Cultivos de verano frente a «La Niña»

En un año que no regala nada, en el que cada milímetro cuenta y la planificación agronómica nos desafía a enfrentar un período de lluvias escazas con decisiones que disminuyan al máximo la pérdida de producción a cosecha, los presupuestos fueron rediseñados sobre la marcha, así como modificado el destino de muchos lotes. Veamos dos de los cultivos que se presentaron como alternativas productivas de verano, ante la amenaza climática de “La Niña” y su potencial mercado en el mediano plazo.

Mientras los pronósticos a diez días muestran lluvias que no superan los 30 mm para la mayoría de las localidades en zona núcleo, y muy pocas del centro-sur del país alcanzan los 50 mm, los pronósticos trimestrales ratifican 50% de probabilidades de lluvias por debajo de lo normal y temperaturas por encima de lo normal para el centro y norte del país, durante noviembre, diciembre y enero.

El panorama es algo desalentador y hay quienes decidieron modificar fechas y cultivos a sembrar; entre ellos, el sorgo y el girasol pasaron a ser alternativas a evaluar para algunas localidades del centro-sur de Santa Fe, donde el maíz resulta más riesgoso para lograr un resultado final positivo.

Considerando un impacto del evento “La Niña” durante el trimestre noviembre-diciembre-enero, escapar de situaciones frágiles para esos meses es el objetivo de los planteos agronómicos y así, el retraso de fechas de siembra para evitar condiciones desfavorables durante la floración, es una de las alternativas de manejo para evitar fuertes recortes productivos, o un fracaso total, dependiendo del ambiente.

Por otro lado, el manejo de cultivos a sembrar es otra herramienta agronómica que se ha gestionado este año con tantas limitaciones, una de ellas fue suprimir el doble cultivo trigo/soja y buscar la siembra de maíz temprano, en lotes de alto potencial y con recarga del perfil de suelo con lluvias. Otra alternativa, ante perfiles secos, es el retraso de fecha de siembra de maíz avanzando hacia el tardío, lo que se observa con el lento avance de siembra, que lleva un retraso del 12% respecto al año pasado a igual fecha.

Sin embargo, la siembra de girasol, un cultivo que ha perdido mucha superficie los últimos años, avanza con un adelanto del 9% respecto al año pasado. Por último, la siembra de sorgo es otra de las alternativas consideradas ante problemas de humedad en el suelo, dado que se siembra dentro de una ventana de siembra tardía, de noviembre a febrero, y sus requerimientos hídricos son inferiores a los de maíz y tiene mayor rusticidad ante ambientes limitante, con menor requerimiento de inversión de implantación. Por esto, se estima que habrá un aumento en la superficie de siembra de 100 mil hectáreas, mientras la superficie de soja, maíz y girasol se reducirían en 200 mil hectáreas cada cultivo.

En el siguiente gráfico se observa la evolución de superficie de siembra de los cuatro principales cultivos de verano en nuestro país, y vemos cómo se ha avanzado en las últimas 13 campañas, desde mínimos de 23,4 millones de hectáreas a máximos de 26,8 millones, con una proyección de siembra de 25,8 millones de hectáreas para la presente 20/21, en la que se observa el recorte de área de soja, maíz y girasol y el aumento en sorgo, lo que resulta en un balance de -500 mil hectáreas de siembra para la 20/21 versus la 19/20.

Este recorte de área se traducirá en menor volumen de cosecha, además del recorte de rendimientos potenciales, considerados en las estimaciones de cosecha 20/21.

En el siguiente gráfico podemos ver las proyecciones 20/21 para estos cuatro cultivos, que suman casi 97 millones de toneladas, -8,6 millones de toneladas por debajo de la cosecha de verano 19/20.

Si consideramos que Argentina provee el 15% de soja y el 4% de maíz que se produce en el mundo y el 3,5% de soja y 18% de maíz a la exportación mundial, tenemos que Argentina tiene un protagonismo a considerar en estos dos granos, pero no el papel principal en el mundo ni en Sudamérica. En este último el primer puesto es para Brasil, con el 50% del volumen de exportación de soja y 21% de exportación de maíz.

El panorama de precios para estos cuatro cultivos sigue en suba en el corto plazo pero la duración de las subas podría no seguir para soja y maíz, en caso que Brasil logre aportar el volumen esperado de cosecha 20/21, y las subas de sorgo y girasol acompañaran, parcialmente, la tendencia de precios de maíz y soja respectivamente. Si vemos la evolución de las cotizaciones de este año, tenemos a la soja con mínimos de U$S 200 y máximos de 340/TN en las últimas semanas, mientras el maíz se ha sostenido entre U$S 115 y 200/TN, el sorgo ha fluctuado entre U$S 125 y 155/TN, para hoy cotizar a un equivalente de U$S 200/TN, pero sin mercado y la mayor parte del año sin cotización, por último el girasol cotizó entre U$S 230 y 250/TN, muy pocas veces en la pizarra de Rosario, y principalmente cotizando en Quequen, a 740 kms de Rosario, donde alcanzó precios de hasta U$S 300/TN las últimas semanas.

Conclusiones: Los volúmenes de cosecha no son prometedores, y los precios futuros no solo dependerán de nuestra producción, sino también del caudal global de granos, lo que no garantiza un sostén de precios altos en el mediano plazo, y requiere de contemplar lo ocurrido este año y tomarlo como referencia para establecer coberturas flexibles a la suba, que protejan pisos de precios, como las opciones PUT para soja y maíz, y considerar contratos futuros con entrega para sorgo y girasol, sobre un porcentaje prudente de la mercadería a cosechar, evitando comprometer más mercadería de la que el riesgo climático nos permite.

La 20/21 viene con desafíos que obligan a adquirir habilidad en la gestión agronómica y comercial, para lograr siembra y cosecha, con rendimientos y precios promedio que nos permitan continuar.

 

Fuente: INTA por Marianela Sabrina De Emilio

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