La cuenca láctea de Villa María presentó en Córdoba un queso semiduro tipo Marble de aproximadamente 1.000 kilos, elaborado el 29 de junio en la planta de L.C.A. SRL, ubicada en Villa Nueva, con 10.000 litros de leche aportados por productores regionales. La pieza, presentada como la más grande de Latinoamérica, será exhibida del 3 al 6 de septiembre en la Mega Expo del Centro Argentino (MECA) y subastada por porciones para financiar la compra de leche en polvo destinada a merenderos y bancos de alimentos.
El queso gigante será uno de los principales atractivos de la muestra que se desarrollará en la Sociedad Rural de Villa María. El remate comenzará el viernes 4 de septiembre y estará abierto a empresas, instituciones y particulares interesados en adquirir una parte de la pieza.
La iniciativa reunió a productores, empresas lácteas, técnicos y proveedores de insumos de una de las principales cuencas lecheras del país. Además de la leche, diferentes firmas aportaron equipamiento, fermentos, materiales especiales y conocimientos técnicos para concretar una elaboración inédita por su tamaño.
Un queso gigante con un objetivo solidario
El proyecto nació inicialmente como una acción para promocionar la MECA 2026 y mostrar la capacidad productiva de la cadena láctea de Villa María. Sin embargo, sus organizadores decidieron incorporar un objetivo social y destinar la totalidad de lo recaudado a instituciones que brindan asistencia alimentaria.
“Este queso gigante nació como una herramienta para promocionar la MECA y mostrar la potencia de nuestra cadena láctea, pero entendimos que debía tener un valor agregado: la solidaridad”, explicó José Iachetta, titular del grupo TodoAgro y uno de los organizadores de la exposición.
El dinero obtenido mediante la venta de las porciones será utilizado para comprar leche en polvo que posteriormente será distribuida entre merenderos y bancos de alimentos de la región.
Para completar la elaboración, los productores aportaron 10.000 litros de leche y la materia prima fue trasladada sin costo hasta la planta industrial. L.C.A. SRL, elaboradora de los productos Nueva Villa, puso a disposición sus instalaciones, equipamiento y personal especializado.
Otras empresas colaboraron con el molde utilizado para contener la pieza, los fermentos especiales, las telas empleadas durante la elaboración y la cobertura vinílica aplicada antes del proceso de maduración.
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Cómo se fabricó el queso de 1.000 kilos
La elaboración demandó la adaptación de procedimientos habituales de la industria quesera debido a que las plantas lácteas no cuentan normalmente con instalaciones preparadas para manipular una pieza de una tonelada.
La leche fue pasteurizada a una temperatura de 74 °C durante 20 segundos y procesada en dos tinas con capacidad para 5.000 litros cada una. En una de ellas se incorporó un colorante natural para conseguir el aspecto marmolado característico del queso semiduro tipo Marble.
Los maestros queseros aplicaron posteriormente una técnica de cheddarización, que permitió fraccionar y manipular la cuajada antes de efectuar el salado en seco directamente sobre la masa.
Este procedimiento reemplazó al sistema tradicional de salmuera, que resultaba inviable debido al volumen y al peso de la pieza.
Una vez completadas las etapas de desuerado y salado, la cuajada fue colocada dentro de un molde cúbico de un metro de largo, un metro de ancho y un metro de alto. Allí fue sometida a un prensado mecánico para adquirir su forma definitiva.
El desafío de manipular una cuajada de gran tamaño
El tecnólogo Alejandro Coria explicó que la principal dificultad no estuvo relacionada con la formulación del queso, sino con la necesidad de adaptar la infraestructura para trabajar con semejante cantidad de cuajada.
“Se fue diseñando una tecnología que se pudiera adaptar para hacer un queso de semejante envergadura. El desafío era encontrar la forma de manipular esa cuajada”, señaló.
Las etapas más complejas fueron la extracción de la masa desde las tinas, el desuerado, el salado, el traslado hasta el molde y el prensado. Todas estas operaciones requirieron planificación, coordinación y equipamiento específico.
El trabajo contó con la participación de técnicos, maestros queseros y trabajadores de la planta de Villa Nueva, además de empresas que aportaron materiales y asistencia especializada.
“Es una enorme satisfacción que este proyecto haya podido concretarse con el compromiso de tantas personas e instituciones”, destacó Ángel Barrenechea, titular de la firma Nueva Villa.
Mientras continúa su proceso de maduración, el queso se prepara para convertirse en una de las principales atracciones de la MECA 2026. La pieza permitirá exhibir la capacidad tecnológica de la lechería regional y, al mismo tiempo, transformar una experiencia productiva excepcional en ayuda alimentaria para instituciones de Córdoba.








































