Cerezas en Mendoza: arranca la cosecha temprana y el INTA revela cómo evitar pérdidas de calidad

Cerezas rojas maduras en un árbol frutal, con un trabajador realizando tareas de cosecha y un cajón de fruta en un establecimiento productivo.
Mendoza se prepara para iniciar durante la primera semana de noviembre de 2026 una de las cosechas de cerezas más tempranas del hemisferio sur, después de una temporada marcada por viento zonda, granizo, heladas y lluvias. La provincia concentra una parte importante de la producción nacional y destina entre el 70% y el 80% de sus cerezas al mercado interno. En este contexto, el INTA Mendoza evalúa variedades, preferencias de los consumidores y tecnologías de poscosecha para reducir daños y preservar la calidad comercial de los frutos. Los avances se presentarán durante INTA Puertas Abiertas 2026, los días 6 y 7 de noviembre.

Mendoza inicia la cosecha temprana de cerezas en noviembre

La producción de cerezas de Mendoza se prepara para comenzar una nueva temporada de cosecha durante la primera semana de noviembre, aprovechando las condiciones agroclimáticas particulares del oasis Norte.

Esta región permite obtener una de las cosechas más tempranas del hemisferio sur, una característica que representa una ventaja comercial para la oferta de fruta fresca.

El inicio de la recolección se produce después de una temporada condicionada por diferentes fenómenos meteorológicos que afectaron a los establecimientos productivos.

Entre las contingencias mencionadas por el sector se encuentran viento zonda, granizo, heladas y lluvias, que generaron dificultades para los productores de la región.

A pesar de estas condiciones, desde la Cámara de la Cereza de Mendoza estiman un volumen de producción similar al de la temporada anterior.

El 70% al 80% de las cerezas mendocinas se comercializa en Argentina

En el país, el cultivo de cerezas ocupa aproximadamente 2.200 hectáreas, y Mendoza lidera la producción nacional, según la información suministrada.

La provincia cuenta con unas 700 hectáreas destinadas a cerezos, de las cuales alrededor de 600 corresponden a productores nucleados en la Cámara de la Cereza de Mendoza.

La entidad representa al 85% de los productores provinciales.

Entre el 70% y el 80% de la producción mendocina se comercializa en el mercado interno, mientras que el resto encuentra oportunidades en destinos internacionales.

Entre los principales mercados externos mencionados se encuentran Europa, el sudeste asiático, China, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.

La posibilidad de acceder a los mercados durante las primeras semanas de noviembre constituye una de las características destacadas de la producción mendocina.

Granizo, heladas y viento zonda complicaron la temporada 2026

Facundo Quirós, gerente de la Cámara de la Cereza de Mendoza, señaló que el inicio de la cosecha se presenta con desafíos derivados de las condiciones meteorológicas.

“El desafío estacional de una cosecha temprana para esta temporada 2026 será comenzar en la primera semana de noviembre, lo que representa un retraso de aproximadamente dos semanas respecto a la temporada anterior”, explicó.

El dirigente también hizo referencia a los fenómenos climáticos registrados durante el ciclo productivo.

“Este año hemos sufrido una serie de contingencias, viento zonda, granizo, heladas y lluvias que han superado los niveles máximos registrados en temporadas anteriores, debido a los efectos del Súper Niño”, afirmó.

Según Quirós, las consecuencias fueron diferentes entre establecimientos, dependiendo de las posibilidades de implementar medidas de protección.

Los productores que no pudieron realizar una defensa activa de sus cultivos registraron pérdidas mayores, mientras que aquellos que accedieron a un paquete tecnológico adecuado esperan obtener mayor carga y mejor calidad.

No obstante, el representante de la Cámara indicó que se estima un volumen de producción similar al registrado durante 2025.


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El INTA Mendoza estudia 50 variedades de cerezas

Para acompañar el desarrollo productivo, el INTA Mendoza mantiene una colección de 50 variedades de cerezas procedentes de Canadá, Francia, Estados Unidos y Japón.

Entre los cultivares que muestran adaptación a las condiciones agroclimáticas locales se destacan:

  • Brooks
  • Bing
  • Lapins
  • Sweet Heart
  • Royal Dawn
  • Symphony
  • Santina

El trabajo de investigación busca identificar características de calidad y adaptación que permitan orientar las decisiones de los productores.

La evaluación varietal también contempla las preferencias de los consumidores, un aspecto especialmente importante para una provincia que destina la mayor parte de su producción al mercado argentino.

INTA Puertas Abiertas 2026: degustaciones de cerezas el 6 y 7 de noviembre

Durante INTA Puertas Abiertas 2026, previsto para el 6 y 7 de noviembre, se realizarán dos degustaciones destinadas a conocer las preferencias del público.

La actividad repetirá las mismas variedades evaluadas durante 2025, con el objetivo de comparar los resultados entre temporadas.

El propósito es determinar cómo las condiciones climáticas de cada año influyen sobre los parámetros de calidad y la aceptación de las diferentes variedades de cerezas.

Javier Chaar, investigador del INTA Mendoza, explicó que las degustaciones estarán orientadas a consumidores sin formación especializada.

“Realizaremos un panel de consumidores no expertos, porque el objetivo es ver cuáles son las variedades preferidas. Queremos tener esa información disponible para quienes producen principalmente para el mercado interno”, señaló.

El investigador destacó que las experiencias realizadas durante la edición anterior permitieron identificar diferencias entre las preferencias del público.

“Los resultados permitieron distinguir detalladamente las variedades preferidas, generando así información de interés para pequeños productores de cereza con destino a mercados de cercanía”, indicó.

Bing, Lapins y Brooks: tres variedades bajo evaluación productiva

Además de las degustaciones, el INTA desarrolla ensayos destinados a analizar el comportamiento productivo de distintas variedades.

Uno de los estudios se concentra en Bing, Lapins y Brooks, tres cultivares de importancia comercial para el oasis Norte de Mendoza.

Las investigaciones evalúan los rendimientos y su relación con la calidad de los frutos.

Estos resultados pueden aportar información para orientar las decisiones sobre selección varietal y manejo productivo en los establecimientos cereceros.

Cómo evitar daños en las cerezas durante la cosecha y el empaque

La conservación de la calidad constituye otro de los principales ejes de investigación del INTA Mendoza.

El Laboratorio de AgroAlimentos de la Estación Experimental Agropecuaria Mendoza estudia los procesos de cosecha, preenfriamiento, empaque y conservación frigorífica.

Uno de los problemas identificados es el daño mecánico que puede producirse durante la manipulación de la fruta.

María Isabel Quiroga Martín, investigadora del INTA Mendoza, advirtió que los daños mecánicos no se reparan una vez producidos, por lo que deben prevenirse durante toda la cadena.

“Proteger la calidad del fruto no es tarea de un solo eslabón; requiere el compromiso del cosechador en la finca, del operador en el galpón de empaque y de la logística en el transporte”, explicó.

La especialista destacó que el cuidado de estos procesos resulta determinante para mantener el valor comercial de la producción.

Pitting, bruising y microfisuras: los daños que afectan el valor comercial

Entre las principales alteraciones mecánicas observadas en las cerezas se encuentran:

  • Pitting: pequeñas depresiones o hundimientos en la piel del fruto.
  • Bruising: machucones provocados por golpes durante la manipulación.
  • Microfisuras: pequeñas lesiones que pueden afectar la integridad y calidad de la fruta.

Estas alteraciones pueden aparecer durante la cosecha, el empaque o el transporte.

El problema es especialmente relevante porque la cereza es un fruto de alto valor comercial, cuya apariencia y firmeza influyen sobre su aceptación en el mercado.

Quiroga Martín explicó que algunos golpes pueden pasar inadvertidos inicialmente y manifestarse después de un período de conservación.

“Un impacto leve durante la cosecha o el embalaje puede parecer insignificante hoy, pero al abrir un contenedor en destino 30 días después, se traduce en fruta blanda y con pequeños hundimientos oscuros que representan una de las principales causas de depreciación comercial”, advirtió.

El INTA identificó qué temperaturas y alturas de caída aumentan los daños

Para analizar las causas de las lesiones, el equipo de investigación evaluó tres factores:

La temperatura de la pulpa al momento del impacto, la altura de caída y el material de la superficie de contacto.

Los resultados mostraron diferencias importantes según las condiciones de manipulación.

Las cerezas conservadas a 0 °C presentan mayor firmeza, pero también resultan más frágiles frente a los golpes.

En cambio, cuando la temperatura de la pulpa alcanza entre 22 y 24 °C, los frutos son más blandos y susceptibles a sufrir machucones, especialmente si caen desde alturas elevadas.

El estudio también identificó combinaciones de condiciones que incrementan los daños mecánicos.

La fruta conservada a 0 °C, al impactar sobre superficies de caucho desde una altura de 30 centímetros, presentó los mayores niveles de lesiones entre las condiciones descriptas.

Estos resultados muestran que mantener una baja temperatura no resulta suficiente para evitar daños si las condiciones de manipulación no son adecuadas.

Recomiendan limitar las caídas a 10 centímetros y utilizar materiales amortiguadores

A partir de las investigaciones, el equipo del INTA identificó prácticas que permiten disminuir los daños durante el empaque.

La incorporación de materiales de amortiguación, como poliéster o goma eva, y la reducción de las alturas de caída a un máximo de 10 centímetros permitieron disminuir las lesiones a niveles mínimos en los ensayos realizados.

Estas recomendaciones aportan información técnica para revisar los puntos de transferencia y contacto de la fruta durante el procesamiento.

El objetivo es reducir los impactos que pueden comprometer la firmeza, la apariencia y el valor comercial de las cerezas.

La prevención debe comenzar durante la cosecha y continuar en el preenfriamiento, el empaque, el almacenamiento frigorífico y el transporte.

Cosecha de cerezas 2026: Mendoza busca sostener la calidad después de una temporada difícil

La nueva temporada de cerezas de Mendoza comienza con desafíos relacionados con las contingencias climáticas y la necesidad de conservar la calidad de los frutos.

El inicio temprano de la cosecha, la importancia del mercado interno y las exigencias de los destinos internacionales convierten a la selección varietal y al manejo de poscosecha en aspectos centrales del negocio.

En este contexto, el INTA Mendoza continúa desarrollando investigaciones sobre variedades, preferencias de consumo y prevención de daños mecánicos.

Los resultados serán parte de las actividades de INTA Puertas Abiertas 2026, donde los productores y consumidores podrán conocer avances relacionados con la calidad de la fruta.

La combinación de tecnologías de protección durante el ciclo productivo y mejores prácticas de cosecha y empaque será clave para preservar el valor comercial de las cerezas mendocinas, especialmente después de una temporada marcada por heladas, granizo, viento zonda y lluvias.

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