Yerba mate: el INTA alerta por el mal de la tela y explica cómo detectar la enfermedad antes de que avance

Rama de yerba mate con hojas secas y filamentos blanquecinos que ilustran los síntomas del mal de la tela, enfermedad que afecta a los yerbales.
El INTA Montecarlo advirtió que octubre y noviembre son meses clave para detectar el mal de la tela en los yerbales, una enfermedad causada por el hongo Ceratobasidium niltonsouzanum que puede provocar el secado de hojas y ramas e incluso la muerte de las plantas en casos severos. Las lluvias abundantes, la elevada humedad y el avance de la brotación primaveral generan condiciones favorables para su desarrollo. Los especialistas recomiendan intensificar los monitoreos, revisar el interior de las copas y realizar podas sanitarias ante los primeros síntomas.

Yerba mate: por qué octubre y noviembre son meses críticos para el mal de la tela

Con la llegada de la primavera y el inicio de un nuevo período de brotación, los yerbales atraviesan una etapa especialmente importante para la detección temprana del mal de la tela.

La enfermedad, provocada por el hongo Ceratobasidium niltonsouzanum, puede afectar hojas y ramas y, cuando alcanza niveles severos, comprometer la supervivencia de las plantas.

Delia Dummel, especialista de la Estación Experimental Agropecuaria Montecarlo del INTA, explicó que las condiciones meteorológicas actuales favorecen el desarrollo del patógeno.

“Las condiciones ambientales que estamos teniendo son favorables para que el hongo se desarrolle, particularmente cuando combinamos alta humedad ambiente y la temperatura adecuada”, señaló la investigadora.

La combinación de precipitaciones, elevada humedad y disponibilidad de nuevos tejidos vegetales aumenta la importancia del seguimiento sanitario durante esta etapa del año.

Cómo se propaga el hongo entre las plantas de yerba mate

Según explicó el INTA, el principal mecanismo de diseminación de la enfermedad es el contacto directo entre plantas.

Con el avance de la brotación, aumenta la presencia de tejidos verdes susceptibles, lo que facilita que el micelio del hongo se extienda por las ramas de un mismo ejemplar y alcance plantas vecinas.

La especialista indicó que, cuando las temperaturas se aproximan a los 25 °C y existe elevada humedad ambiental, también pueden generarse esporas que favorecen la dispersión del patógeno mediante el viento.

Las condiciones meteorológicas tienen, por lo tanto, un papel importante en la evolución de la enfermedad.

“Este año, las abundantes precipitaciones y la persistencia de días nublados podrían influir en la brotación y el crecimiento de los yerbales. Al mismo tiempo, las condiciones de humedad podrían favorecer el desarrollo del hongo, por lo que será importante intensificar los monitoreos para detectar la enfermedad en forma temprana”, advirtió Dummel.


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Los primeros síntomas pueden estar ocultos dentro de la copa

Uno de los principales desafíos para detectar el mal de la tela es que las plantas afectadas pueden presentar un aspecto aparentemente saludable cuando se observan desde el exterior.

Sin embargo, la enfermedad puede avanzar en el interior de la copa, donde suele existir una mayor retención de humedad.

Por este motivo, el INTA recomienda recorrer periódicamente los lotes y prestar especial atención a aquellos que registraron antecedentes de la enfermedad en campañas anteriores.

La inspección debe concentrarse tanto en las hojas como en los sectores leñosos, buscando los signos característicos de la presencia del hongo.

Qué síntomas permiten reconocer el mal de la tela

Entre las principales señales de alerta identificadas por los especialistas se encuentran:

  • Secado prematuro de hojas y ramas, que puede ser una de las primeras manifestaciones visibles.

  • Micelio blanquecino en el envés de las hojas y sobre los sectores leñosos de las plantas afectadas.

  • Necrosis y oscurecimiento del tejido foliar a medida que progresa la enfermedad.

  • Hojas secas que permanecen colgando, sostenidas por filamentos similares a hilos o telas.

“Como primera señal de alerta se observa el secado prematuro de ramas u hojas. En estos casos, se sugiere examinar el envés de las hojas y los sectores leñosos en busca del micelio blanquecino característico del hongo activo”, describió Dummel.

La especialista agregó que, con el avance del cuadro, el tejido foliar puede necrosarse y oscurecerse, mientras las hojas secas permanecen adheridas mediante los filamentos producidos por el hongo.

Poda sanitaria: cómo intervenir cuando aparecen síntomas

Ante la detección de plantas afectadas, el INTA recomienda realizar una poda sanitaria para retirar las ramas comprometidas.

El procedimiento consiste en efectuar cortes limpios entre 10 y 15 centímetros por debajo de la zona donde se observan los síntomas.

El material vegetal eliminado debe retirarse del lote, con el objetivo de reducir la posibilidad de propagación de la enfermedad.

La intervención temprana constituye una de las medidas recomendadas para evitar que el problema continúe extendiéndose dentro de las plantas y hacia ejemplares vecinos.

Cómo evitar que la enfermedad se propague durante las labores

Además de la poda sanitaria, el INTA recomienda implementar medidas específicas durante las tareas habituales de manejo y cosecha.

Una de las indicaciones consiste en evitar el laboreo del suelo en los sectores comprometidos.

También se aconseja organizar la cosecha para que las parcelas afectadas sean recolectadas al final de la jornada.

Esta práctica busca minimizar el riesgo de trasladar material contaminado desde áreas enfermas hacia sectores sanos del establecimiento.

Otra medida importante es la desinfección de las herramientas utilizadas durante las tareas de poda y manejo.

De acuerdo con las recomendaciones difundidas por el INTA, las tijeras y los serruchos deben higienizarse mediante alguno de los siguientes productos:

  • Hipoclorito al 10 %.

  • Alcohol al 70 %.

  • Amonio cuaternario.

La higiene de los elementos de trabajo forma parte de las medidas preventivas destinadas a disminuir la diseminación del patógeno dentro de los yerbales.

Control químico: utilizar solamente productos autorizados por el SENASA

Respecto del manejo químico, el INTA señaló que, cuando resulte necesario recurrir a este tipo de intervención, deben emplearse exclusivamente productos autorizados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).

Las aplicaciones deben realizarse respetando las indicaciones correspondientes y utilizando los elementos de protección personal establecidos.

La recomendación forma parte de una estrategia de manejo que prioriza el reconocimiento temprano de la enfermedad y la aplicación de medidas sanitarias adecuadas.

El INTA publicó una cartilla para reconocer y manejar el mal de la tela

Con el objetivo de facilitar la identificación de los síntomas y orientar las acciones preventivas, el INTA elaboró la publicación “Mal de la Tela en Yerba Mate. Reconocimiento y manejo”.

El material reúne información sobre la sintomatología de la enfermedad y las principales estrategias recomendadas para su manejo.

El organismo destacó que el monitoreo de los lotes resulta especialmente importante durante los períodos de elevada humedad, cuando las condiciones favorecen el desarrollo del hongo.

La revisión del interior de las copas, la detección temprana de ramas afectadas y la aplicación de medidas sanitarias son herramientas fundamentales para reducir el riesgo de propagación del mal de la tela en los yerbales.

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