Utilización de diferentes fuentes de nitrógeno y azufre en maíz

La experimentación con otras fuentes para fertilizar cultivos en la zona cuenta con muy poco estudio. Desde INTA mediante la Plataforma de Innovación Territorial del Sudeste de Córdoba en conjunto con técnicos referentes zonales se inició un trabajo para conocer y diagnosticar el comportamiento de éstas nuevas tecnologías en fertilizantes en maíz. Las brechas de rendimientos de maíz que existen en el territorio son debidas a múltiples causas (calidad de suelos, lluvias/riego, fecha de siembra, genética, fertilización, protección, etc.) La adopción de nuevas tecnologías es una de las causas que contribuyen a trabajar las brechas de rendimientos. La elección del híbrido y la fertilización nitrogenada componen frecuentemente más del 50% de los costos de implantación del cultivo El objetivo de este informe fue explorar a través de un ensayo las diferencias que se pueden obtener respecto de diferentes fuentes y dosis entre insumos tradicionales de aporte de nutrientes versus los nuevos avances tecnológicos.

Materiales y métodos

  • Se establecieron cinco tratamientos en macroparcelas de 9 surcos a 52,5 cms de distanciamiento de ancho por 170 mt. de largo en un lote de producción de maíz de primera en Inriville (Dpto. Marcos Juárez, Prov. de Córdoba) con dos repeticiones en espejo. Los cultivos antecesores fueron la secuencia trigo/soja 2ª.
  • Ubicación: Establecimiento La Merced (2, 3 km al noreste de la ciudad de Inriville).
  • Suelo: Complejo 90% Hansen, 10% Río Tercero, fase ligera a severamente erosionada Clase IIIes.

  • El híbrido de maíz utilizado fue SRM566.
  • La fecha de siembra fue el 18/10/2019 con sembradora Pierobon Mix de 9 líneas a 52,5 cm con sistema de dosificación neumático y con una densidad de 76.000 semillas. Como fertilizante arrancador se utilizó fosfato monoamónico (MAP) 85 kg/ha incorporado al costado de la línea de siembra.
  • Los tratamientos con fertilizantes nitrogenados o nitrogenados y azufrados se hicieron el 24/10 con la misma sembradora incorporados entre líneas a 52,5 cm.

Tratamientos nitrogenados/azufrados:

1. Testigo absoluto (sin agregado de N+S excepto el arrancador)
2. Urea 250 kg/ha (fertilización manejo productor)
3. Urea 250 kg/ha + sulfato de calcio 100 kg/ha (efecto fertilización azufrada)
4. Nutribalance34 340 kg/ha + sulfato de calcio 100 kg/ha (igualar N urea y
saturación azufre)
5. Nutribalance34 250 kg/ha (igualar kg urea)

 

Caracterización climática y seguimiento

Si bien el promedio de mm correspondió a un año que se consideraría normal, la ocurrencia de las precipitaciones fue muy errática y con eventos de gran caída de agua.

Durante las primeras etapas del ciclo del cultivo las lluvias fueron inferiores a lo normal hasta normalizarse a fin de diciembre (ya en período de floración). Esta puede ser la causa por la que no se observaron diferencias visuales entre los tratamientos sino hasta V10 en diciembre, en que se empezó a detectar diferentes tonos de verde entre el testigo y los tratamientos fertilizados. El lote también se siguió durante todo el ciclo del cultivo por imágenes satelitales a través de la plataforma Auravant en los que correlacionaron perfectamente las diferencias que posteriormente se evidenciaron en cosecha.

Resultados

Se cosecharon las parcelas el día 19/04/2020, con cosechadora John Deere, se pesaron las parcelas y se midió humedad para corregir los datos a 14,5%. En madurez fisiológica del cultivo (R6), se cosecharon espigas (1 m2 ), se trillaron y pesaron para correlacionar los datos.

La correlación entre los rindes estimados por cosecha de espigas en M.F. y los reales de las pesadas de las parcelas fue del 82%.

Conclusiones

Existen diferencias medias significativas (DMS) con el testigo pero no entre tratamientos fertilizados. Existió durante el ciclo del cultivo una primera limitante hídrica, luego al N y el azufre. El desvío entre las repeticiones es bajo, lo que sugiere la veracidad de los datos obtenidos. Lo mismo con la correlación con la trilla manual de espigas.

El promedio de todos los tratamientos fertilizados con N y S fue de 2378 kgs/ha más que el testigo sin fertilizar (30,2% respecto al T) En cuanto a fertilización nitrogenada, con el N disponible (130 kg/ha) más el nitrógeno (N) fertilizante se saturó la respuesta a N ya que no hay diferencias entre los fertilizados con N. La respuesta al aporte de N es grande y se ve claramente en el tratamiento con N solo (2057 kg/ha más respecto al testigo, 26%) y en el resto está combinada con respuesta a S.

Respecto a fertilización azufrada existe una tendencia de respuesta a S. La respuesta a S surge de comparar el promedio de tratamientos combinados N+S con el tratamiento de N solo (T2) y fue en promedio de 428 kg/ha (5,4% respecto al T). Al ir aumentando el aporte de S, se ve respuesta hasta los 18 kg/ha. Por encima de este valor ya no se ve respuesta. En cuanto a la respuesta combinada de N+S fue en promedio de 2485 kg respecto al testigo sin fertilizar (31,6% más). Los rindes más altos correspondieron a la combinación del aporte más alto de N (115 kg/ha) más el aporte de S (18 y 33 kg/ha, respectivamente).

Particularmente en el tratamiento 5 (Nutribalance34 250 kg/ha) se observa que el aporte de N fue más bajo que el tratamiento 2 (Urea sola 250 kg/ha), pero el rinde es mayor que dicho tratamiento, sugiriendo que la combinación del aporte de ambos nutrientes provocó este resultado.

 

Fuente: INTA por Juan Pablo Ioele, Juan Pablo Folguera

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