La superficie en regiones no tradicionales se duplicó en seis años y el cultivo gana terreno por estabilidad y mejores pisos de rendimiento.
El girasol vuelve a pisar fuerte en el mapa productivo argentino y ya no es solo patrimonio de las zonas históricas. Con más de 2.600.000 hectáreas sembradas y una producción cercana a 5.200.000 toneladas, el cultivo se reposiciona impulsado por resultados concretos en ambientes donde otros empiezan a fallar.
El dato clave: las zonas no tradicionales ya representan el 20% del área total, y su expansión no se detiene.
Qué está pasando en el campo
En regiones como centro-norte de Córdoba, San Luis, Entre Ríos y sur de Santa Fe, el girasol aparece donde antes no existía. En muchos casos, los productores lograron buenos rindes, alto contenido de aceite y mayor estabilidad productiva.
El cambio es claro: ya no se trata solo de precio, sino de seguridad agronómica.
En ambientes más ajustados, el cultivo muestra menor variabilidad y mejores pisos de rendimiento que la soja.
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Por qué importa
El avance del girasol responde a una combinación de factores:
- Precio internacional competitivo, impulsado en parte por el conflicto en Ucrania
- Menor riesgo climático, con un período crítico distinto a soja y maíz
- Ventana de siembra más amplia, que mejora la planificación
- Liberación anticipada del lote, permitiendo dobles cultivos
Este último punto es clave: hubo productores que sembraron girasol en agosto y pudieron entrar con soja o maíz en diciembre, optimizando el uso del campo.
Un cultivo más simple y eficiente
Otro factor que explica el crecimiento es la facilidad de manejo.
A diferencia de otros cultivos, el girasol requiere:
- Menos intervenciones
- Menor uso de insumos
- Menor presión de enfermedades en zonas nuevas
Además, la genética actual empuja fuerte: los híbridos superan el 52% de materia grasa, lo que mejora la rentabilidad, sobre todo en regiones alejadas de los puertos.
El nuevo mapa productivo
El girasol ya no tiene fronteras rígidas. Se expande en:
- Córdoba
- San Luis
- Entre Ríos
- Sur de Santa Fe
- Noroeste de Buenos Aires
- Bajos Submeridionales
- Santiago del Estero (nueva incorporación)
En muchos de estos ambientes, históricamente complejos, el cultivo empieza a mostrar resultados positivos incluso en condiciones adversas.
Fuente: Nidera Semillas












































