Una investigación en el NEA evalúa si tres hongos entomopatógenos pueden reducir la población del insecto que transmite el achaparramiento, una de las mayores amenazas del maíz.
El avance de la chicharrita del maíz mantiene en alerta a los productores del norte argentino. Este insecto transmite el complejo de achaparramiento, una enfermedad capaz de provocar pérdidas de rendimiento superiores al 70% y afectar prácticamente a todo el lote.
En este contexto, una investigación busca desarrollar alternativas biológicas para controlar el vector mediante bioinsumos elaborados con hongos entomopatógenos.
El trabajo es impulsado por una becaria de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y apunta a generar información científica que permita sumar herramientas frente a una de las mayores crisis sanitarias recientes del cultivo en el norte del país.
Una plaga clave detrás del achaparramiento del maíz
El proyecto se enfoca en el control de Dalbulus maidis, conocida como chicharrita del maíz, el único vector confirmado del complejo de enfermedades que provocan el achaparramiento.
Este insecto succionador transmite distintos patógenos que afectan al cultivo, entre ellos:
Corn Stunt Spiroplasma
fitoplasmas
virus asociados al complejo
Cuando la infección se generaliza, los lotes pueden sufrir reducciones severas de rendimiento, una situación que en las últimas campañas generó fuerte preocupación entre productores del NEA.
El maíz es además el cereal más sembrado en la región, clave tanto para alimentación humana como para la producción ganadera.
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Bioinsumos: la apuesta para un control más sustentable
La investigación evalúa el uso de hongos entomopatógenos, microorganismos capaces de infectar y matar insectos de forma natural.
A diferencia de los insecticidas químicos, estos hongos:
penetran la cutícula del insecto
se multiplican dentro del organismo
provocan la muerte del vector
Además, no generan impacto ambiental significativo, por lo que se consideran una herramienta prometedora dentro del manejo integrado de plagas.
Los ensayos se realizan con tres especies de hongos:
Isaria fumosorosea
Beauveria bassiana
Metarhizium anisopliae
El objetivo es determinar cuál es más efectivo para reducir la población de chicharritas y si las combinaciones entre ellos mejoran el control.
Ensayos en laboratorio y en campo
Las pruebas se desarrollan en el campo experimental y el laboratorio de Fitopatología de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE.
El esquema de trabajo incluye:
Siembra de maíz en macetas individuales
Infestación de plantas con poblaciones controladas de chicharrita
Aplicación de bioinsumos con los distintos hongos
Seguimiento de la supervivencia de los insectos
Cada planta se infesta con cinco individuos del vector cuando el cultivo alcanza el estadio V4, una fase temprana del desarrollo del maíz.
Luego se monitorea la población de insectos para medir la mortalidad provocada por los tratamientos.
Una línea de investigación todavía incipiente
En Argentina, y particularmente en el NEA, el conocimiento sobre el uso de hongos entomopatógenos contra la chicharrita del maíz todavía es limitado.
Sin embargo, existen antecedentes exitosos de estos microorganismos en el control de otras plagas agrícolas, lo que abre una ventana para desarrollar bioinsumos específicos para el cultivo de maíz.
La emergencia sanitaria generada por el achaparramiento está acelerando este tipo de investigaciones, que buscan sumar herramientas complementarias a las prácticas ya recomendadas para reducir la presión del vector.
Entre ellas se destacan:
fechas de siembra concentradas
eliminación de maíces voluntarios o “guachos”
uso de híbridos menos susceptibles
Un problema que cambió el manejo del maíz
El impacto del achaparramiento en el norte argentino obligó a replantear estrategias de manejo del cultivo, desde la elección de híbridos hasta el control del vector.
Por eso, el desarrollo de bioinsumos que ayuden a reducir la población de chicharritas podría transformarse en una herramienta clave para mejorar la sanidad del cultivo en las próximas campañas.
Si los resultados de estos ensayos confirman su eficacia, el control biológico podría convertirse en una nueva línea de defensa para el maíz argentino frente a una de sus plagas más peligrosas. 🌽🐞







































