Entre Ríos creó el sello “Arroz Entrerriano” para certificar el origen y la calidad del cultivo

Producción, procesamiento y envasado de arroz en Entre Ríos, cadena alcanzada por el nuevo sello oficial de calidad Arroz Entrerriano.
El Gobierno de Entre Ríos, a través de un decreto firmado por el gobernador Rogelio Frigerio y el ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo, creó el sello de calidad “Arroz Entrerriano”, un distintivo oficial que certifica que el cultivo, la cosecha, el secado, la elaboración y el envasado del producto se realizaron íntegramente en territorio provincial. La iniciativa, impulsada por la Secretaría de Industria con el respaldo técnico del INTA y la Fundación PROARROZ, busca revalorizar y diferenciar comercialmente al arroz entrerriano tanto en el mercado interno como en los destinos de exportación más exigentes.

El nuevo sello se apoya en una trayectoria productiva que la propia normativa reivindica: la actividad arrocera en la provincia arrancó en 1932 en la ciudad de San Salvador, reconocida como la Capital Nacional del Arroz, y desde allí se extendió hacia el centro y el norte provincial. San Salvador concentra hoy la mayor capacidad molinera instalada por habitante del país, con capacidad para procesar más del 50% de la producción arrocera nacional.

Según consta en el decreto, el sello persigue cuatro objetivos centrales: garantizar la inocuidad y la excelencia del producto, destacando su calidad, sabor y origen genuino; posicionar al arroz entrerriano en mercados exigentes resaltando sus atributos culinarios diferenciales, en particular su capacidad de mantener la firmeza al cocinarse; fomentar la integración entre productores, molinos e investigadores para elevar la competitividad de toda la cadena; y dar cumplimiento a la Ley N° 9.228, que regula el Régimen de Promoción para el Desarrollo Arrocero Entrerriano.


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Para poder exhibir el distintivo en sus envases, las firmas elaboradoras deberán cumplir con el Protocolo de Calidad de Arroz Entrerriano, que establece exigencias puntuales. La primera es la trazabilidad provincial total: todas las etapas del proceso —desde el cultivo hasta el envasado— deben desarrollarse dentro del territorio entrerriano. La segunda apunta a la genética: se exige el uso exclusivo de semillas adaptadas a las condiciones agroecológicas de la región, priorizando la variedad Gurí – INTA CL, desarrollada por el equipo de Mejoramiento Genético del INTA junto a la Fundación PROARROZ. El protocolo fija además parámetros específicos de recolección y elaboración para garantizar homogeneidad y pureza del grano, con supervisión técnica del Instituto de Control de Alimentación y Bromatología (ICAB), la Dirección de Agricultura, la Secretaría de Industria y el propio Ministerio de Desarrollo Económico.

La medida tuvo eco también en el arco legislativo. El diputado nacional Guillermo Michel celebró en redes sociales que el gobierno provincial haya recogido los reclamos que, según planteó, el peronismo venía gestionando junto a los productores arroceros de la provincia, y reconoció públicamente al gobernador Frigerio por dar curso a la iniciativa.

Con la reglamentación que aún debe emitir el Ministerio de Desarrollo Económico para su implementación práctica, el sector arrocero entrerriano suma una herramienta institucional pensada para diferenciar su oferta frente a otras producciones nacionales e internacionales. El desafío inmediato pasa ahora por la adhesión de molinos y productores al protocolo de calidad, un paso necesario para que el sello “Arroz Entrerriano” empiece a verse efectivamente en las góndolas.

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