Fertilización de cultivos en el medio oeste de Estados Unidos

Los principales cultivos en el medio oeste de Estados Unidos (EE.UU.), maíz, soja y trigo, presentan un incremento constante en el potencial genético de rendimiento, aún en situaciones de estrés. Según Dorivar Ruiz Díaz, profesor de la Universidad Estatal de Kansas, especialista en suelos, “este escenario requiere el constante ajuste en las prácticas agronómicas para lograr ese potencial genético”. Para eso, “mejoras en la eficiencia del uso de nutrientes a través de la implementación de mejores prácticas de manejo es clave”, tal como señaló en la conferencia que brindó este miércoles al mediodía en el Simposio Fertilidad 2019, que organiza Fertilizar Asociación Civil en la ciudad de Rosario.

“Prácticas y principios tradicionales, al igual que las herramientas de diagnóstico y recomendaciones, deben ser examinados y revisados en forma continua. Pero la actividad agrícola debe enmarcarse en un sistema que genere rentabilidad al productor como componente clave de sostenibilidad del sistema. Y esto constituye el principal desafío actual dada las fluctuaciones del mercado de granos, con la tendencia actual a bajos precios en EE.UU.”, explicó.

Debido a que “cultivos como soja y maíz pueden remover cantidades significativas de nutrientes por unidad de cosecha, y considerando el potencial de rendimiento actual de estos cultivos, las deficiencias nutricionales pueden aparecer incluso después de pocos años dentro del sistema de rotación agrícola”, agregó el especialista. Esto es una realidad para muchos productores en el medio oeste de EE.UU., por eso, se están considerando muestreos de suelos más frecuentes, principalmente para fósforo (P), y ajustes a las dosis de fertilización, contó.

De acuerdo a Ruiz Díaz, “el manejo adecuado de macronutrientes, particularmente N y P, tienen un mayor impacto en el retorno económico para los productores ”. Sin embargo, micronutrientes como zinc (Zn), cloro (Cl), hierro (Fe); y nutrientes secundarios como el azufre (S) pueden ser la principal limitante en algunos suelos, observándose respuestas en rendimiento más frecuentes en los últimos años.

Allí, el uso de la fertilización de arranque con fertilizantes líquidos es frecuente para maíz. Esta práctica es definida como la aplicación a la siembra de una dosis baja de fertilizante (normalmente N y P) aplicado en banda en proximidad a la semilla. El resto de la dosis total se aplica en forma separada en una pasada de fertilización. Según el experto, las respuestas a la fertilización de arranque de maíz y soja varían dependiendo del nivel de fertilidad del suelo, potencial de rendimiento, y del tipo de labranza.

En esa región del país del norte, hoy por hoy, la aplicación dividida de la dosis de fertilizantes está en expansión ya que se ha comprobado que genera una mayor eficiencia en el uso y recuperación del nitrógeno (N) y una menor cantidad de N residual en suelo. Se demostró que el maíz puede absorber N en períodos de postfloración y removilizarlo al grano.

No obstante, aún resta determinar si el movimiento del N a la zona radicular para su absorción puede ser una limitante en condiciones de secano, esto es un riesgo a tener en cuenta. Ruiz Díaz consideró que “otro gran desafío todavía es cómo predecir la mineralización del N del suelo”.

“En estudios ecofisiológicos de maíz se han demostrado los requerimientos de N en estadios tardíos y reproductivos. El uso de fertilizantes de liberación lenta, así como aplicaciones tardías de N con equipos acordes a la altura del canopeo y el uso de fungicidas están creciendo en popularidad”, detalló Ruiz Díaz.

En cuanto a la fertilización de fósforo (P), de acuerdo a los estudios presentados por el docente de Kansas, en maíz no se observaron diferencias de rendimiento en aplicaciones al voleo o en bandas como arrancador. Por su parte, sí pudieron registrar respuesta de soja al efecto residual del P aplicado al maíz antecesor.

Según el experto, “el reciente énfasis en la agricultura sostenible da como resultado un interés renovado en la salud de suelo como un componente clave para la producción. Un componente fundamental de ella es la disponibilidad de nutrientes, por lo tanto, se están promoviendo análisis químicos de salud del suelo que puedan proporcionar recomendaciones de fertilizantes”. También se enfatiza el uso de siembra directa y de cultivos de cobertura, con implicancias en el uso de fuentes y la forma de aplicación de fertilizantes para estos sistemas. Por ejemplo, “el uso de arrancadores y la utilización de fertilizantes líquidos (UAN, APP) son populares en estos sistemas por la facilidad de aplicación, y mezcla con otros nutrientes críticos como el S en base a fuentes líquida”, dijo Ruiz Díaz.

 

Fuente: Prensa Fertilizar

 

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