El climatólogo Germán Heinzenknecht, director de la Consultora de Climatología Aplicada (CCA), advirtió que las precipitaciones podrían intensificarse durante noviembre y que el Litoral, el sur de Brasil y sectores de la región pampeana presentan distintos niveles de riesgo frente al fenómeno de El Niño. Mientras Misiones ya superó los 300 milímetros de lluvia en apenas 20 días, el especialista señaló que marzo y abril de 2027 podrían convertirse en los meses más delicados para la cosecha gruesa y recomendó prestar especial atención a los lotes bajos.
El fenómeno de El Niño comienza a mostrar sus efectos sobre el territorio argentino y genera preocupación entre los productores agropecuarios que avanzan con la campaña gruesa 2026/27. Durante octubre, las precipitaciones provocaron complicaciones hidrológicas en el Litoral, mientras buena parte de la región pampeana mantiene condiciones favorables para la siembra. Sin embargo, el climatólogo Germán Heinzenknecht, director de la Consultora de Climatología Aplicada (CCA), advirtió que las lluvias podrían aumentar desde noviembre y generar mayores riesgos hacia el período de cosecha.
En diálogo con Gerónimo Kener, periodista de Safras & Mercado Latam, el especialista planteó un escenario climático de especial atención para los próximos meses.
“Posiblemente vayamos hacia el evento de El Niño más importante de la historia de los registros”, advirtió Heinzenknecht.
Aunque esa posibilidad todavía no implica que vayan a repetirse situaciones extremas, el especialista explicó que la distribución y la intensidad de las precipitaciones serán determinantes para las actividades agrícolas, especialmente en regiones donde los suelos ya presentan excesos de humedad.
El Litoral, entre las regiones más expuestas: Misiones superó los 300 milímetros de lluvia
Las primeras señales de preocupación se concentran en el Litoral argentino y los ríos de la cuenca del Plata, donde el comportamiento de las precipitaciones comienza a generar dificultades hidrológicas.
“Claramente, en el Litoral ya estamos viendo una problemática muy relacionada con todo lo hidrológico en los ríos de la cuenca del Plata”, explicó Heinzenknecht.
El climatólogo mencionó como ejemplo a Misiones, donde durante los primeros 20 días de octubre se acumularon más de 300 milímetros de lluvia, frente a un promedio habitual de entre 170 y 180 milímetros para todo el mes.
Esto significa que, antes de completar octubre, algunas zonas de la provincia ya habían recibido precipitaciones ampliamente superiores a los registros mensuales normales.
La situación también está relacionada con el comportamiento de las lluvias en el Pantanal brasileño y la cuenca del río Iguazú, cuyos aportes alimentan el sistema hidrográfico de la región.
Según describió el especialista, las represas de Itaipú y Yacyretá alcanzaron niveles que obligaron a abrir compuertas, mientras que los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay ya presentaban complicaciones.
Este escenario coloca al Litoral y al sur de Brasil entre las regiones con mayor probabilidad de registrar episodios recurrentes de lluvias abundantes durante el desarrollo del fenómeno.
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Región pampeana: anticipan entre 60 y 70 milímetros en algunas zonas
En la región pampeana, el panorama es diferente. Las precipitaciones registradas durante octubre no provocaron complicaciones generalizadas y todavía existen sectores productivos que necesitan nuevas lluvias para mejorar sus reservas de humedad.
Para los próximos días, Heinzenknecht anticipó acumulados de entre 60 y 70 milímetros en determinadas áreas del centro y oeste del país.
Las zonas mencionadas son:
- Sur de Mendoza: posibilidad de recibir acumulados importantes.
- Noroeste de La Pampa: precipitaciones que podrían alcanzar entre 60 y 70 milímetros.
- Sur de Córdoba: sectores alcanzados por el episodio de lluvias previsto.
- Oeste de Buenos Aires: áreas productivas donde podrían registrarse acumulados similares.
En la zona núcleo agrícola, en cambio, el especialista estimó precipitaciones de entre 10 y 20 milímetros, valores que consideró adecuados para las labores de implantación.
“Son lluvias casi ideales para recargar la cama de siembra”, explicó.
Sin embargo, el escenario podría modificarse a medida que avance noviembre.
El climatólogo advirtió que durante el próximo mes las precipitaciones podrían intensificarse y extenderse hacia regiones que hasta ahora no registraron excesos importantes, modificando las condiciones para la siembra y el desarrollo inicial de los cultivos.
Noviembre será clave para la siembra de soja y maíz
La evolución de las precipitaciones durante las próximas semanas tendrá especial importancia para la implantación de soja y maíz de la campaña 2026/27.
Heinzenknecht consideró que el grueso de la siembra de soja se concentraría entre los últimos días de octubre y la primera quincena de noviembre.
“Creo que el grueso de la siembra de soja va a estar ahora, en estos diez días de octubre y los primeros quince días de noviembre”, señaló.
Para el maíz, las perspectivas productivas también presentan señales favorables.
El especialista explicó que los cultivos sembrados algo más tarde podrían atravesar su período de floración entre la segunda quincena de diciembre y la primera de enero, con buenas reservas de humedad.
“Por eso, la campaña de maíz tiene una proyección favorable en cuanto a producción”, sostuvo.
No obstante, advirtió que los excesos de precipitaciones podrían provocar dificultades para ingresar a los lotes, deterioro de caminos rurales y demoras en las labores agrícolas.
Por ese motivo, el comportamiento de las lluvias durante noviembre será importante no solamente por su aporte de humedad a los cultivos, sino también por sus consecuencias sobre la logística productiva.
Marzo y abril de 2027: el mayor riesgo podría aparecer durante la cosecha
Aunque las perspectivas de humedad resultan favorables para el desarrollo de los cultivos, el principal riesgo climático para la región pampeana podría concentrarse durante marzo y abril de 2027, cuando avance la cosecha gruesa.
En ese período, una mayor frecuencia de lluvias podría dificultar el ingreso de las cosechadoras a los lotes y provocar demoras en la recolección.
“Ese es el riesgo potencial. No quiere decir que vuelva a suceder, pero hay que tener en cuenta que, cuando uno hace números, hasta que la soja o el maíz no están en un silo o protegidos, no se puede descartar ese problema”, advirtió Heinzenknecht.
El especialista recordó lo ocurrido durante la campaña 2015/16, cuando las precipitaciones de abril generaron importantes inconvenientes para la cosecha de soja.
En aquella oportunidad, los excesos de agua complicaron el ingreso de maquinaria a los campos, demoraron la recolección y provocaron pérdidas asociadas al deterioro de los granos y a problemas sanitarios.
Según Heinzenknecht, el fenómeno actual podría presentar una intensidad comparable, aunque aclaró que eso no significa que necesariamente vaya a repetirse el mismo escenario.
La evolución de las lluvias dependerá también de la interacción entre El Niño y otros factores climáticos regionales, que pueden modificar la distribución e intensidad de las precipitaciones.
Cuenca del Salado: advierten por suelos saturados y riesgos en los lotes bajos
Uno de los sectores que requiere especial atención es la cuenca del Salado, en la provincia de Buenos Aires, donde algunos partidos del noroeste y centro bonaerense ya presentan acumulados importantes.
Heinzenknecht señaló que en estas áreas se registraron entre 100 y 130 milímetros durante octubre, con suelos que ya muestran condiciones de saturación.
Esta situación representa un riesgo adicional si las precipitaciones vuelven a intensificarse durante los próximos meses.
“Cada productor conoce sus lotes. Trabajar con las siembras en los bajos, sobre todo, es un tema importante”, explicó.
Frente a este escenario, el especialista recomendó priorizar los lotes más altos y evaluar cuidadosamente las inversiones en ambientes bajos, especialmente aquellos que presentan antecedentes de anegamiento.
“Aunque uno se vea tentado a hacer coberturas en las zonas bajas, hay que tratar de evitarlas o hacerlas con poca tecnología, tratando de gastar el menor dinero posible en esas zonas”, aconsejó.
El objetivo es limitar la exposición económica en sectores donde un exceso de agua podría comprometer el desarrollo de los cultivos o impedir la cosecha.
La elección de los ambientes de siembra y el nivel de inversión tecnológica aparecen como decisiones importantes para reducir los riesgos de la campaña 2026/27.
Qué regiones tienen mayor probabilidad de registrar lluvias abundantes
Según el análisis de Heinzenknecht, el impacto de El Niño no será necesariamente uniforme en todas las regiones productivas del país.
El Litoral argentino y el sur de Brasil aparecen como las áreas con mayor probabilidad de recibir lluvias abundantes de manera recurrente, una situación que también podría influir sobre el comportamiento de los principales ríos de la cuenca del Plata.
En la zona núcleo, en cambio, podrían alternarse períodos con diferentes niveles de precipitaciones, sin que necesariamente se registren excesos continuos durante toda la campaña.
Por su parte, los sectores bajos de Buenos Aires, especialmente dentro de la cuenca del Salado, requieren un seguimiento particular por los acumulados registrados y las condiciones de saturación de los suelos.
El especialista aclaró que todavía no es posible anticipar con precisión dónde se producirán los mayores acumulados ni en qué fechas ocurrirán los episodios más intensos.
Por eso, recomendó utilizar los pronósticos y las tendencias climáticas para ajustar las decisiones productivas a medida que avance la campaña.
El Niño y la planificación agrícola: por qué conviene anticiparse
Heinzenknecht destacó que los fenómenos de El Niño y La Niña permiten identificar tendencias generales del comportamiento climático con varios meses de anticipación, aunque no determinan por sí solos la cantidad exacta de lluvia que recibirá cada localidad.
Esta información puede resultar útil para planificar fechas de siembra, seleccionar ambientes productivos y evaluar los riesgos económicos asociados a los excesos de humedad.
“En ese sentido, hay que tenerle confianza. Es un buen indicador climático”, concluyó.
Con noviembre como un mes decisivo para la implantación de soja y maíz, y marzo y abril de 2027 como el período de mayor preocupación para la cosecha, el desafío de los productores será aprovechar las reservas de humedad sin perder de vista los riesgos de anegamiento y las dificultades operativas que podrían generar nuevas lluvias.









































