Importancia de la cadena de soja en Argentina

En Argentina, la cadena de soja reviste una importancia estratégica y se configura como una de las más competitivas en términos tecnológicos, productivos y de generación de divisas. Presenta un fuerte perfil exportador ya que el principal destino de los subproductos de la industrialización del grano, es el mercado externo. El 67% de la producción local del aceite se vuelca al mundo y en el caso de la harina la proporción es aún mayor, llegando al 91%. Argentina tiene la gran oportunidad de incrementar sustancialmente el valor de sus exportaciones mediante la industrialización integral de los granos.

La producción de soja es actualmente una de las actividades más dinámicas de la economía argentina. El volumen de soja cosechado en promedio en los últimos 10 años es de 49 millones de toneladas. Durante la campaña 2014/2015, se alcanzó el pico máximo de producción superándose los 61 millones de toneladas para una superficie sembrada de 19,8 millones de hectáreas. Naturalmente el crecimiento muestra altibajos, producto de la incidencia climática. Sequías, lluvias extremas, granizo, entre otras causales, pueden generar una mala cosecha más allá de los avances tecnológicos con los que se cuente. Recientemente, la campaña 2017/2018 fue golpeada por una histórica sequía. El déficit hídrico primero y el exceso de humedad después, recortaron fuertemente el rinde. La producción, apenas alcanzó los 37,8 millones de toneladas, un 30% por debajo del output del año anterior y el menor volumen en casi 10 años, desde la fatídica sequía del año 2008/09.

El presente artículo tiene como objetivo central caracterizar los destinos de la soja producida en argentina y analizar la importancia estrategia de este sector para la economía del país.

Metodologia

A partir de información primaria generada por organismos del estado y entes privados encargados de la comercialización de commodities y sus derivados, se analizaron series temporales de daImportancia de la Cadena de Soja en Argentina Ma.Cecilia Paolilli1 *, Silvina Ma. Cabrini1 , Leandro O. Pagliaricci1 , Francisco A. Fillat1 , Ma.Victoria Bitar2 En Argentina, la cadena de soja reviste una importancia estratégica y se configura como una de las más competitivas en términos tecnológicos, productivos y de generación de divisas. Presenta un fuerte perfil exportador ya que el principal destino de los subproductos de la industrialización del grano, es el mercado externo. El 67% de la producción local del aceite se vuelca al mundo y en el caso de la harina la proporción es aún mayor, llegando al 91%. Argentina tiene la gran oportunidad de incrementar sustancialmente el valor de sus exportaciones mediante la industrialización integral de los granos. El análisis fue realizado en base a los datos correspondientes al año 2018, en el cual se comercializó la mayor parte de la cosecha 2017/18.

 Destino de la producción de soja en Argentina

En una primera clasificación de los destinos del grano de soja, podemos considerar dos grandes grupos: procesamiento o consumo interno y exportación.

Procesamiento Interno

El principal destino de la soja cosechada en la Argentina es la industria. Del procesamiento industrial de la soja, se obtienen productos destinados al mercado interno y también a la exportación, entre los que cabe mencionar el aceite de soja en bruto, harinas, pellets y expellers extraídos del aceite de soja, biodiesel, aceite de soja refinado, semilla, glicerol, lecitina y otros residuos sólidos extraídos del aceite (figura 1). El rendimiento industrial de la soja en harina se acerca al 80%. Argentina posee un polo de crushing que es el tercero en orden de importancia a nivel mundial y se caracteriza por su eficiencia, concentración y nivel de tecnología. Este complejo industrial, cuenta con 48 fábricas que poseen, en su conjunto, una capacidad teórica de procesamiento de 67 millones de toneladas por año. Esto significa que, a nuestro país, hoy, no le alcanza la materia prima propia para alimentar a este gigante oleaginoso. Lo mismo sucede con sus puertos, ya que no hay otro nodo portuario en el mundo desde donde se despache al exterior tantos productos del complejo oleaginoso como el del Gran Rosario en Argentina.

De la molienda de soja se obtienen los subproductos de la oleaginosa que son los residuos sólidos resultantes de la extracción industrial del aceite de los granos. Si el método utilizado para extraer el aceite fue la presión, los residuos se denominan expellers mientras que, si fue a través de la aplicación de solventes, se llaman harinas. Los procesos de industrialización pueden combinarse, realizándose la extracción del aceite mediante el proceso presión-solvente. Los pellets son comprimidos cilíndricos que pueden provenir de cualquiera de los subproductos mencionados.

La harina obtenida representa aproximadamente el 80 % del peso del grano y no es de uso humano. Se usa en alimentos balanceados para pollos, cerdos y vacunos, principalmente. Este valor agregado posterior se genera casi íntegramente en el exterior, ya que la harina se exporta como tal.

El aceite, es el otro producto que se obtiene en simultáneo con la harina. El rendimiento industrial de la soja es relativamente inferior a otras oleaginosas, mientras que de la colza o la canola se extrae el 37,5% y en el girasol el 40%; en la soja rinde un 18% aproximadamente. La provincia de Santa Fe, es la principal productora de aceite, contribuyendo con el 87% del total nacional.

El volumen de soja industrializada está relacionado directamente con la producción anual. El nivel de procesamiento promedio de los últimos cinco años fue de 40,3 millones de toneladas de poroto, de los que resultaron en 7,8 millones de toneladas de aceite y 30,5 millones de toneladas de harina y pellets.

El año 2018 cerró con un crushing acumulado de 36,8 millones de toneladas de soja, lo que representa una baja interanual del 12% y el 8% menos que el promedio de la industria en los últimos cinco años. La caída registrada se explica, en primer lugar, por la sequía; en segundo lugar, por un cambio de escenario internacional provocado por la disputa arancelaria entre China (principal importador mundial de soja) y EE.UU (el mayor productor global de la oleaginosa); y en tercer lugar, por el cambio en las reglas de juego internas. La modificación de los derechos de exportación y reintegros desalentó la exportación de productos industrializados, como el aceite y la harina, frente a la venta al exterior del porto sin procesar.

En la campaña 2017/2018, nuestro país ocupó el cuarto lugar a nivel mundial en la producción de harinas y pellets, abarcando el 13% de la producción mundial y respecto de los países productores de aceites y grasas, se ubicó en el octavo puesto, mostrando bajas del 13,5% respecto del ciclo anterior.

Otro rubro también abastecido por la industria aceitera tradicional, es la producción de biodiesel a partir de aceite de soja. Si bien participan en este mercado las empresas pymes del sector extrusado-prensado, varias empresas grandes, han integrado a su línea de producción la obtención de biodiesel.

Durante el 2018, se destinaron 2.4 millones de toneladas de aceite de soja a la producción de biodiesel, obteniéndose 2.760 millones de litros, esto es, un 15,3% inferior a lo elaborado el año anterior.

Exportación

La exportación de grano de soja (excluida semilla para siembra) desde Argentina para el año 2018 ascendió a 3,7 millones de toneladas. El valor de las mismas, fue de 1.454 millones de dólares anuales, un 50% menor a las registradas para el año 2017. Las exportaciones de soja acompañaron en términos relativos el crecimiento de la producción en Argentina, con una participación desde 1990, que osciló dentro del rango del 15% al 25%, alcanzando su límite inferior en aquellas temporadas en la cual se registraba una baja interanual en la cosecha. El poroto de soja se embarca en su mayor parte a granel y se destina a la industrialización que tendrá como finalidad el consumo animal en los países importadores. El país de destino casi exFigura 2. Destinos exportación de grano de soja 2018 cluyente para las exportaciones argentinas de grano de soja es China (figura 2), la que absorbió durante el año 2018 el 88% de la exportación de la oleaginosa, cerca de 1,3 millones de toneladas. La concentración de la demanda en este actor está dada por el hecho de que el país asiático es el principal importador mundial de la oleaginosa. Cabe destacar, que en el decenio 1990, la mayor parte de los embarques tenían como destino a la Unión Europea, situación que fue variando a partir del ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) a fines de esa década. La harina de soja, volvió a ser el producto estrella de la exportación en nuestro país, dado que alcanzó una participación del 15 % del valor total de las exportaciones (9.192 millones de dólares). Si bien en dólares las exportaciones crecieron levemente de un año al otro en 117 millones de dólares (1%), en términos de volumen, la mercadería exportada cayó un 14% respecto del año anterior.

Argentina, volvió a posicionarse como el principal exportador de harina y pellets de soja, abarcando el 43% de este mercado global, con 24,2 millones de toneladas comercializadas. La principal causa de este posicionamiento, se encuentra en el incremento de la producción intensiva de carnes en el mundo, simétrico a los cambios en las pautas de consumo humano, y su efecto sobre la demanda de productos oleaginosos. Como se observa en la figura 3, son múltiples los destinos para la harina y el pellet de soja argentino. Se destaca Vietnam con 2,9 millones de toneladas, seguido de Indonesia con 2,4 Mt. El resto de los países mencionados participan con menos del 10% del total del volumen exportado. Argentina, tiene muy atomizada su demanda en este producto, lo que es favorable para hacer frente a cualquier variación estacional en la demanda internacional de este producto. En el año 2018, Argentina mantuvo el primer puesto en ventas al exterior de aceite de soja, con un volumen total exportado de 4,2 millones de toneladas. El valor de estas exportaciones, ascendió a 2.961 millones de dólares. Los despachos al exterior de aceite de soja, al igual que la harina, tuvo una caída interanual del 15% medidos en toneladas, y del 21% medidos en dólares. Al analizar la demanda del aceite de soja en la figura 4, se observa como principal destino de mercado a India, que adquirió el 46% de las ventas externas. Sobresale a su vez la participación de Bangladesh, Perú, Marruecos y Egipto y juntos demandan el 29% de las exportaciones. China que es el mayor consumidor de aceite de soja en el mundo, nucleó en 2015, el 10% de las exportaciones argentinas. A partir de 2016 dejó Figura 4. Destinos exportación aceite de soja en 2018 de importarlo como parte de su política de sustitución de exportaciones. Esta medida, que hizo aumentar la demanda China de poroto de soja, se sostuvo hasta agosto de 2018, cuando, a consecuencia de la disputa arancelaria con los Estados Unidos, el país asiático volvió a importar aceite de soja argentino. Durante el año 2018, también, se registraron exportaciones de biodiesel por 1.350 millones de litros (971 millones de dólares), lo que implica una caída del 28% en relación a lo exportado en los años 2016 y 2017. Uno de los factores que influyó en esta merma fue el cierre del mercado estadounidense (barrera arancelaria), país que hasta el año 2017 había sido el principal importador de biodiesel argentino. El otro factor, fue la determinación del gobierno argentino de aumentar las retenciones para el biodiesel del 8 al 13,04%. El principal destino de estas exportaciones fue la Unión Europea, gracias a la reapertura de este importante mercado a fines de 2017. Las menores exportaciones registradas se vieron parcialmente amortiguadas por un aumento del consumo interno de biodiesel que fue el mayor registrado históricamente en nuestro país. El mismo ascendió a un 10,8% con respecto al año pasado, ubicándose en 1.480 millones de litros. Esto permitió que la tasa de corte de gasoil con biodiesel alcanzara un 10,3%, superando por primera vez la tasa obligatoria de corte del 10% que se había establecido en el año 2014. Finalmente, es importante destacar que las exportaciones vinculadas a la cadena de soja en su conjunto representan un valor económico del 24,4% del total de exportaciones del año 2018 y constituyen el principal rubro de ingreso de dólares a la economía nacional. Sumaron 15.050 millones de dólares, de los cuales el 61,1% correspondió a harinas y pellets de soja, 19,7%, a aceite de soja, 9,7% a porotos de soja, 6,5% a biodiesel y 3,1%, a otras exportaciones (glicerol, lecitina y residuos).

Conclusión

La producción, procesamiento y exportación de soja y sus subproductos son actividades clave en la economía argentina. Si bien la industrialización del poroto de soja de “primer orden” permite agrega valor a la producción primaria dentro de las fronteras nacionales, el agregado de valor es limitado. Argentina tiene la gran oportunidad de incrementar sustancialmente el valor de sus exportaciones mediante la industrialización integral de los granos, sustituyendo las ventas externas de granos y subproductos por exportaciones de productos diferenciados con alto valor agregado tales como alimentos balanceados para consumo animal, carnes, alimentos y especialities para consumo humano directo, bio-productos, entre otros.

 

Fuente: INTA por María Cecilia Paolilli, Silvina María Cabrini, Leandro Osvaldo Pagliaricci, Francisco Antonio Fillat, María Victoria Bitar

 

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