Las intensas precipitaciones en el centro-norte santafesino detuvieron por completo las tareas agrícolas y complican la recolección de soja, maíz y algodón.
Un nuevo frente climático golpeó de lleno al centro-norte de Santa Fe y generó un freno total en las actividades agrícolas. Según el último informe del sistema de estimaciones agrícolas difundido por la Bolsa de Comercio de Santa Fe, las intensas y persistentes lluvias registradas entre el 1° y el 7 de abril dejaron acumulados que, en algunos casos, superaron los 200 milímetros.
El impacto fue inmediato: cosechas paralizadas, imposibilidad de ingresar a los lotes y altos niveles de humedad que complicaron tanto los cultivos como las labores técnicas.
Las precipitaciones se distribuyeron de manera desigual en la región. Los mayores registros —por encima de los 200 mm— se dieron en departamentos como San Justo, San Javier y San Martín. En tanto, en zonas como General Obligado, Castellanos y Las Colonias, los acumulados oscilaron entre 170 y 200 mm, mientras que en el norte provincial los valores fueron menores, aunque igualmente condicionantes.
El escenario climático, con elevada humedad ambiente, escasa amplitud térmica y vientos suaves, derivó en una paralización total de las tareas agrícolas. Las más afectadas fueron las actividades de cosecha, junto con aplicaciones de insumos y monitoreos de cultivos.
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Cosechas frenadas y demoras generalizadas
En maíz temprano, la cosecha quedó completamente detenida, tras haber alcanzado un avance del 75%. La falta de piso y la elevada humedad del grano impidieron continuar con las labores.
La soja temprana también sufrió un impacto directo. En áreas clave como el centro y oeste de los departamentos San Martín y Castellanos, la recolección fue totalmente suspendida.
En el caso del algodón, la cosecha avanzó apenas un 15% antes de volver a interrumpirse. Los rindes se ubicaron entre 1.800 y 2.000 kg/ha, considerados aceptables, aunque condicionados por la humedad y problemas sanitarios como el ataque del picudo algodonero. En muchos casos, el alto costo de control llevó al abandono de lotes de baja productividad.
Sorgo y arroz, bajo presión climática
El sorgo granífero, con una superficie total de 120.000 hectáreas, también vio frenada su cosecha en el centro del área, con rindes que promedian entre 40 y 55 quintales por hectárea.
Por su parte, el arroz logró avanzar apenas unos días antes de volver a detenerse. En San Javier, los rindes promediaron los 6.000 kg/ha, mientras que en Garay alcanzaron los 6.900 kg/ha, en un contexto de reiteradas interrupciones por lluvias.
Soja y maíz tardíos, con mejor perspectiva
A diferencia de los cultivos en cosecha, la soja tardía mostró una evolución favorable en general, con buena implantación y desarrollo. Sin embargo, en zonas del norte y suelos de menor calidad, se observaron cuadros de estrés hídrico y térmico.
El maíz tardío, en tanto, logró consolidar una superficie de 89.000 hectáreas, con un crecimiento interanual significativo. Su desarrollo fue beneficiado por las lluvias recientes, que aportaron humedad en etapas clave.
Un escenario que suma incertidumbre
El exceso hídrico vuelve a poner en jaque al ritmo de la cosecha en una etapa crítica de la campaña. La imposibilidad de avanzar en los lotes no solo retrasa las tareas, sino que también eleva el riesgo de pérdidas productivas y de calidad.
Con pronósticos aún variables, el foco del sector está puesto en una mejora de las condiciones climáticas que permita retomar el ritmo de trabajo y evitar mayores complicaciones en los cultivos.












































