¿A cuanto estará el dólar a fin de año?

La consultora Ecolatina plantea dos escenarios posibles hacia fin de año en materia cambiaria y consecuentemente dos estimaciones de precios para el dólar. En el primer supuesto considera que el Banco Central mantiene inalterado el acceso al mercado cambiario oficial (MULC), con lo cual la divisa cerraría el año en la zona de $85, acumulando una depreciación apenas superior al 40% en 2020. En el segundo caso, estima que las restricciones para acceder al MULC serán transitorias y podrían relajarse ante un contexto menos adverso, como consecuencia la depreciación del peso rozaría el 60% en 2020 y la divisa cerraría el año en torno a $95.

En el informe sostiene que la pandemia agravó casi todos los problemas que arrastraba la alicaída economía argentina, y que en respuesta el gobierno implementó una batería de políticas expansivas para atenuar el impacto económico de la cuarentena. “Dado que la recaudación se desplomó por la menor actividad, y que nuestro país tiene cerrado el acceso al crédito desde 2018, el mayor déficit se financió con emisión, dando lugar a una mayor oferta de pesos”, explica Ecolatina.

Pese al escenario la consultora indica que la demanda de dinero se resintió, producto del recorte en la tasa de interés de depósitos (por caso, la Badlar perforó el 20% a comienzos de la cuarentena) y el aumento de la incertidumbre que provocó la pandemia. Y recuerda que como resultado de la mayor demanda de dólares, el contado con liquidación saltó un 35% de los $90 a mediados de marzo a más de $120 dos meses más tarde. Como el tipo de cambio oficial se deslizó lentamente en el período, la brecha cambiaria orilló 80% a mediados de mayo, “casi duplicándose respecto de la situación previa al confinamiento”.

“Esta dinámica alentó las expectativas de devaluación, más ancladas en los valores de los dólares paralelos y la incertidumbre que domina nuestra economía que en los niveles del tipo de cambio real o fundamentals macroeconómicos”, señala Ecolatina. Ante esta situación, comenzaron a adelantarse los pagos de importaciones y a retrasarse los cobros de exportaciones, generando presiones cambiarias. Para evitar una depreciación del peso en el mercado oficial, el Banco Central vendió más de u$s1.600 millones entre mediados de abril y fines de mayo, “provocando una caída de las Reservas netas que perforaron los u$s10.000 millones a fines del mes pasado, un umbral crítico”.

“A fines de mayo, el BCRA decidió suspender el acceso al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) de aquellas empresas que ‘tuvieran activos líquidos’ en moneda extranjera por más de u$s100.000 o hubieran reducido sus deudas comerciales con el exterior respecto del cierre del año pasado. Si bien la medida se flexibilizó levemente en los últimos días, realizando algunas excepciones sectoriales -agropecuario e insumos medicinales- o a pymes, muchas empresas seguirán sin poder acceder al dólar oficial para realizar operaciones comerciales”, señala Ecolatina

En este sentido, la consultora indica que si las medidas son percibidas como transitorias o permanentes, tendrán distintos efectos en el nivel de actividad e inflación. En el primer caso, el impacto sería un desplome de las importaciones en el corto plazo: dado el stock acumulado con que cuentan muchas empresas, sumado a que en las próximas semanas la actividad continuará en rojo por la cuarentena, es posible que las firmas pospongan sus operaciones comerciales -aún al riesgo de no vender en el período- hasta tanto se normalice la situación. En cambio, si los agentes perciben que la nueva normativa es permanente, probablemente trasladen a precios la suba en el costo de importación (reposición de bienes/insumos), acelerando la inflación en las próximas semanas. Dado que no hay una percepción generalizada en el sector privado de una u otra alternativa, lo más probable es que se combinen ambos efectos. De esta forma, tendríamos una caída aún mayor de las importaciones y una aceleración de la inflación, que volvería a superar el 2% mensual en junio tras dos meses consecutivos avanzando 1,5%.

“Más allá de todos estos efectos negativos, el BCRA logró recomponer las Reservas netas en las primeras dos semanas de junio, que volvieron a superar los u$s10.000 millones. De esta forma, se atenuaron las presiones cambiarias y las expectativas de devaluación, pero pagando un elevado costo económico. Más importante aún, si estas restricciones cambiarias persisten, acotarían las posibilidades de recuperación pospandemia”, alerta Ecolatina.

Fuente: ambito.com

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