia también aparece como una característica sobresaliente del episodio.

El pronóstico oficial de NOAA asigna 100% de probabilidad de condiciones El Niño desde julio-agosto-septiembre de 2026 hasta enero-febrero-marzo de 2027.

Para febrero-marzo-abril la probabilidad sigue siendo del 97%, mientras que para marzo-abril-mayo de 2027 —el otoño argentino— todavía alcanza el 82%.

Esto significa que el fenómeno podría acompañar prácticamente toda la campaña agrícola 2026/27 y continuar influyendo sobre el comienzo del otoño.

Las proyecciones del IRI también muestran una señal persistente: su último ensamble disponible coincidió en que El Niño continuará durante los primeros meses de 2027 y que la mayor intensidad se concentraría hacia el último trimestre de este año.

Qué puede significar para las lluvias en Argentina

Para el campo argentino, la intensidad del fenómeno pone el foco especialmente sobre la Cuenca del Plata y las regiones agrícolas del este del país.

Los análisis climáticos disponibles muestran una señal de mayor actividad de precipitaciones durante la primavera, con especial atención sobre Misiones, Corrientes y Entre Ríos, además del sur de Brasil y norte de Uruguay. Hacia diferentes momentos de la temporada, la señal húmeda también puede extenderse sobre Santa Fe y sectores de Buenos Aires.

Esto no significa que todos los meses serán lluviosos ni que las precipitaciones se distribuirán de manera uniforme.

NOAA advierte expresamente que la intensidad de El Niño aumenta la confianza en algunos patrones climáticos asociados, pero no garantiza que esos impactos se produzcan con la misma magnitud en todas las regiones.

Por eso, los pronósticos estacionales deben interpretarse como probabilidades y complementarse con los pronósticos semanales y de corto plazo.

Excesos de agua: el otro riesgo para la campaña

Después de varias campañas en las que buena parte de las preocupaciones agrícolas estuvieron asociadas a déficits hídricos, un El Niño muy intenso plantea un desafío diferente.

Una mayor frecuencia de lluvias puede mejorar las reservas de agua en el suelo y favorecer el desarrollo de los cultivos, pero acumulados excesivos o tormentas reiteradas pueden generar anegamientos, pérdida de piso y dificultades para realizar las labores.

En agricultura, esto puede afectar las ventanas de siembra, aplicaciones y cosecha. En ganadería, el riesgo se traslada particularmente a los campos bajos y a las zonas próximas a ríos y arroyos.

El impacto dependerá no solamente del volumen total de precipitación, sino también de la frecuencia, intensidad y ubicación de cada evento.

El fin de semana mantiene la inestabilidad

En el corto plazo, las condiciones ya muestran diferencias importantes entre las principales regiones productivas.

Para este sábado 15 de agosto se mantienen condiciones nubladas en Santa Fe y lluvias o lloviznas en sectores de Buenos Aires y La Pampa. Durante el domingo aparecen probabilidades de chaparrones sobre Santa Fe y Entre Ríos, mientras Córdoba continuará con nubosidad variable.

La situación merece mayor atención al comienzo de la próxima semana. Para Santa Fe rige una advertencia amarilla por tormentas para el lunes 17, con posibilidad de lluvias y tormentas localmente fuertes, ráfagas, granizo y acumulados previstos entre 30 y 80 milímetros, con registros puntualmente superiores.

Buenos Aires también presenta nuevas probabilidades de lluvia hacia el martes, mientras que la evolución será más variable hacia Córdoba y La Pampa.

Una primavera que obliga a seguir el pronóstico de cerca

El salto de intensidad observado en el Pacífico convierte al escenario climático de los próximos meses en una variable central para la campaña gruesa.

La última actualización de NOAA deja dos números particularmente relevantes: 95% de probabilidad de un El Niño muy fuerte entre octubre y diciembre y 69% de posibilidades de alcanzar una intensidad histórica durante ese mismo período.

Para productores y asesores, el desafío será seguir la evolución de las reservas hídricas y los pronósticos de corto plazo. Un escenario más lluvioso puede representar una oportunidad después de períodos secos, pero si los eventos se concentran sobre zonas ya saturadas, el exceso de agua puede transformarse rápidamente en el principal riesgo productivo de la campaña 2026/27.

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