Una elección sin costo extra permite producir hasta 10% más de forraje

La elección de cultivares adaptados a los suelos vertisoles de Entre Ríos puede incrementar entre un 5% y un 10% la producción de forraje sin aumentar el costo de implantación, según estudios que el INTA Concepción del Uruguay desarrolla desde hace más de dos décadas para mejorar la eficiencia de los sistemas ganaderos provinciales.

La ganadería entrerriana enfrenta una limitante particular en buena parte de su territorio: la presencia de suelos vertisoles, caracterizados por su elevado contenido de arcillas expandibles y condiciones físicas que pueden restringir el crecimiento y la persistencia de las pasturas.

Frente a este escenario, especialistas del INTA Concepción del Uruguay trabajan en la evaluación de materiales genéticos capaces de responder mejor a las condiciones ambientales de la provincia.

Alejo Re, profesional de esa unidad del INTA, explicó que el potencial productivo puede mejorar considerablemente cuando la elección del cultivar se ajusta al ambiente.

Según los resultados obtenidos, los cultivares mejor adaptados pueden generar entre un 5% y un 10% más de forraje respecto del promedio, una diferencia que puede trasladarse directamente a la disponibilidad de alimento para los rodeos.


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Una tecnología que no aumenta el costo de la semilla

Uno de los puntos destacados por los especialistas es que la decisión puede aplicarse sin incrementar la inversión del productor, debido a que materiales con diferente comportamiento productivo suelen comercializarse a valores similares.

De esta manera, elegir la genética apropiada se convierte en una herramienta de manejo con potencial para elevar la productividad sin incorporar necesariamente nuevos insumos.

En Entre Ríos se utilizan habitualmente especies como alfalfa, tréboles, lotus, festuca, raigrás y cebadilla, aunque desde el INTA remarcan que seleccionar solamente la especie no resulta suficiente para alcanzar los mejores resultados.

“En estos ambientes no alcanza solo con elegir la especie, sino que es fundamental definir qué cultivar utilizar y cómo manejarlo”, explicó Re.

El especialista señaló que, en ambientes complejos como los vertisoles, ajustar la elección de los cultivares puede representar una decisión relativamente sencilla, aunque con un impacto considerable sobre la producción final.

Alfalfa, raigrás y festuca bajo evaluación

El INTA analiza actualmente el comportamiento de distintos cultivares de alfalfa, raigrás anual y festuca en condiciones productivas locales.

Los ensayos forman parte de redes nacionales de evaluación que abarcan más de diez localidades, lo que permite comparar materiales genéticos bajo diferentes ambientes y generar información específica para cada región productiva.

Estas pruebas buscan identificar aquellos cultivares que presentan mayor adaptación, estabilidad y capacidad de producción frente a las características propias de los suelos entrerrianos.

La información obtenida permite posteriormente orientar las decisiones de implantación de pasturas y verdeos dentro de los establecimientos ganaderos.

Sistemas pastoriles que alcanzan 450 kilos de carne por hectárea

El trabajo no se limita a parcelas experimentales. El INTA también desarrolla módulos demostrativos en establecimientos y sistemas reales de producción, donde combina diferentes especies, cultivares, fechas de siembra, mezclas forrajeras y estrategias de manejo.

Desde hace más de 15 años, los técnicos realizan evaluaciones en planteos de recría y engorde bovino basados exclusivamente en recursos pastoriles, con esquemas que incluyen pasturas perennes, verdeos de invierno y verdeos de verano.

De acuerdo con los resultados registrados, estos sistemas lograron producciones cercanas a los 450 kilos de carne por hectárea por año exclusivamente a pasto.

La diversificación de los recursos forrajeros también permite reducir el impacto de las variaciones climáticas entre campañas.

Re señaló que las precipitaciones generan diferencias productivas entre años, aunque la combinación de distintas alternativas forrajeras y un manejo adecuado mejora la capacidad de respuesta de los sistemas frente a períodos desfavorables.

Más información para mejorar la ganadería entrerriana

Además de los trabajos experimentales, el INTA Concepción del Uruguay organiza jornadas técnicas, recorridas a campo y encuentros con productores para trasladar los resultados obtenidos a los establecimientos ganaderos.

El objetivo es que las decisiones sobre genética, implantación y manejo de pasturas se basen cada vez más en información generada bajo las propias condiciones productivas de Entre Ríos.

“El objetivo es acercar tecnologías validadas que permitan mejorar la eficiencia y sostenibilidad de los sistemas ganaderos entrerrianos”, concluyó Re.

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