DONMARIO reunió el viernes 21 de agosto a especialistas en producción, genética, clima y agricultura digital durante una nueva Jornada de Actualización Técnica de soja, realizada vía streaming, para analizar las decisiones que pueden definir la próxima campaña. Uno de los principales datos expuestos fue que la brecha de rendimiento de la soja ronda actualmente el 34% a nivel nacional, en un escenario en el que la superficie prácticamente dejó de expandirse y el desafío pasa por producir más sobre las mismas hectáreas.
Una brecha del 34% que todavía puede cerrarse
Jerónimo Costanzi, gerente de Desarrollo de Autógamas de GDM, señaló que una parte importante del crecimiento futuro de la producción podría surgir de reducir la diferencia entre los rendimientos obtenidos actualmente y los que podrían alcanzarse con una mejor combinación de ambiente, genética y manejo.
Según los datos presentados durante la jornada, aproximadamente la mitad de la variabilidad de los rindes está relacionada con las características propias del sitio, mientras que el resto depende de las condiciones particulares de cada campaña y de las decisiones productivas.
Entre los factores determinantes aparecen la disponibilidad de agua, la presencia de napa, el cultivo antecesor, las características físicas y químicas del suelo, la fecha de siembra, la densidad y la variedad elegida. La Red de Desarrollo de GDM mostró, por ejemplo, que la presencia de napa puede aportar más de 500 kilos por hectárea adicionales y ayudar a estabilizar los rindes frente a períodos con restricciones hídricas.
La nutrición también aparece entre las variables con margen de mejora. Los especialistas señalaron que una proporción significativa de los suelos agrícolas presenta limitaciones de fósforo, azufre, potasio y micronutrientes, por lo que recomendaron profundizar los análisis de suelo y ajustar la fertilización según cada ambiente.
El ambiente explica casi la mitad de la variación del rinde
Gerardo Rubio, investigador superior del Conicet, indicó que el denominado “efecto sitio” explica el 48% de la variabilidad de los rendimientos.
Frente a esa heterogeneidad, sostuvo que las imágenes satelitales y los mapas de rendimiento deberían complementarse con información obtenida directamente del suelo mediante análisis químicos y caracterizaciones físicas.
El enfoque apunta hacia un manejo cada vez más sitio-específico: modificar genética, densidad y nutrición dentro de un mismo lote de acuerdo con la capacidad productiva de cada sector, concentrando los insumos donde existe una mayor probabilidad de respuesta.
La genética cambia según el ambiente
Durante la jornada, Matías Venece y Diego Regnícoli, integrantes del equipo de Desarrollo, remarcaron que no existe una única variedad capaz de responder de la misma manera en todos los ambientes.
La arquitectura de la planta, su capacidad de ramificación, la distribución de los nudos y la eficiencia reproductiva son algunas de las variables que deben considerarse junto con la fecha y la densidad de siembra.
DONMARIO presentó diferentes materiales destinados a ambientes y regiones productivas específicas, entre ellos DM 40E25 SE, DM 38E26 SE, DM 46E25 SE, DM 50E25 SE, DM 60E62 SE y DM 67K67 SCE, este último señalado como un lanzamiento 2026 para el NEA y NOA con tecnología Conkesta.
La elección varietal también debe considerar las malezas presentes en cada lote. Según los especialistas, una planta de yuyo colorado por metro cuadrado puede provocar pérdidas de rendimiento de entre 11% y 40%, dependiendo de la presión poblacional.
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El posible Niño fuerte suma otro desafío
La próxima campaña también podría estar condicionada por un escenario de elevada disponibilidad de agua.
Adriana Kantolic, especialista en cultivos de la Facultad de Agronomía de la UBA, analizó durante el encuentro una alta probabilidad de ocurrencia de un evento Niño de fuerte intensidad y advirtió que mayores lluvias no garantizan automáticamente mejores rindes.
Con precipitaciones intensas, humedad elevada y temperaturas superiores al promedio, uno de los riesgos es el anegamiento. La saturación del suelo reduce la disponibilidad de oxígeno y puede afectar la supervivencia de los nódulos y la fijación biológica de nitrógeno, especialmente si ocurre durante las etapas reproductivas del cultivo.
Kantolic recomendó diversificar fechas de siembra, elegir grupos de madurez y genotipos adaptados a cada ambiente, conservar la cobertura del suelo, controlar malezas y evitar compactaciones que puedan limitar el desarrollo radicular.
La implantación, otra llave para defender el potencial
La calidad de la semilla y la regulación de la sembradora fueron otros de los puntos centrales.
Enzo Cieri, gerente de Testing e Innovación de GDM, y Darío Cuesta, gerente comercial de DONMARIO Semillas, señalaron que un alto poder germinativo y vigor favorecen la obtención de un stand uniforme y reducen la desuniformidad espacial y temporal de las plantas.
Cieri advirtió además que los tratamientos profesionales pueden potenciar una buena genética, pero “no pueden compensar una semilla de mala calidad”.
En la siembra, trabajar a velocidades moderadas y estables, regular correctamente la profundidad y garantizar el contacto de la semilla con la humedad disponible fueron señalados como aspectos decisivos para conseguir una emergencia pareja.
Agricultura digital: cuándo la tecnología genera retorno
La jornada también abordó la incorporación de herramientas digitales, inteligencia artificial, monitoreo de cultivos, alertas sanitarias, aplicaciones selectivas y dosificación variable.
Gabriel Tinghitela, especialista en agricultura de precisión, y Joaquín Urruti, experto en inteligencia artificial, remarcaron que la disponibilidad de tecnología no garantiza por sí misma mejores resultados y que su adopción debe incorporarse a los procesos habituales de las empresas agropecuarias.
Entre los datos expuestos se indicó que la dosificación variable de semilla y fertilizante puede aumentar en promedio 4,3% el rendimiento del maíz, mientras que las aplicaciones selectivas de herbicidas permitirían reducir el uso de insumos entre 65% y 87%.
Los drones también fueron mencionados por sus aplicaciones en pulverización, implantación de cultivos de cobertura y aplicación de productos biológicos. El planteo general fue que el valor no está solamente en adquirir la tecnología, sino en integrarla a las decisiones productivas y asignar personas capacitadas para gestionarla.
Trazabilidad de la semilla desde un código QR
Dentro de las novedades presentadas, DONMARIO mostró SEEDQUALITY, un sistema de trazabilidad que utiliza códigos QR incorporados a los envases de semilla fiscalizada.
El productor podrá consultar información específica del lote adquirido, como poder germinativo, vigor, peso de mil semillas, datos de producción y calidad, además de utilizar una calculadora para ajustar la densidad de siembra.
La compañía también entregó el Premio DONMARIO a la Excelencia en el Manejo del Cultivo de Soja al técnico Emilio Satorre, profesor emérito de la UBA, miembro de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria e investigador del Conicet.
En el cierre, Patricio Munilla, gerente de Marca de DONMARIO, definió el escenario que observa la compañía con una frase: “Estamos frente a una campaña histórica”. Además, adelantó que la estrategia genética continuará profundizándose y anticipó nuevos lanzamientos de soja para 2027.
El mensaje que atravesó la jornada fue que el próximo avance de productividad difícilmente provenga de una sola tecnología. Con una superficie agrícola que presenta poco margen para seguir expandiéndose, el desafío estará en combinar ambiente, genética, fecha de siembra, calidad de implantación, nutrición y tecnología para capturar dentro de cada lote una parte de esa brecha de rendimiento todavía disponible.







































