La salinización del suelo preocupa a los productores

Los sistemas agropecuarios –basados en el uso del suelo– motorizan la economía nacional y ejercen presión sobre un recurso que no recibe los cuidados adecuados.

Desde el INTA recomiendan mayor rotación y la intensificación de la ganadería. La aplicación de abonos verdes es una alternativa que viene ganando espacio.

Los extensionistas de la Región Mar y Sierras del INTA ven con preocupación el avance de la salinización de los suelos y la aparición de malezas cada vez más resistentes. Hacen monitoreos permanentes de la situación y prácticas de nuevos manejos de sistemas que alternen una mejor rotación y puedan evitar el uso excesivo de plaguicidas.

Durante una charla con LA CAPITAL se indicó que están proponiendo la aplicación de diferentes tecnologías entre las agencias de Tandil, Lobería y Necochea relacionadas a las problemáticas que en el medio rural se van detectando.

El extensionista de la agencia Lobería del Inta y director de la revista Visión Rural, Juan María Erreguerena, hizo un balance de las principales problemáticas que afectan a los productores de la zona.

“En la interacción con profesionales y productores visualizamos algunos problemas que se están generalizando en los sistemas productivos actuales. Uno concreto -que se está dando en la siembra directa- tiene que ver con la rotación y la nutrición eficiente de los cultivos. Existen muchos establecimientos que han sufrido reducción en lo que hace a la fertilidad química de los suelos que está asociada al tipo de labranza y las formas de realizarlas”, indicó el profesional.

Erreguerena consideró que no existe mucho cuidado en la circulación de los vehículos y existe poco volumen de rastrojo que provoca un impacto en la fertilidad física. En ese sentido, resaltó que “tenemos reducción de materia orgánica que tiene que ver con lo químico, reducción de los macro y micro nutrientes y el impacto que hace a la pérdida de suelo”.

También se mostró preocupado por la intensificación del uso del riego que está produciendo la salinización del suelo y la mayor presencia de malezas resistentes a los plaguicidas tradicionales. “Cada vez cuesta más poder llegar a su control, por eso hay que definir nuevas estrategias que incluyen sistemas de rotación nuevos. Esto lo estamos trabajando en los campos demostrativos que contamos”.

“Apilamiento”

Según el técnico, surgió la problemática de la rotación de los plaguicidas que se están utilizando porque hay algunos como las imidazolinonas que tienen una residualidad muy importante en el suelo que afecta de manera notoria al cultivo que sigue. “Es decir, cuando los utilizamos en la cosecha gruesa tenemos algunos problemas de fitotoxicidad en cebada y trigo por lo que queda en el suelo de esos plaguicidas”, añadió.

En tanto, puntualizó que se hicieron trabajos en el INTA Balcarce que demostraron que se generó un proceso llamado “de apilamiento”. Eso es que “cuando en sucesivos años se utilizan estos plaguicidas se van acumulando en el suelo y los niveles de fitotoxicidad que se generan son importantes y afectan el nivel de rendimiento”.

Otro aspecto que genera inquietud es la aplicación de agroquímicos en zonas periurbanas que pueden afectar a los vecinos de esos lugares. “Estamos viendo cómo reducir el uso de plaguicidas e ir sustituyéndolos en alguna medida con nuevas prácticas culturales como puede ser, por ejemplo, el uso de abonos verdes que reducen la necesidad de aplicación en el tiempo de agroquímicos y aparte hacen algunos aportes de nitrógeno en el suelo. También tienen un efecto sobre la competencia de las malezas que es muy interesante. Son nuevas vías para mitigar el impacto”, argumentó.

Otra de las soluciones que resaltó el extensionista para hacer más eficientes los sistemas de producción y minimizar riesgos es incorporamos metodologías mixtas: agrícola ganaderas. “Vamos apuntando a intensificar la ganadería e incorporar pasturas en las rotaciones como para aportar carbono nuevamente al suelo y acercar el nitrógeno que está en el aire a partir de la fijación que hacen las leguminosas”, explicó Erreguerena.

Asimismo, llamó a recuperar la estructura del suelo, romper algunos encostramientos y a la vez aprovechar la ganadería. Indicó que con el INTA Balcarce se abordan sistemas semiintensivos con el uso de ensilados, abonos verdes, pasturas y la intensificación de cargas y suplementación. “Siempre en la búsqueda de rotaciones mixtas para reducir impactos ambientales considerables al suelo”, resaltó.

Evaluación

El representante del organismo también hizo un balance de las cosechas de fina en la región y la siembra de gruesa.

“Venimos de una cosecha fina en la región con rendimientos considerables. En algunas microrregiones y algunas más mediterráneas ha sido afectada por algunas heladas con reducción de rindes. En general, hubo pérdida de calidad por competencia de enfermedades”, comentó.

En tanto, también hizo mención que de los productores apoyados en los buenos precios de los granos pudieron recomponer su situación económica.

Respecto a los granos de gruesa, adelantó que tanto el maíz temprano como el girasol fueron acompañados por condiciones óptimas desde lo climático durante la implantación. Y agregó que “en el mes de diciembre hubo una pequeña sequía pero no afectó tanto. Luego hubo lluvias recomponedoras a fines de diciembre y principios de enero que hacen presagiar muy buenos rindes para ambos cultivos”.

Por último, dio a conocer que la soja que fue sembrada en forma temprana se hizo con buena humedad pero luego en la época de siembra general hubo dificultades para hacer buenas implantaciones teniendo en cuenta la sequía.

De todos modos, en su evaluación dijo que “en general se ven lotes en buen estado, no podemos decir que son excelentes. La soja de segunda tiene un espectro mejor. Algunos lotes transitaron una leve sequía pero se los ve bien implantados”.

Metodología

En el marco de las actividades que desarrollan en el área de extensión cuentan con una serie de lotes demostrativos que van tomando cobertura de las distintas variaciones en el relieve en el territorio que va desde Tandil hasta la costa atlántica.

El grupo está conformado por el extensionista de Lobería Ignacio Besteiro, Marcelo López Sabando y Ezequiel Arriaga de Tandil y Luis Lanzavechia, de Necochea.

Al equipo que también integra Erreguerena se suman técnicos de Agronomía y Producción Animal de la experimental de Balcarce.

Los profesionales trabajan en los sistemas de producción, la nutrición de los animales, la preservación del ambiente y la ecofisiología de los cultivos. Tienen una estrategia de interacción con los distintos grupos de productores y profesionales del medio. Acrea, Aapresid, sociedades rurales y asociaciones de profesionales. Diagnosticando y capacitando a profesionales.

“Se abordan los problemas que se diagnostican en el territorio. Para ello se cuenta con campos demostrativos que son específicamente destinados a cultivos de fina y gruesa. Existe uno en un proyecto más amplio con el objeto de mitigar el impacto que tienen sobre el medioambiente los sistemas productivos tradicionales”, concluyó Erreguerena.

 

Fuente: La Capital de Mar del Plata

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