Argentina podría ganar participación en el mercado europeo de harina de soja a partir de 2027, ante las exigencias de trazabilidad y deforestación de la Unión Europea. Según un análisis difundido por Reuters, la agroindustria argentina presenta ventajas frente a Brasil por la localización de sus principales zonas agrícolas y el desarrollo del sistema VISEC. Mientras la industria brasileña enfrenta posibles dificultades para certificar parte de sus exportaciones, desde CIARA-CEC aseguran que el país está preparado para abastecer una mayor demanda europea.
La soja argentina podría ganar mercado en Europa frente a Brasil
Las nuevas exigencias ambientales de la Unión Europea podrían modificar la competencia entre los principales proveedores internacionales de harina de soja y abrir oportunidades comerciales para la agroindustria argentina.
El Reglamento de la Unión Europea sobre Deforestación (EUDR) establece requisitos destinados a demostrar que determinados productos comercializados en el bloque no están vinculados con procesos de deforestación posteriores a la fecha de corte prevista por la normativa.
En este escenario, Argentina aparece mejor posicionada para cumplir las exigencias de trazabilidad de los compradores europeos, de acuerdo con una evaluación de riesgos de suministro de la Federación Europea de Fabricantes de Piensos (FEFAC), citada por Reuters.
Brasil, uno de los mayores proveedores de harina de soja para alimentación animal de la Unión Europea, enfrenta mayores desafíos relacionados con la ubicación de sus zonas productivas y la complejidad de sus cadenas logísticas.
Para la industria aceitera argentina, estas diferencias podrían convertirse en una oportunidad para ampliar las exportaciones hacia el mercado europeo.
Brasil podría enfrentar dificultades para certificar millones de toneladas de harina de soja
Brasil representa aproximadamente la mitad de las importaciones de harina de soja de la Unión Europea, según los datos de FEFAC incluidos en el análisis.
Durante 2025, el país exportó un volumen récord de 23,3 millones de toneladas de harina de soja.
Sin embargo, las nuevas exigencias de trazabilidad podrían dificultar el acceso de una parte de esa producción al mercado europeo.
De acuerdo con la evaluación citada por Reuters, hasta 4 millones de toneladas de harina de soja brasileña podrían enfrentar dificultades de cumplimiento, una cantidad equivalente a aproximadamente el 17% del volumen total exportado por Brasil en 2025.
El informe de FEFAC asignó a Brasil una clasificación de riesgo medio respecto de posibles interrupciones del suministro relacionadas con la implementación del EUDR.
Entre los factores señalados aparecen obstáculos estructurales y logísticos en zonas productivas como Mato Grosso, uno de los principales estados agrícolas brasileños.
Estas dificultades no implican que las exportaciones vayan a quedar automáticamente excluidas, sino que podrían exigir mayores esfuerzos de verificación y organización de las cadenas de suministro.
La distancia a los puertos es una ventaja para la soja argentina
Una de las diferencias entre Argentina y Brasil está relacionada con la localización geográfica de sus principales zonas de producción.
En Brasil, parte de la expansión agrícola de las últimas décadas se produjo en regiones del centro y noreste del país, alejadas de las terminales marítimas.
Según explicó Dante Romano, especialista de la Universidad Austral, algunos productores del centro brasileño se encuentran a más de 2.000 kilómetros de los puertos.
Para movilizar los granos, las cadenas logísticas pueden combinar transporte por camión, barcazas y ferrocarril, lo que agrega complejidad a los sistemas de seguimiento y trazabilidad.
En Argentina, en cambio, una parte importante de la producción sojera se concentra en la región Pampeana, próxima al complejo agroindustrial del Gran Rosario.
El análisis destaca que las principales áreas productivas se encuentran relativamente cerca de las terminales portuarias, con distancias considerablemente menores que las registradas en algunas regiones brasileñas.
Esta concentración territorial podría facilitar la identificación del origen de los granos y el seguimiento de los movimientos hasta su procesamiento y exportación.
La ventaja logística, sin embargo, no reemplaza la obligación de acreditar el cumplimiento de los requisitos ambientales exigidos por la Unión Europea.
Te puede interesar
Pronóstico de lluvias hasta el 9 de noviembre
El Niño e inundaciones: arman una red de ayuda y piden alivio fiscal por la venta de hacienda
VISEC Carne: CRA rechaza descuentos de frigoríficos a productores no inscriptos
Más agua no alcanza: el INTA advierte qué nutrientes pueden limitar los rindes en una campaña húmeda
Ley de semillas: ASA flexibiliza su postura sobre el uso propio y busca destrabar la negociación
VISEC Carne: CRA rechaza descuentos de frigoríficos a productores no inscriptos
Google ahora te deja elegir qué medio ver primero: activá Ruralnet en un click y cambiá tu forma de informarte
VISEC: la herramienta argentina para cumplir las exigencias europeas
La agroindustria argentina viene desarrollando mecanismos de trazabilidad destinados a responder a las nuevas exigencias de los mercados internacionales.
Una de las principales herramientas es VISEC, el sistema de trazabilidad utilizado para verificar el origen de productos agropecuarios y su vinculación con los requisitos de sostenibilidad.
Según Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), el sector está preparado para aprovechar las oportunidades que puedan surgir frente a eventuales dificultades de abastecimiento desde Brasil.
“Argentina está preparada”, afirmó Idígoras, al destacar el funcionamiento del sistema VISEC.
El directivo señaló que la industria argentina podría cubrir parte de los volúmenes que eventualmente dejaran de abastecer los exportadores brasileños.
“Podemos cubrir fácilmente ese déficit”, sostuvo, en referencia a una posible reducción de entre 5 y 6 millones de toneladas de las ventas brasileñas.
Estas cifras representan estimaciones de la industria y no una transferencia comercial confirmada hacia Argentina.
Argentina recibió una evaluación favorable sobre el riesgo de suministro
La evaluación de FEFAC mencionada por Reuters ubica a Argentina en una categoría de riesgo bajo respecto de posibles interrupciones de suministro vinculadas con las exigencias del EUDR.
El análisis prevé que una proporción muy elevada de la harina de soja argentina comercializada durante el primer semestre de 2027 podría reunir las condiciones de cumplimiento exigidas por los compradores europeos.
Esta evaluación refuerza las expectativas de la industria aceitera nacional, aunque debe distinguirse de la clasificación oficial de riesgo de países que establece la normativa europea.
La posibilidad de demostrar el origen de los productos y la ausencia de vínculos con deforestación no permitida constituye un elemento importante para mantener y ampliar el acceso comercial.
En este sentido, la trazabilidad podría transformarse en una ventaja competitiva para las empresas capaces de demostrar el cumplimiento de los requisitos ambientales.
Argentina exportó alrededor de 27 millones de toneladas de harina de soja en 2025
Argentina mantiene un papel central en el comercio internacional de harina de soja.
De acuerdo con las cifras citadas en el análisis, durante 2025 exportó aproximadamente 27 millones de toneladas, consolidándose como uno de los principales abastecedores internacionales del producto.
Alrededor de una cuarta parte de esos envíos tuvo como destino el sudeste asiático.
Ante posibles modificaciones en los flujos comerciales hacia Europa, los exportadores argentinos podrían evaluar una mayor orientación de ventas al mercado comunitario.
Dante Romano señaló que Argentina podría aprovechar eventuales dificultades brasileñas para abastecer a los compradores europeos.
Al mismo tiempo, Brasil podría buscar destinos alternativos para su producción, lo que también generaría cambios en los flujos internacionales de harina de soja.
Por lo tanto, el impacto comercial no dependerá solamente del cumplimiento ambiental, sino también de las decisiones de los compradores, los precios relativos y la reorganización de los destinos de exportación.
Brasil cuestiona las exigencias y Paraguay también busca oportunidades
La implementación de las nuevas condiciones ambientales genera diferentes respuestas entre los principales países productores del Mercosur.
En Brasil, Mauricio Buffon, presidente de la asociación agroindustrial Aprosoja, cuestionó el impacto de la normativa sobre los productores de su país.
El dirigente sostuvo que las exigencias podrían perjudicar injustamente a sectores agrícolas brasileños y destacó que existen iniciativas de restauración ambiental en distintas regiones productivas.
Por su parte, Paraguay también aparece entre los países que podrían presentar condiciones favorables de cumplimiento.
La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO) destacó las características de la Región Oriental, donde se concentra gran parte de la producción sojera y rigen restricciones a la deforestación para uso agrícola desde 2004.
Al igual que Argentina, Paraguay recibió una evaluación de bajo riesgo de interrupción de suministros en el análisis de FEFAC.
El escenario podría generar una reorganización de los proveedores de soja y sus derivados hacia la Unión Europea, con diferentes oportunidades y desafíos para los integrantes del Mercosur.
Soja 2027: la trazabilidad puede definir nuevas oportunidades comerciales
La aplicación de las exigencias europeas sobre deforestación representa un cambio importante para las cadenas internacionales de comercialización agrícola.
En este contexto, Argentina cuenta con herramientas de trazabilidad y características logísticas que podrían favorecer su posicionamiento frente a otros proveedores.
Sin embargo, una mayor participación en el mercado europeo no está garantizada, ya que dependerá del cumplimiento efectivo de los requisitos y de las condiciones comerciales internacionales.
El eventual desplazamiento de parte de la oferta brasileña podría abrir oportunidades para la industria aceitera argentina, especialmente en el segmento de harina de soja destinada a alimentación animal.
Para CIARA-CEC, el desarrollo de VISEC permite afrontar las nuevas exigencias desde una posición favorable.
La evolución del comercio durante 2027 mostrará si esa preparación se traduce en mayores volúmenes exportados hacia la Unión Europea.










































