El INTA participó en un estudio global que redefinió los pastizales del planeta y su rol en el carbono

Vista aérea de pastizal pampeano con arroyo serpenteante y ganado en paisaje rural argentino
Publicado en Nature, el trabajo ajustó la superficie mundial de pastizales a 30,1 millones de km² y elevó en un 68% la estimación del carbono almacenado en sus suelos.

Un estudio internacional publicado en la revista Nature Ecology & Evolution redibujó el mapa mundial de pastizales y cambió las estimaciones sobre su rol en el ciclo global del carbono. El trabajo, en el que participó activamente el INTA, es el más preciso realizado hasta la fecha: combinó tres sistemas de mapeo satelital de alta resolución con más de 387.000 puntos validados en campo por 157 especialistas de 60 países en seis continentes.

Una corrección que cambia todo

La nueva estimación ubica la superficie global de pastizales en 30,1 millones de kilómetros cuadrados, equivalente al 22,8% de la superficie terrestre libre de hielo. El dato sorprende porque revisiones anteriores los ubicaban por encima del 35%, es decir, en más de 50 millones de kilómetros cuadrados más de lo que ahora se estima.

Esa diferencia no es solo geográfica: tiene un impacto directo en los modelos climáticos y en la evaluación de estrategias de mitigación del cambio climático.


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Más carbono del que se creía

A pesar de que la superficie resultó menor a la estimada, el carbono almacenado en los suelos de pastizales resultó ser significativamente mayor. El estudio calculó 155.020 millones de toneladas de carbono en los primeros 30 centímetros de profundidad, un incremento del 68% respecto de los cálculos previos.

La explicación está en la precisión del nuevo mapeo: al contar con datos validados a campo, los investigadores pudieron identificar con mayor exactitud qué zonas realmente funcionan como pastizales y cuánto carbono retienen sus suelos.

El rol del INTA

Pablo Peri, coordinador del Programa Forestal Nacional del INTA, explicó que el organismo tuvo una participación activa en la determinación del mapa y en el análisis de su influencia sobre el ciclo del carbono. Según señaló, el estudio pone en evidencia los desafíos que implica el mapeo de biomas cuando no se dispone de datos de teledetección validados con trabajo de campo.

Por qué importa para el agro

Más allá de la ciencia, los resultados tienen implicancias concretas para la producción agropecuaria. Los pastizales enfrentan una presión creciente por el avance de la agricultura, la urbanización y otros cambios en el uso del suelo. Conocer con precisión su extensión real y su capacidad de almacenar carbono es clave para diseñar políticas de conservación, gestión territorial y estrategias de mitigación climática basadas en la naturaleza.

Fuente: INTA

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