Al cuidado del oro verde

En la tercera edición del Seminario Internacional de Ganadería Familiar se compartieron metodologías de trabajo, indicadores económicos, experiencias de manejo y diseños de co-innovación para poner en valor los servicios ecosistémicos que aportan los ganaderos de la región.

El oro verde con el que se encontró Hernandarias cuando fue nombrado en el año 1601 gobernador del  Río de La Plata, está a resguardo de los ganaderos familiares. Son ellos quienes preservaron por generaciones la biodiversidad del Bioma Pampa. Argentina, Uruguay y la región brasilera de Río Grande Do Sul comparten una identidad común: la pampa gaucha. Entre los pastizales templados más extensos del planeta se encuentra el Bioma Pampa, una de las áreas de mayor riqueza de especies de gramíneas en el mundo, que es compartida por estos tres países del Cono sur. Sus  campos naturales proveen una amplia gama de bienes y servicios. La carne, la leche, la lana y el cuero suelen ser los productos más reconocidos. Pero además, proporcionan también una serie de servicios ambientales que han sido generalmente subvaluados.

Esa defensa de los servicios ecosistémicos que aportan los sistemas ganaderos familiares de estos tres países es lo que priorizan los investigadores y extensionistas que diseñaron este Seminario Internacional de Ganadería Familiar, que se llevó a cabo entre el 20 y 21 de marzo en la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata.

En su tercera edición, el encuentro fue co- oganizado por   la Universidad Nacional de La Plata (Argentina), la Universidad de la República (Uruguay) y la Universidade Federal Do Pampa (Brasil), junto a los organismos de I+D de los tres países: el INTA y el SENAF-SENASA(Argentina), el INIA (Uruguay), el IPA (Uruguay) y el EMBRAPA-Pecuaria Sul (Brasil).

«Resulta muy importante que el aporte de la ganadería familiar en el sistema agroalimentario argentino, sea puesto en valor en todas sus etapas«, destacó en la apertura del Seminario la directora del CIPAF-INTA, Andrea Maggio.«Hace un tiempo que el INTA, el SENASA y las Universidades venimos coordinando acciones y proyectos conjuntos para fortalecer desde diversos aspectos a los productores ganaderos en todas las regiones del país; compartimos espacios de capacitación con institutos de investigación, centros regionales y la coordinación de extensión de INTA, SENASA y Subsecretaría de Agricultura Familiar, y en algunos casos, con apoyo del IICA Argentina», sostuvo Maggio.

«Para el SENASA es estratégico abordar al sector ganadero familiar junto al INTA y las universidades, en diálogo con nuestros pares de Uruguay y Brasil«, advirtió la Coordinadora del SENAF, Lucía Espinoza. «Incluir los aspectos sanitarios y de inocuidad en la producción ganadera familiar como un eje para el desarrollo integral del sector, resulta clave«.

Antes de presentar la clase magistral a cargo de la experta de CONICET María Elena Nogueira, desde el CIPAF, Andrea  Maggio destacó el marco regional en el que se desarrolla este encuentro: «El seminario se enfoca al bioma pampa integrado por regiones de Argentina, Uruguay y Brasil, económicamente fuertes para el sistema agroalimentario regional. En este tipo de eventos, se aprovechan los conocimientos en la región sobre tecnologías y metodologías de trabajo con ese productor ganadero, para que aumente su productividad, disminuya costos, y ponga en valor las prácticas que hacen a la sustentabilidad ambiental en regiones donde la agriculturización se ha intensificado fuertemente en los últimos años.  Advirtió que, de acuerdo a la información de la Agenda Ganadera 2025 de la Secretaría de Agroindustria de la Nación, del total de los establecimientos ganaderos registrados en RENSPA, en la provincia de Buenos Aires, el 58% pueden considerarse familiar dado que corresponden a la categoría de 0 a 100 vacas. Ese valor asciende al 88% en el caso de Entre Ríos«. «Sumados, resultan casi 32.000 los establecimientos de cría vacuna. Estos valores son mucho más significativos si contemplamos porcinos u ovinos«.

INTENSIFICACIÓN ECOLÓGICA Y CO-INNOVACION

En la sección experiencias del seminario se presentó un trabajo conjunto que realizan investigadores del INTA EEA Paraná,  junto al INIA de Uruguay y colegas de la Universidad de La República. Ambos países comparten ganaderos con similitudes productivas. Familias que basan la producción de carne en el campo natural y constituyen un alto índice de la población rural de Uruguay (el 86% de los ganaderos son familiares) y de Entre Ríos (el 88% de los ganaderos tienen menos de 100 vacas por establecimiento). Tienen problemáticas comunes:  elevados niveles de carga animal, con sobrepastoreo y mala distribución espacial. Dificultades en la gestión que,  en interacción con la variación climática, contribuyen a explicar bajos niveles de consumo, balance de energía y de porcentaje y peso al destete de los terneros. Lo que se propusieron entonces fue desarrollar un sistema de soporte a las decisiones sobre gestión de la carga animal que permita acoplar economía y ambiente a escala de predio y paisaje. Consideran que es posible mejorar la gestión de la carga animal del campo natural de manera de acoplar el incremento del ingreso físico-económico y desempeño ambiental.

En la presentación explicaron cómo avanzan en intensificación ecológica en los sistemas ganaderos familiares de Argentina y Uruguay. La investigadora del INTA- EEA Paraná, Sonia Canavelli, compartió con los presentes los lineamientos metodológicos que llevan adelante con su par uruguayo para compatibilizar la producción y la conservación de los pastizales en 27 predios de Uruguay de la región de Basalto y Sierras del Este  y en  10 predios ganaderos de La Paz, Entre Ríos. Se trata de una plataforma de innovación. “Lo que hacemos es aplicar un modelo de sistemas complejos con datos de producción, aspectos ambientales y económicos. “Simulamos el funcionamiento del sistema para evaluar el impacto que tienen las decisiones en los resultados productivos. Una  articulación entre la academia, los institutos de I+D y los que permite  trabajar simultáneamente a diversas escalas con un activo diálogo entre la experimentación analítica, la simulación matemática y la co-innovación de sistemas ganaderos.

SERVICIOS SISTEMICOS DE LA GANADERIA FAMILIAR

Los académicos Claudio Marquez Ribeiro (Universidade Federal Do Pampa- Brasil) y Virginia Rosso (Facultad de Agronomía de la Universidad de la República- Uruguay) junto al investigador Raúl Perez (INTA) son los responsables del Seminario.

“Este tercer seminario que ya recorrió los tres países enriqueció y consolidó un grupo de trabajo que tiene ahora nuevos«, advirtió Virgina Rossi. “Pensamos que para conservar el bioma Pampa los extensionistas e investigadores tenemos un rol importante para trabajar con los productores. Sin la persistencia de los ganaderos familiares con sus prácticas extensivas cuidadosas el Bioma Pampa, no estaría resguardado. Verificamos que, por generaciones, las familias ganaderas que ocupan con sus rodeos estos territorios,  tienen un compromiso de vida que contribuye a preservar y conservar el bioma. Es un modo diferente de producir de carne. Y cumplen un rol  en la cadena de producción, sobre todo en la cría, de vital importancia por lo que merecen ser protegidos”.

En Uruguay, la ganadería es la principal actividad de las familias productoras. De 44 mil  establecimientos agropecuarios, 25 mil corresponden a la agricultura familiar y 20.000 de esos establecimientos de pequeña escala se dedican a la ganadería mixta (sobre todo bovinos y ovinos). “Un 90% de esos ganaderos no contrata mano de obra. Si protegemos el bioma en la superficie con sus pasturas naturales, que es nuestro oro verde y  a los actores sociales  que viven  en esos territorios, estamos protegiendo también nuestro oro azul: el acuífero más grande del mundo”, sostuvo Rossi.

En la misma línea, el referente técnico de la  Asociación Uruguaya de Ganaderos del Pastizal (AUGAP), Gustavo Garaboto consideró que en Uruguay, con 12 millones de hectáreas de campo natural, con apenas  un 10% de superficie mejorada, cobra  valor el campo natural. “No sólo por el aporte que hace a la producción de carne  ovina y bovina  y a la producción de lana; sino también  por la provisión de los servicios ecosistémicos que aportan los pastizales:  son refugios de fauna silvestre, aportan al reciclado de nutrientes, tienen influencia sobre el ciclo del agua. En el esquema clásico de producción ganadera no se asocian a los bienes transables pero tienen un alto valor en el resguardo de la biodiversidad”.

 

Desde Argentina, el investigador del INTA Raúl Perez considera que la ganadería familiar está compuesta por la inmensa mayoría de los ganaderos, no son los que tiene más animales, pero son el grupo más numerosos de productores. La unidad de consumo (la familia) y la de producción, están íntimamente imbricadas y dependen una de la otra. Sus sistemas productivos están diseñados para perdurar pasando crisis de todo tipo, climáticas y económicas, etc. Lo importante, es permitir la reproducción del sistema familia-explotación, por la tanto sus sistemas son resilientes y flexibles. Son sistemas que están hechos para perdurar, aunque han venido sufriendo el embate de una economía y un modelo tecnológico que les pide escala ofreciéndole pocas posibilidades de alcanzarla con un riesgo razonable.

En el Bioma Pampa en Argentina, la presión sobre la ganadería familiar ha sido muy fuerte por la modernización y agriculturización. Sin embargo, muchos de éstos productores con poca tierra y capital, en tierras poco aptas para el cultivo han sufrido un proceso de modernización incompleta que finalmente ha hecho perdurar la actividad ganadera y los pastizales naturales. Aunque estos se encuentren con algún grado de degradación, con buen manejo son el punto de partida para su recuperación, mejora de la productividad forrjera   y plena expresión de los servicios ecosistémicos.

Algunos de los problemas que se mencionan normalmente al hablar de ganadería familiar, son la baja productividad y la baja tasa de procreo. Los indicadores de resultado como la tasa de procreo, están muy vinculados no sólo al manejo sanitario-reproductivo del rodeo, sino a la alimentación, y el pastizal bien manejado es un recurso de elección en sistemas familiares de cría. Lo necesario para hacer “entrar” las mejoras en el manejo sanitario- reproductivo y el manejo forrajero de éste tipo de productores es la presencia del Estado, el reconocimiento de sus saberes sobre la actividad ganadera y su sistema productivo familiar. En el Seminario hay ejemplos de intervención en los tres países sobre sistemas ganaderos familiares con una notable mejora en la productividad a través del aumento de carga por mejora del manejo del pastizal.

El  académico de la Universidade Federal Do Pampa, Claudio Marquez  Ribeiro, al cierre de dos intensas jornadas de trabajo advirtió  que lo que se verifica en estos seminarios es que los sistemas ganaderos familiares constituyen una categoría social que representa un número significativo de productores. Río Grande  Do Sul tiene la misma superficie que todo Uruguay, con 18 millones de hectáreas, cuenta con 400.000 establecimeintos, de los cuales el 86 por ciento son productores familiares. Existen unos 100 mil ganaderos, 60 mil son por su escala y mano de obra de tipo familiar. Tienen una importancia económica en la cadena cárnica de la región ya que aportan el 40 por ciento de los terneros. Estos establecimientos están ubicados en territorios con pasturas naturales conservadas. “Son productores invisibilizados, sin embargo persisten por  generaciones en la actividad. Tenemos mucha similitud entre los países que compartimos el Bioma Pampa, con experiencias exitosas o fallidas que nos obligan a construir metodologías, indicadores, estrategias comunes y políticas públicas. Debemos entender que para estas familias ganaderas, la producción es un modo de vida. Eso explica por qué utilizan el stock ganadero como una mercancía de reserva para evitar la vulnerabilidad. Los técnicos debemos comprender cómo funcionan estos sistemas, con tasas de procreo bajas pero con stock elevados como estrategia de sobrevivencia. Es posible entonces que se puedan implementar algunas tecnologías de proceso para elevar esas tasas, pero debemos tener en claro que es más una preocupación de los técnicos que de los productores. Los ganaderos familiares del Bioma Pampa tanto en Uruguay, como en Argentina y Brasil, priorizan el stock sobre la tasa de procreo para defender su gestión económica que no necesariamente tiene como objetivo maximizar las ganancias pero que les permite persistir en la actividad preservando los pastizales naturales del bioma Pampa».  

La ganadería familiar existe en el mundo entero, por lo tanto es diversa y compleja y representa una estrategia fundamental para la reducción de la vulnerabilidad de enormes contingentes de habitantes de todos los continentes. Es por eso que revista fundamental importancia en la conservación de los servicios eco-sistémicos de los biomas. Es indudable que  el uso conservacionista de los recursos del campo abre una oportunidad para la ganadería familiar y genera también viabilidad económica de producción sobre los pastizales naturales. Lo que compartieron en este seminario son los  nuevos abordajes metodológicos de investigación que  contemplen las características  locales con formatos tecnológicos y estrategias de co-innovación apropiados.

 

Fuente: INTA por Cora Miriam Gornitzky

 

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