Trigo: claves para la siembra

Previa a la siembra de esta gramínea en norte de Santa Fe, la Ingeniera agrónoma Ana Brach recomienda una serie de prácticas de manejo para mejorar el rendimiento.

Se acerca la época de siembra de este cultivo de invierno, donde “trigos de ciclo corto son los más sembrados en nuestra zona”, destaca la ingeniera Ana Brach y comparte una serie de recomendaciones pre – siembra a tener en cuenta.

Según la especialista el rendimiento promedio en el noreste de  Santa Fe está entre los  “1800 y 2000 kilos por hectárea”. Rendimiento que se fue incrementando en los últimos años debido a las prácticas de manejo que fueron incorporando los productores. Se pasó de sembrar al voleo, para hacer la siembra en líneas; se adoptó la siembra directa, la fertilización, el aporte de abonos y se adoptaron fechas de siembra más adecuada al largo de ciclo, entre otros.

Pero más allá de estas transformaciones, existe aún un margen para “ajustar prácticas de manejo” pensando en mejorar el rendimiento obtenido. El foco está puesto en las prácticas de manejo, porque  son las que  explican la variabilidad del rendimiento y la calidad de la producción. A modo de ejemplo, estas incluyen:

  • Barbecho: es el período previo a la siembra de trigo, el lote debería tener la menor cantidad de malezas posibles consumiendo agua. En este período, es esencial almacenar agua en el perfil del suelo. Ya que las lluvias son muy escasas durante el invierno. En cuanto a cómo combatir las malezas. Esto está vinculado al tipo de labranza que realice el productor, al costo de los insumos, pudiendo  optar entre lo mecánico o químico.
  • Análisis de suelo: sería lo ideal, conocer la disponibilidad fósforo y nitrógeno.  Elementos ambos, estrechamente relacionados al rendimiento y calidad de lo producido. Son esenciales para el crecimiento del cultivo.
  • Calidad de la semilla: Es un paso muy importante para lograr una buena implantación del cultivo contar con semillas de calidad y tratadas (muchas enfermedades de propagan por semillas). Si el origen de las mismas, es de uso propio tener en cuenta las condiciones de almacenamiento, humedad, limpieza y evitar el ingreso de insectos, son aspectos que debieron estar bajo control. Controlar y conocer su poder germinativo. Las semillas que no alcancen el 65% del poder germinativo no se recomienda que se utilicen para la siembra.
  • Curado de semilla. Es una práctica que siempre debe realizarse. No sólo tiene impacto en el stand de plantas logradas, sino también enfermedades en plantas, como por ejemplo los carbones, impactando así en la calidad comercial de los granos.

 

Fuente: INTA por Ana María Brach

 

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