Un informe del Ieral muestra que los márgenes actuales están entre US$140 y US$190 por hectárea por debajo del promedio histórico. El Estado captura hasta el 76% del excedente en zonas extrapampeanas. Coninagro pide bajar retenciones en trigo.
El campo argentino vive una paradoja difícil de explicar hacia afuera: produce más que nunca, con una cosecha de maíz y soja que superará los 110 millones de toneladas, pero los márgenes del negocio están por debajo del promedio de los últimos ocho años. Un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea pone números concretos a esa brecha y explica por qué más volumen no se traduce en mejor resultado económico para el productor.
Los números del deterioro
El análisis abarca la evolución de la rentabilidad agrícola entre enero de 2018 y marzo de 2026, tomando como referencia un establecimiento tipo de 500 hectáreas con rotación 50% soja y 50% maíz. El diagnóstico es claro: los márgenes actuales se ubican entre US$140 y US$190 por hectárea por debajo del promedio del período analizado.
El deterioro se aceleró en los últimos meses: entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, los ingresos cayeron un 2% en dólares reales mientras que los costos subieron entre el 6% y el 8%. El cultivo más afectado es el maíz, cuyo principal fertilizante —la urea— registró fuertes aumentos de precio, en parte por el conflicto en Medio Oriente.
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Campo propio vs. arrendado: una brecha que se amplía
Las diferencias son marcadas según el esquema productivo. Para marzo de 2026, en campo propio los márgenes netos llegan a US$402 por hectárea en la zona núcleo y a alrededor de US$81 en regiones extrapampeanas. En los campos arrendados, el panorama cambia radicalmente: los márgenes caen a US$26 por hectárea en la zona núcleo y pasan a ser negativos, con -US$78 por hectárea, en las regiones extrapampeanas.
Si además se suma el costo financiero —para quienes cubren insumos con crédito—, los márgenes se reducen entre US$44 y US$69 por hectárea adicionales. En ese escenario, incluso los arrendatarios de la zona núcleo entrarían en terreno negativo. Solo los productores propietarios mantendrían márgenes positivos en ambas zonas.
El Estado captura hasta el 76% del excedente
El informe también cuantifica la carga tributaria sobre la renta agrícola. En promedio durante los últimos 12 meses, el Estado capturó el 55% del excedente económico en la zona núcleo y el 76% en regiones extrapampeanas. Esa cifra incluye derechos de exportación, ganancias, débitos y créditos bancarios y tributos provinciales.
Según el Ieral, son precisamente los derechos de exportación los que explican en mayor medida por qué la carga puede resultar más pesada cuando la situación del productor ya es difícil: su peso no se ajusta al resultado real del negocio sino al valor de lo exportado.
Coninagro: bajar retenciones en trigo como alivio urgente
En paralelo al diagnóstico del Ieral, Coninagro planteó una propuesta concreta para la próxima campaña de trigo: reducir o eliminar los derechos de exportación, actualmente en el 7,5%, como forma de compensar la suba de costos. Según la entidad, producir trigo implica hoy un costo adicional de US$110 por hectárea frente a campañas anteriores. La eliminación de las retenciones generaría un beneficio directo de US$72 por hectárea, cubriendo cerca del 65% de ese aumento.
El costo fiscal de la medida sería de aproximadamente US$232 millones, considerando exportaciones proyectadas de 12,9 millones de toneladas con impacto a partir de diciembre de 2026. Para Coninagro, no se trata de un gasto sino de una inversión necesaria para sostener la intención de siembra en un contexto de volatilidad internacional.







































