¿Cómo producir soja sin perder calidad ni ponernos verdes?

El análisis de la campaña 2019-20 para planificar la 2020-21.

En pocos días la región pampeana central estará en condiciones de comenzar la siembra del cultivo de soja. Son momentos donde, seguramente, ya se han tomado varias decisiones que hacen en su conjunto al paquete tecnológico a aplicar en el cultivo, aunque la coyuntura del clima y los pronósticos de mediano a largo plazo (Niña con salida del verano en Neutro1), sumado a un perfil escaso de reservas2 hídricas, aportan dudas sobre las estrategias a implementar. Otro de los inconvenientes que suele aparecer durante campañas con un acentuado estrés hídrico, combinados con la sucesión de varios días con elevados registros de temperatura durante el llenado de las semillas de los cultivares de grupos de madurez (GM) más precoces (III y IV), es la aparición de grano verde a cosecha (Cencig, 2013). La problemática de grano verde fue reportada por primera vez por Cuniberti et al. (2001), quienes adjudicaron como causa a las siembras de octubre con GM III y IV en la región pampeana norte. Un aspecto importante a considerar de la presencia de grano verde en el lote cosechado, es su uso potencial como semilla, ya que la presencia de semilla verde (SV) afecta la calidad fisiológica del lote y su uso potencial como simiente debido al impacto negativo sobre la capacidad germinativa y vigor (Padua et al., 2007 y Gallo, 2008).

En los establecimientos productivos es habitual que se conserve y utilice parte del grano cosechado como futura semilla, con lo cual es imprescindible conocer el efecto del ambiente sobre la calidad de la semilla obtenida. El menor costo del uso de la semilla propia 3(≈25 U$S/ha ± 3, variable según el valor de la regalía extendida del cultivar) respecto del costo de compra de semilla original (≈ 39 U$S/ha; Tamagnone, M. comunicación personal), hace vital el conocimiento de la calidad fisiológica de la semilla a la cosecha y en pre siembra. La disponibilidad de semillas de calidad es indispensable para el logro de una germinación y emergencia a campo, de manera rápida y uniforme. La calidad de semillas se ve afectada por factores bióticos y abióticos que inciden durante el desarrollo y la maduración del cultivo.

Así, tal como se mencionó previamente, condiciones de altas temperaturas (superiores a 32 °C) y estrés hídrico durante la maduración afectan a la calidad y predisponen a la aparición de semillas verdes a la cosecha. En los estándares de comercialización de semillas de soja se establece un mínimo de 80 % de Poder Germinativo (INASE, 1993), valor que puede ser tomado como referencia para las decisiones de manejo sobre los lotes de semilla propia. Sin embargo, no están establecidos límites máximos en los niveles de semilla verde. Gallo (2008) determinó que los lotes de simientes de soja que presenten contenidos de semillas verdes iguales o inferiores a 16%, podrían garantizar el adecuado desempeño de las semillas en el campo cuando las condiciones ambientales son favorables para la germinación y emergencia de plántulas.

 

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Fuente: INTA por Juan Martín Enrico, Mailén Martinez, Luciana Magnano, Nicolás San Marti

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