El vino patagónico crece y ya proyecta 15.000 litros: el INTA impulsa variedades que se adaptan al frío

Racimos de uva cosechados en caja, producción vitivinícola en la Patagonia argentina
Con más de 20 años de ensayos, el INTA consolida la vitivinicultura en Chubut. Variedades como cabernet franc muestran resultados y abren nuevas oportunidades productivas.

La vitivinicultura en la Patagonia empieza a consolidarse como una alternativa productiva real. En el Valle Inferior del Río Chubut, el sector ya proyecta hasta 15.000 litros de vino por temporada.

El crecimiento no es casual. Detrás hay más de dos décadas de investigación del INTA, que logró adaptar variedades a condiciones de clima frío y generar un sistema productivo con identidad propia.

🍷 Variedades que responden al frío

Uno de los casos más destacados es el cabernet franc, implantado en 2016 en la experimental de Trelew, con resultados que sorprendieron por su adaptación.

El vino obtenido —joven y frutado— fue distinguido como el mejor de la 40° Muestra Agropecuaria del Valle Inferior del Río Chubut, confirmando el potencial de la región.

Los perfiles aromáticos marcan la diferencia: predominan notas herbales y frutas negras, algo poco habitual en otras zonas productivas.


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📈 Un sector que gana escala

En los últimos años, la actividad muestra un crecimiento sostenido:

  • Más productores involucrados
  • Mayor volumen de elaboración
  • Consolidación de una identidad regional

Además del cabernet franc, hoy se elaboran variedades como pinot noir, malbec, merlot, syrah y cabernet sauvignon.

🧪 De los ensayos al desarrollo productivo

El proceso comenzó en 2003 con los primeros ensayos de adaptación varietal. En ese momento, las uvas se enviaban a Mendoza para su vinificación.

El punto de inflexión llegó en 2011, con la instalación de la sala de elaboración en Trelew. Desde entonces, la producción se realiza en origen, lo que permitió mejorar la calidad y acompañar a los productores.

🎯 Por qué importa

El avance de la vitivinicultura en zonas frías abre una nueva ventana productiva para regiones no tradicionales.

En un contexto de diversificación del agro, el desarrollo de estos sistemas permite generar valor agregado, arraigo territorial y nuevas oportunidades económicas.

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