Con el 89,9% del área recolectada, el avance sigue por debajo del promedio histórico. El Sudeste bonaerense lidera las labores en medio de rindes muy variables.
La cosecha de girasol entra en su tramo final en Argentina, aunque vuelve a enfrentar demoras por las lluvias recientes que afectan el ritmo de las labores en gran parte del área agrícola.

Tras un progreso intersemanal de 6,4 puntos porcentuales, la recolección cubre el 89,9 % del área apta a nivel nacional. Sin embargo, este avance aún refleja un retraso de 5,2 puntos porcentuales en comparación con el promedio de las últimas cinco campañas, evidenciando el impacto del clima sobre la dinámica de la cosecha.

Durante la última semana, las labores se concentraron principalmente en el Sudeste de Buenos Aires, la región menos afectada por el temporal. Allí se registró un importante avance de 20 puntos porcentuales, permitiendo sostener el progreso general pese a las dificultades en otras zonas productivas.
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En cuanto a los rendimientos, el promedio nacional se mantiene en 23,6 quintales por hectárea. No obstante, se observa una marcada variabilidad intrazona, especialmente en el sur de Buenos Aires y La Pampa, donde los rindes oscilan entre los 10 y los 35 qq/Ha. Esta heterogeneidad responde a las diferencias en condiciones hídricas y al impacto desigual de los eventos climáticos recientes.
A pesar de las demoras en la cosecha y la dispersión en los resultados productivos, el escenario general no presenta cambios significativos en términos de volumen. En este contexto, se sostiene la proyección de producción nacional en 6,4 millones de toneladas.
Con gran parte del área ya recolectada, el tramo final de la campaña estará condicionado por la estabilidad climática, clave para completar las labores pendientes y evitar nuevas pérdidas de calidad o rendimiento.

Fuente: Bolsa Cereales de Buenos Aires











































