Tras años de sequía, la cosecha 2025/26 podría ser la más grande de la historia

Después de varias campañas golpeadas por la sequía, las heladas y el estrés térmico, el agro argentino vuelve a cambiar de ánimo. La campaña 2025/26 se perfila como un verdadero punto de quiebre, impulsada por un invierno excepcionalmente lluvioso y perfiles de suelo bien cargados, que permiten proyectar una producción total de 154,8 millones de toneladas, la más alta de la historia.

El nuevo escenario contrasta fuerte con los últimos años, atravesados por primaveras secas, veranos irregulares y tres eventos consecutivos de La Niña que dejaron napas comprometidas. Desde el otoño y a lo largo del invierno, las precipitaciones fueron persistentes y generalizadas, configurando uno de los períodos invernales más húmedos de las últimas décadas y sentando bases sólidas para el ciclo agrícola.

Los primeros en capitalizar este cambio fueron los cultivos de invierno. Con buena humedad en los perfiles, la siembra avanzó con normalidad y, más allá de algunos excesos puntuales, la campaña fina cerró con números históricos. El trigo alcanzaría 27,7 millones de toneladas y la cebada 5,6 millones, ambos registros récord para el país.


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La novedad es que, a diferencia de campañas anteriores, la transición hacia la gruesa mantiene la continuidad de lluvias, un factor clave para sostener expectativas positivas en los cultivos estivales. En ese contexto, el maíz emerge como el gran protagonista. Tras la caída del área del ciclo previo —afectada por la chicharrita—, el cereal recupera superficie y apuesta nuevamente a planteos tempranos de alto potencial. La producción se proyecta en 61 millones de toneladas, un 22 % más interanual y un nuevo máximo histórico.

La soja, en cambio, mostraría un ajuste de área estimado en 1,4 millones de hectáreas, hasta unas 16,4 millones, lo que acota su producción a 47 millones de toneladas, un 5 % menos que en la campaña actual. El girasol, por su parte, consolida su expansión: con un crecimiento del área del 13 %, alcanzaría 2,7 millones de hectáreas, el mayor registro del siglo, y una producción superior a 5,5 millones de toneladas.

Otros cultivos pierden terreno frente al avance del maíz y el girasol. El sorgo se estima en 0,9 millones de hectáreas, con una producción de 2,4 millones de toneladas, mientras que el maní rondaría las 450.000 hectáreas y 1,6 millones de toneladas.

Con este escenario, la producción total de granos de la campaña 2025/26 superaría en un 12 % al ciclo anterior y dejaría atrás el récord de 141,5 millones de toneladas de 2018/19. Aun así, los analistas advierten que los rindes finales dependerán de cómo evolucione el clima en los meses críticos del verano.

El impacto también se sentiría en el frente externo. Para el nuevo ciclo se proyectan exportaciones agroindustriales por 110 millones de toneladas, entre granos, subproductos, aceites y biocombustibles, el mayor volumen histórico. En términos de valor, las ventas externas del sector podrían alcanzar US$ 36.800 millones, reafirmando al agro como el principal generador de divisas genuinas de la economía argentina.

Fuente: Tomás Rodríguez Zurro – Emilce Terré   BCR

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