Las lluvias registradas durante los últimos días frenaron el avance de las sembradoras en el centro norte de Santa Fe, pero las condiciones de humedad continúan siendo favorables para el cultivo. La implantación alcanzó el 55% de la superficie proyectada y los primeros lotes exhiben una emergencia uniforme y prometedora.
La campaña de cosecha fina 2026 avanza con perspectivas alentadoras en el centro norte de Santa Fe. Según el último informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) que difunde la Bolsa de Comercio de Santa Fe, la siembra de trigo alcanzó aproximadamente el 55% de la superficie estimada, aunque las lluvias registradas durante el fin de semana provocaron una interrupción temporal de las labores.
Hasta antes de las precipitaciones, la implantación se desarrollaba a ritmo constante por tercera semana consecutiva, favorecida por una excelente disponibilidad de agua útil tanto en la cama de siembra como en los perfiles del suelo.
Las condiciones de humedad acumuladas durante el otoño permitieron que los primeros lotes implantados presenten una germinación de buena a excelente, con nacimientos homogéneos y un adecuado desarrollo inicial del cultivo.
Las lluvias frenaron las sembradoras
Entre el sábado 6 y el domingo 7 de junio se registraron precipitaciones de variada intensidad y distribución en gran parte del territorio santafesino. Si bien los aportes hídricos resultan beneficiosos para el cultivo, las condiciones de piso obligaron a detener las tareas de implantación.
El informe señala que la continuidad de la siembra dependerá de la evolución climática de los próximos días y de la recuperación de los lotes que aún presentan elevados niveles de humedad.
Menor intención de siembra, pero con posibilidades de ajuste
Para la campaña 2026 se estima inicialmente una superficie de 450.000 hectáreas de trigo, lo que representa una caída del 10% respecto de las 500.000 hectáreas implantadas en el ciclo anterior.
La reducción proyectada se concentra principalmente en el norte del área de estudio, donde las abundantes lluvias, los excesos hídricos y las dificultades operativas complican la preparación de los lotes en fechas óptimas.
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No obstante, los técnicos advierten que esta estimación podría modificarse. La favorable disponibilidad de agua, junto con los cambios en los escenarios productivos y económicos, podrían impulsar nuevas decisiones de los productores y derivar en un incremento del área finalmente sembrada.
Los suelos mantienen una recuperación progresiva
Uno de los aspectos más destacados del relevamiento es la evolución de la humedad edáfica en el centro norte santafesino.
Los técnicos observaron una mejora sostenida en los lotes ubicados en posiciones medias y medias bajas del relieve gracias al avance gradual de los procesos de infiltración. Sin embargo, los sectores bajos continúan afectados por encharcamientos y anegamientos generados por las abundantes lluvias acumuladas entre abril, mayo y los primeros días de junio.
Esta situación sigue condicionando tanto la finalización de la cosecha gruesa 2025/26 como la planificación definitiva de la campaña fina.
Un arranque con buenas perspectivas
Pese a las interrupciones provocadas por las lluvias, el trigo inicia la campaña 2026 con uno de sus principales requisitos cubiertos: humedad suficiente para garantizar una correcta implantación.
Con más de la mitad de la superficie prevista ya sembrada y lotes que muestran una emergencia uniforme, el cereal transita un comienzo auspicioso en el centro norte santafesino. Ahora, la atención de productores y técnicos se concentra en la evolución del clima y en la posibilidad de recuperar el ritmo de siembra para consolidar el potencial productivo de la nueva campaña.












































