La soja sigue sin venderse porque tiene tendencia bajista

Una clave es cuánto tiempo resistirá la soja mayo a 230 dólares, con Argentina y con Brasil camino a excelentes cosechas.

 

El patrón comercial que se comenzó a insinuar y a consolidar después de las elecciones primarias de agosto pasado, y previo a la asunción del nuevo gobierno, el pasado 10 de diciembre, sigue sin alterarse y se consolida semana a semana.

Consiste en la decisión del productor de vender el trigo y el maíz, y retener la soja o comercializar lo mínimo posible de la oleaginosa.

El razonamiento tiene su lógica: el productor opta por vender aquellos productos que tienen mejores precios relativos.

La realidad es que hoy el trigo a 210 dólares la tonelada y el maíz a 146 dólares tienen una cotización mejor en comparación con la soja mayo a 230 dólares.

La pregunta del millón es cuánto tiempo más se mantendrá esta relación de precios favorable a los cereales.

Y la segunda pregunta del millón es si la soja resistirá ese valor, teniendo en cuenta las buenas condiciones que muestran los cultivos y una cosecha que se proyecta en 54 millones de toneladas, con Brasil que adicionará otras 124 millones de toneladas.

Bajo este escenario, las posibilidades de una baja en el precio de la soja en plena cosecha argentina son muy altas.

Si a este análisis le agregamos el fuerte volumen de ventas de grano disponible que se espera durante la zafra, sumado a la ausencia de un jugador de alto peso como Vicentin, las chances bajistas son aún mayores.

Ventas

En la última semana de enero, los productores vendieron 215 mil toneladas de trigo: 137 mil toneladas las compraron los exportadores y 78 mil toneladas las compraron los molinos.

La matriz de análisis de este mercado sigue siendo la misma: la exportación tiene compras de trigo declaradas por un total de 14 millones de toneladas, de las cuales ya tienen declaraciones juradas de ventas al exterior 12 millones.

La matemática no falla; esto quiere decir que los exportadores tienen una posición sobre comprada o long de dos millones de toneladas.

Y si la lógica tampoco falla, y se quiere evitar un potencial desabastecimiento de trigo en el mercado interno, es altamente probable que la exportación termine por vender a los molinos este excedente de trigo comprado.

Sin embargo, la demanda internacional por el cereal, y más específicamente sobre el trigo plata de Argentina, muestra síntomas de firmeza para los próximos meses.

En los puertos up river, el trigo está cotizando a 252 dólares para embarque en abril y 258 dólares para junio.

En esas mismas posiciones, el precio FOB Golfo proveniente de Kansas, un trigo duro y comparable con el de Argentina, está en 240 dólares.

Es cierto que nuestro precio puede tener la influencia del arancel externo común en su relación comercial con Brasil, pero no deja de influir en la actual tendencia alcista, cuyo final hoy resulta muy difícil de predecir.

En este punto, volvemos a insistir a los productores con nuestro mensaje: hay que vender cuando hay compradores y, si el precio es bueno, con mucha más razón.

Problemas de salud

Por último, un párrafo aparte para la epidemia de corona virus en China, que sabemos cómo empezó pero no cómo y cuándo va a terminar.

Este es el cisne negro que apareció en el mercado. Hay que seguir el tema de cerca y ver cómo evoluciona, pues su impacto sobre el mercado todavía no se hizo sentir en su real magnitud.

Fuente: agrovoz.lavoz.com.ar – Por: Pablo Andreani

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