Argentina cosechará más soja que en los últimos siete años, aunque sembró menos campo que nunca en una década

Tres cosechadoras Massey Ferguson, Fendt y Challenger avanzan en paralelo sobre un lote de soja R7 en buen estado, durante una cosecha vista desde drone.

INFORME BCR | CAMPAÑA 2025/26

La Bolsa de Comercio de Rosario elevó su estimación a 51,5 millones de toneladas. La clave: las lluvias llegaron cuando el cultivo más las necesitaba, y la Región Norte pegó un salto del 80% respecto del año pasado.

La campaña sojera 2025/26 va a terminar siendo recordada como la gran contradicción del agro argentino reciente: se sembró menos que en años anteriores —más de 1,3 millones de hectáreas menos que en el ciclo previo—, y sin embargo la producción tocará el nivel más alto desde 2018.

El GEA-BCR, el grupo de estudios agropecuarios de la Bolsa de Comercio de Rosario, actualizó esta semana su estimación mensual y fijó la producción nacional en 51,5 millones de toneladas (Mt). No es solo un número grande: es el volumen más alto que habrá cosechado el país en siete años, y llega justo cuando nadie lo esperaba.

La razón del vuelco está en el clima. Las lluvias del verano 2024/25 llegaron tarde —como suele pasar—, pero en los momentos que definían la suerte del cultivo: la floración y el llenado de granos. Eso alcanzó para que los rendimientos por hectárea superaran con creces los promedios históricos en las tres grandes regiones productivas del país.


La Región Norte se recuperó de años malos de golpe

Si hay un protagonista claro en esta campaña, es el norte del país. La Región Norte —que abarca el noroeste y el noreste argentino— había quedado muy golpeada en los ciclos anteriores por la falta de agua. Esta vez la historia fue diferente.

Con una superficie sembrada que cayó un 12% respecto del año pasado, la producción de la región se estima en 6,3 Mt: casi el 80% más que en la campaña 2024/25. El número refleja dos cosas a la vez: los rendimientos extraordinarios de este ciclo, y lo bajo que había quedado la vara por los años de sequía.

La mayor parte de esa producción —aproximadamente dos tercios— va a recorrer cientos de kilómetros hacia el sur. Su destino son las plantas procesadoras del Gran Rosario, a donde llega principalmente por camión a través de las rutas 11 y 34. Se estiman 4 Mt bajando por esas arterias durante la campaña.

La Región Central sigue siendo el motor, aunque sembró mucho menos

La Región Central produce algo más del 75% de la soja nacional, con unas 38,9 Mt estimadas para este ciclo. Es levemente menos que las 40 Mt del año pasado, pero el dato que importa es otro: la superficie sembrada cayó más de 1 millón de hectáreas en la región, una retracción del 8%.

Mantener una producción prácticamente igual con menos campo solo se explica por rendimientos que no eran los esperados cuando arrancó la temporada.

Aquí también se concentra casi toda la capacidad de industrialización de oleaginosas del país. La región procesaría 41,7 Mt de soja durante la campaña 2025/26. El corazón de ese sistema es el Gran Rosario —en el sur de Santa Fe—, con una molienda proyectada de 37,5 Mt. Las plantas de General Deheza y Tancacha, en Córdoba, y la de Junín, en el norte de Buenos Aires, completan el mapa en menor escala.

La magnitud de la demanda del Gran Rosario es tal que excede con creces lo que la propia región produce. Por eso, además de absorber la producción del Norte, también importa soja del exterior: para 2025/26 se esperan 6 Mt de importaciones de países limítrofes —principalmente Bolivia y Paraguay—, que bajan por la Hidrovía Paraná-Paraguay en barcazas hasta las terminales con muelles para ese tipo de carga. Esa soja importada se procesa localmente y sale al mundo como aceite y harina.


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La Región Sur, con crecimiento tranquilo pero firme

La Región Sur completaría el cuadro nacional con unas 6,4 Mt, un incremento de alrededor de 400.000 toneladas respecto del ciclo anterior, con una superficie sembrada que se mantuvo prácticamente sin cambios entre campañas.

De esa producción, aproximadamente el 25% va a la industria de extracción por solventes y otro 10% a balanceados, expellers y autoconsumo en campo. El consumo interno de soja de la región se estima en 2,5 Mt, mientras que por los puertos de Bahía Blanca y Necochea/Quequén saldrían al exterior unas 4,9 Mt de poroto. Como la producción propia no alcanza a cubrir toda la demanda industrial local, la región recibiría 1 Mt adicional que fluye desde la sección meridional de la Región Central.


Más industrialización, menos exportación de poroto: el giro de la campaña

La mayor producción tiene un efecto directo sobre qué hace Argentina con su soja. El crush estimado —es decir, el volumen de grano que ingresa a las plantas procesadoras— asciende a 43,6 Mt a nivel nacional, un incremento de 1,8 Mt respecto del año pasado y un posible récord histórico.

Al mismo tiempo, las exportaciones de poroto de soja sin procesar caen a 6 Mt, prácticamente la mitad de las 12,5 Mt exportadas en 2024/25.

¿Por qué ese derrumbe? La respuesta está en Washington y Pekín. Durante el ciclo 2024/25, los aranceles que el gobierno de Estados Unidos aplicó a prácticamente todo el mundo generaron una disrupción enorme en el comercio de soja: China, que históricamente compra soja norteamericana, salió a buscar proveedores alternativos. Argentina fue uno de ellos, y cerró el ciclo con 12,5 Mt de poroto exportado, el volumen más alto en 16 años.

Para 2025/26, ese escenario ya no existe. El flujo comercial entre China y Estados Unidos se normalizó —al menos en lo que hace a las exportaciones de soja—, y Argentina vuelve a los parámetros históricos de exportación de poroto. La contrapartida es positiva: más grano disponible para moler localmente implica más exportaciones de aceite y harina, productos con mayor valor agregado.


Los stocks se duplican y el campo respira

A nivel nacional, los stocks finales de soja proyectados para el cierre de la campaña 2025/26 ascienden a 6,3 Mt, más del doble de las 3,4 Mt con que cerró el ciclo anterior. Es la señal más clara de que la producción fue realmente extraordinaria: sobra grano para recomponer reservas después de ciclos que habían dejado los inventarios muy ajustados.


El complejo sojero sostiene las divisas del país

El sector sojero argentino es, campaña tras campaña, la principal fuente de dólares de la economía nacional. Para el ciclo 2025/26, el GEA-BCR estima exportaciones netas del complejo por US$ 17.600 millones, casi idénticas a los US$ 17.500 millones del ciclo anterior.

Que el ingreso de divisas se sostenga pese al fuerte recorte en las exportaciones de poroto tiene una explicación concreta: los menores volúmenes despachados son compensados por precios promedio más altos para los distintos productos del complejo —poroto, aceite y harina— respecto de los precios promedio del año pasado. La combinación de una cosecha récord y precios sostenidos le da al campo argentino un colchón que no tenía hace varios ciclos.


Datos clave: campaña sojera 2025/26

Indicador2024/252025/26 (est.)Variación
Producción nacional~47 Mt51,5 Mt+~10%
Región Central~40 Mt38,9 Mt-2,8%
Región Sur~6 Mt6,4 Mt+6,7%
Región Norte~3,5 Mt6,3 Mt+80%
Crush nacional41,8 Mt43,6 Mt+4,3%
Exportación poroto12,5 Mt6 Mt-52%
Exportación complejo (US$)US$ 17.500 MUS$ 17.600 M+0,6%
Stocks finales3,4 Mt6,3 Mt+85%

Fuente: Tomás Rodríguez Zurro y Emilce Terré – Bolsa de Comercio de Rosario (GEA-BCR), informe mensual junio 2025.

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