El girasol gana competitividad en lotes donde la soja rinde menos de 32 qq/ha

Productor analiza un capítulo de girasol maduro en un lote, cultivo que gana competitividad frente a la soja en ambientes de bajo rendimiento.
NK Semillas estimó que unas 6,05 millones de hectáreas de Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos presentan condiciones en las que el girasol podría competir con ventaja frente a la soja, especialmente en ambientes donde la oleaginosa no logra superar los 32 quintales por hectárea. El análisis, difundido de cara a la campaña 2026/27, pone el foco en lotes condicionados por restricciones hídricas, térmicas o de suelo, donde la elección del cultivo puede resultar determinante para mejorar el margen y reducir el riesgo productivo.

El umbral de 32 qq/ha que cambia la ecuación

El planteo de la compañía parte de comparar el comportamiento económico de ambos cultivos en ambientes de productividad limitada.

Según explicó Francisco Perez Brea, gerente de Marketing de NK, el análisis identificó una superficie potencial cercana a 6,05 millones de hectáreas, tomando como referencia aquellos ambientes donde la soja presenta rendimientos inferiores a los 32 qq/ha.

Por debajo de ese nivel, de acuerdo con la evaluación de la empresa, el girasol comienza a mostrar una relación más favorable entre productividad, costos y riesgo.

La comparación adquiere relevancia especialmente en zonas donde la disponibilidad de agua, las temperaturas o determinadas características del suelo reducen el techo productivo de la soja.


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Córdoba concentra la mayor superficie potencial

La oportunidad identificada por NK se concentra principalmente en cuatro de las provincias agrícolas más importantes del país.

Córdoba encabeza la estimación con alrededor de 2,2 millones de hectáreas, mientras que Buenos Aires reúne unas 2 millones de hectáreas.

A ellas se suman aproximadamente 980.000 hectáreas en Santa Fe y 850.000 hectáreas en Entre Ríos.

En estos ambientes, el análisis plantea que el girasol puede alcanzar resultados económicos equivalentes con rendimientos inferiores a los necesarios en soja, una característica que podría volverlo competitivo en lotes con restricciones productivas recurrentes.

El girasol busca aprovechar ambientes de menor potencial

Andrés Caggiano, gerente de Desarrollo de Producto de NK, explicó que el cultivo puede aportar una alternativa para construir planteos productivos más equilibrados, particularmente en campos donde históricamente resulta difícil superar rindes de soja de entre 30 y 32 qq/ha.

La ecuación también puede verse favorecida por el contenido de materia grasa del girasol. Según la compañía, las bonificaciones comerciales asociadas a este parámetro pueden representar alrededor de un 10% adicional, aunque el resultado final depende de las condiciones comerciales vigentes al momento de la venta.

De esta manera, el atractivo del cultivo no pasa únicamente por su rendimiento físico, sino también por el valor obtenido por tonelada y por su comportamiento frente a escenarios ambientales restrictivos.

La genética entra en la decisión

Dentro de este escenario, la empresa señaló que la elección del híbrido y su adaptación a cada ambiente son factores centrales para capturar el potencial económico del cultivo.

NK recomienda dentro de su portfolio los híbridos NK 3949 CL, NK 3969 CL y SYN 3970 CL, con propuestas destinadas a distintos ambientes productivos y estrategias de manejo.

La compañía sostiene que la decisión no debe plantearse simplemente como un reemplazo de soja por girasol, sino como una asignación de cada cultivo al lote donde pueda expresar una mejor combinación de productividad, inversión y riesgo.

“Esta oportunidad no se trata simplemente de reemplazar soja por girasol, sino de asignar cada cultivo al ambiente donde puede expresar su mejor relación entre productividad, costo y riesgo”, señaló Perez Brea.

Con una campaña 2026/27 que ya tiene al girasol avanzando sobre el área prevista, la comparación de márgenes y riesgos vuelve a ganar peso en las decisiones de siembra. En los ambientes donde la soja encuentra un techo productivo cercano o inferior a los 32 qq/ha, el girasol aparece así como una alternativa que los productores pueden incorporar al análisis antes de definir la distribución final de los lotes.

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